Capítulo 7.

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— ¿Dónde está Jimin? —   fue lo primero que soltó, estando frente al peliazul  — No regresó anoche a la casa, necesito saber si está aquí — hizo una mueca con su lengua y mejilla, esa que delataba lo celoso que lo ponía alguna situación.

— ¿Cómo supiste que Jimin se encontraba aquí? — dudó el menor, cruzándose de brazos.

Las cosas se volvieron así, cuando Jungkook no tuvo otra alternativa más que llamar a Jenny, la hermana de Jimin, para comprobar que el menor había pasado la noche en su casa, pero la chica lo negó, indicándole que Jimin estaba donde su amigo Taemin.

Y ahí estaba, parado en la puerta de la quien menos esperó ver y al que aunque negara, le hizo mucha falta tener a su lado.

— Jungkook, te hice una pregunta —   insistió   — Quiero saber que mierda sucedió anoche y pensaré si te dejo ver a Jimin — sonrió ladino.

Jungkook se estaba aguantando las ganas de romperle la cara a Taemin y sacar a Jimin de esa casa. Se acercó tanto al peliazul que sus narices casi rozaban.

— Me importa una mierda lo que pienses, ¿escuchaste? —  apretó la mandíbula   — Lleva tú culo a su habitación y dile que lo estoy esperando aquí, ahora —   sus ojos parecían volverse aún más intensos y Taemin reconocía esa mirada de memoria, la misma de su padre cuando se enfadaba.

— ¿Por qué tanto apuro, Jeon? — preguntó el menor adentrándose en a su departamento con el hombre siguiéndole — ¿O tienes miedo de conversar con tu hermano? — sonrió — No pretendo comerte, ni mucho menos hacer despertar a Jimin, ¿tomamos un café mientras esperas?... — el sonar de los zapatos del mayor era lo único que se sentía en toda la casa — Así podremos ponernos al día con nuestras vidas — tomó un recipiente con agua para colocarlo al fuego y hacerla hervir.

Jungkook observó todo el entorno, un poco rehusado al hecho de estar dentro del departamento de su hermano y que éste no estuviera diciéndole un montón de cosas como hacían cuando jóvenes. Chocando contra una de las sillas giratorias del minibar, se trepó con un poco de confianza, prestando  atención al otro.

— Toma asiento, presiento que nuestra charla será interesante —.






































Con un vaso de té caliente en sus manos, sentados el uno frente al otro, Taemin dio por comenzada la conversación.

— Y bien, ¿qué sucedió anoche en tu departamento? — preguntó luego de dar un sorbo al té, recostándose en el respaldo.

— Jimin y yo peleamos —  respondió cortante, observando el humo salir de su vaso.

La risa sin gracia de Taemin acaparó la atención del castaño — Eso lo se, Jungkook, quiero saber el motivo de la pelea — enarcó una ceja.

— No se para que preguntas si lo sabes — suspiró, cohibido por la mirada mordaz de su hermano — Jimin quiere meterse en mi vida a la fuerza, y le hice ver que no teníamos ninguna posibilidad — hincó sus hombros, tomando un pequeño sorbo del té.

— ¿Por qué? —.

— ¿Por qué, qué? — dudó confundido.

— Niegas la posibilidad de estar con Jimin, pero no niegas que te interesa — asintió pensativo —¿Sabes cuál es el problema? — preguntó viéndolo fijamente a los ojos   — Que Jimin es tu vivo retrato cuando tenías su edad, te gustaba meterte a la fuerza donde no te querían, no te importaban para nada los sentimientos de las otras personas, eras un egoísta, un engreído, un terco.... ¿a qué describes a Jimin así mismo? — colocó el vaso lejos de su alcance — Pero si eres tan inteligente como se que eres, yo que tú le daría una oportunidad, porque créeme que te hace falta. Jimin te ama, Jungkook, desde que te conoció hace años atrás — se puso de pies para dirigirse al fregadero y cuando se fue a girar para pedirle el vaso a Jeon, este no se encontraba.

Terrorista  ||Kookmin||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora