Capítulo 15.

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— Ya no eres joven, así que aprende tus límites — decía Jimin mientas entraba al cuarto de Jungkook con una bandeja en sus manos y la colocaba encima de la mesita de noche junto a la cama del mayor.

El día era tremendamente lluvioso y gris, no paraban de alumbrar relámpagos y de sonar truenos, y para rematar, Jimin cuidaba de un resfriado que había pescado Jeon.

No podía negar que andaba algo triste ese día, pues era sábado, y desgraciadamente su cita con el mayor se había estropeado por culpa del clima y del estado del castaño, cómo que las cosas no estaban para ningún encuentro amoroso.

Sentía vergüenza y culpabilidad con Jungkook, pues unos días antes habían discutido por no salir a cenar ni hacer las compras como una pareja normal lo haría, y el mayor logró sacarlo tanto de sus casillas, que terminó gritándoles cosas feas, como que era un viejo y jamás entendería de eso, terminando por largarse con un portazo y no regresar hasta la mañana siguiente, para encontrarse a su mayor con fiebre muy alta y se cuerpo debilitado.

— Toma, deberías comer algo — dijo el rubio tomando un tazón mediano de la bandeja y removerlo con ayuda de la cuchara en su interior — Te hice un caldo — sonrió, orgulloso de si mismo.

Jungkook casi se atraganta al ver lo que mostraba el tazón... algún caldo morado con trozos de alguna otra cosa que no había visto en su vida, tendría que plantearse seriamente en esos días, si Jimin intentaba envenenarlo, porque enserio, ¿todos lo inventos de su niño tenía que probarlos él?.

— ¿Qué le pusiste, si se puede saber? — preguntó riendo nerviosamente, sentía algo sobre su frente, unos segundos después comprendió que era algún paño con agua caliente que había puesto el menor antes, cuando dormía.

— Cosas normales — respondió como si fuera algo normal, por supuesto, que para él lo era
— Sólo mezclé calabaza, repollo, cebolla, pimiento y ajo, luego un poco de caldo de pescado y jugo de vegetales —.

Jungkook quería llorar, nada de literalmente, quería que la tierra abriera un agujero y se lo tragara.

Gracias a Dios que mi fiebre entumeció mi sentido del gusto.

Dejó la cuchara en medio del plato luego de algunas cucharadas, pudo notar al menor de pie, observando el cielo grisáceo en las afueras, sujetando con delicadeza la cortinas azul celeste abiertas al lado del ventanal.

— Lo siento — dijo apenas, dolía mucho su garganta y le estaba constando decir hasta tres palabras, Jimin se giró para observarlo con la boca abierta, luego volver a la posición de antes — Hoy era nuestra cita — dijo apenado, y lo estaba de verdad — Y ahora estaré ocupado por un tiempo preparándome para el coloquio — hizo una mueca con sus labios.

— No te preocupes — habló de espaldas Jimin, mirando como si el cielo fuera lo más importante en ese momento — Habría sido un fastidio salir con este clima — se hincó de hombros y cerró las cortinas, habiendo apenas claridad a través de la tela iluminar el cuarto, pues no quería que Jungkook sufriera más dolores de cabeza luego.

— Podríamos estar en el acu... — un estornudo no hizo detenerse y cuando iba a continuar, el menor lo interrumpió.

— No quería ir realmente al acuario —.

— ¿Entonces a dónde querías ir? — preguntó con incredulidad.

— A ningún lado en particular — suspiró el rubio — Simplemente quería hacer tiempo contigo fuera de estas cuatro paredes, tomarnos de las manos, besarnos, cosas que una pareja normal haría —.

Jungkook no lograba entender la actitud tan brusca e indiferente de Jimin, sabía que el enfermarse había jodido todos los planes previstos para ese fin de semana, pero el no tenía la culpa.

— Te dije que te llevaría a donde te fuera más divertido — se recostó en el colchón con un enorme edredón encima, el frío comenzaba a hacer de las suyas.

— Yo... estuve pensando en eso — susurró y Jungkook le observó, notando como apretaba las cortinas contra sus pequeñas manitas — Sólo quiero estar contigo, supongo —. su rostro se sonrosó y el mayor sonrió de ternura, Jimin llegaba a ser comparado seguido con un niño, a pesar de ser casi mayor de edad.

— Es como... sé que estás ocupado con el trabajo, así que incluso siendo vecinos, nunca estoy seguro si está bien visitarte... — murmuró, con la cabeza gacha, que Jungkook casi no lograba escuchar lo que de sus labios salía.

El mayor observó el techo con tranquilidad.

Normalmente abusa verbalmente de mi o hace ataques extraños, pero luego sale con cosas como éstas.

— Jimin — llamó — Sé que te sigues quedando con Taemin, y que piensas que estás en medio de su relación con Minho, por eso... — tragó al sentir una ardentía en su garganta, maldito resfriado — ¿Te gustaría vivir conmigo? — sonrió nervioso.

Jimin enrojeció hasta los poros, sus ojos se llenaron de agua que luego desecharía con lágrimas de felicidad y sin esperar más, corrió hasta la cama donde estaba el mayor, y debido a la emoción, no recordó el estado de su mayor y se tiró encima de este, riendo como loco.

Jeon tosió un par de veces antes de poder respirar bien, Jimin casi lo ahorcaba, ahora solo apretaba su enorme enguatada color marino, con su cabeza sobre su pecho.

— Joder, Jimin, casi me matas — regañó — Apártate, podrías contagiarte — jaló de sus bracitos, pero esto apretaban duro la tela.

Jimin gimió en desacuerdo, realmente se sentía la persona más segura el los brazos de Jungkook, nadie sería capaz nunca de llevárselo de su lado.

— ¿Sabes? — inquirió el castaño, con una de sus manos en la espalda baja del cuerpo encima suyo, y la otra colocarla en la cabeza de su niño, jugueteando con sus rubios cabellos.

— ¿Qué? — susurró el más chico, soltando la tela y rodeando con sus brazos la cintura del mayor.

— Sé que es tarde para preguntar, pero, ¿qué te gusta? — preguntó con vergüenza, se maldijo por ser un mal acompañante — Pues me di cuenta que no conozco tus pasatiempos — acarició el cuero cabelludo de su niño con sus dedos.

— Tú... — le contó, bajito, como si fuera un secreto que solo ambos debían saber — Tú eres mi pasatiempo — respondió más seguro, su cuerpo el hecho un manojo de nervios y su rostro pintado de rojo.

Tal vez fuese la fiebre, pero la forma en la que se estremecía susurrando eso era adorable, y el se sentía tan preciado para mi...

Jeon colocó sus brazos debajo de las axilas del menor, y como pudo lo arrastró hasta quedar sus rostros frente a frente, Jimin con sus ojos abiertos y la boca debido a la sorpresa.

A pesar de la fiebre, fuimos frenético el uno con el otro, nos abrazaremos toda la noche...

Brindándose una mirada cargada de amor y cariño, que desbordaba por los ojos de ambos, acarició las mejillas calientes y rosas de su hermoso niño, sin dejar de verle y presenciar cómo aumentaba su ritmo cardiaco y sus labios se entreabrían como un bebé, completamente embonado y perdido en la profundidad de los marrones ojos de Jungkook.

Se acercó, sintiendo la respiración entrecortada chocar contra su nariz y boca, caliente, descontrolada, y cuando menos esperó juntos los labios.

Primero un toque, suave y sin más intenciones, delicado, llevando una de sus manos a la nuca ajena, donde presionó y abrió paso a un beso más cargado y vehemente, deseoso, con cariño y sentimientos hermosos que pudo comenzar a descubrir luego de decidir pasar su vida junto a ese chico encima suyo.

De ahí en adelante, así sería siempre.















Dianita los ama.

Terrorista  ||Kookmin||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora