Capítulo 5.

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Un hombre caminada de vuelta al hogar, aquel que le acogía luego de sus clases y días ajetreados con alumnos que lejos de intentar madurar, no hacían ni tanto por comprender todo bajo la misma palabra.

Era viernes, por ende tendría un fin de semana para descansar de todo aquello que le hacía estresarse y que su irritabilidad aumentara en ciento, aunque ya no sabía que podría estar mejor, la escuela, o un departamento que parecía reducir sus paredes hasta asfixiarlo cuando tenía a Jimin alrededor.

— ¡Jungkook! — una femenina voz ha de escucharse a la salida de un elevador que llega a su planta, y realmente se pregunta si su día no puede ir peor.

— ¿Jenny? —  dudó, llegando a la puerta de su departamento donde yace su ex esposa 
— ¿Qué haces aquí? —  preguntó sacando las llaves del bolsillo trasero de su pantalón de vestir negro.

— Cuánto tiempo, Kookie — sonrió la castaña, sus ojos haciéndose dos medías lunas, gesto que le recordó al rubio
— Recordé que dejé mi maleta de viaje aquí —   señala la puerta.

— Ah... adelante — abrió la puerta y permitió que la chica entrara primero, llegando junto a ella al salón.

— Oh, que sorpresa, todo está igual de cuando me fui — se giró para observar todo el interior, mientras el castaño cerraba la puerta y dejaba sus cosas sobre la mesa del comedor.

Jungkook ha de sentir el ambiente tenso, suspirando antes de girarse a observarla.

— Jungkook, no es por insistir, pero ¿aún me odias? —  inquirió agachándose frente a un mueble en el salón con algunas gavetas — No soy oportuna, pero te amaba — registró.

— ¿Y quién fue la que se consiguió otro hombre y se fue de la casa? —  resopló, encendiendo uno de sus cigarrillos para luego darle una enorme calada.

La fémina se giró verle, aún sobre sus rodillas, poniéndose de pies luego de unos segundos con la maleta en manos, cerrando la gaveta con uno de sus pies.

— Siendo un profesor tan inteligente, no tendría que decirlo para que entendieras — suspiró, admitiendo que aquellas palabras habían dolido más de lo que pensó   — Hubiese preferido que me odiaras, pero lo que me dolió fue, que no tenías ni siquiera interés para odiarme — hizo una mueca con su boca.

Con apuro y un un poco decepcionada se despidió del mayor y salió de la casa, dejando a Jeon con miles de pensamientos.

Con pesadez, se dirigió hacia una de las gavetas antes registrada por su ex-pareja, sacando entre ellas un libro de mediano tamaño, su diario, un poco viejo y aspecto desmejorado.

Lo ojeó un par de veces hasta encontrar lo que buscaba, con cuidado de quebrarla tomó la foto que descansa entre aquellas páginas. Una fotos donde se apreciaban a dos chicos, uno de mayor tamaño que el otro, los dos sonriendo como si no les importara algo más.

Jungkook, gracias por quererme.

Recordaba aquel día, aquel horrible día donde perdió a la persona que más había amado en su vida, a su profesor de Literatura, Min Yoongi.

No es que no tenga interés... trato de no interesarme desde el comienzo.

¿No es así?...No existe el amor que dure una eternidad.

Siempre llega la despedida. Cuando se pierde un amor se busca un reemplazo para llenar ese vacío y salir adelante, pero Jeon no era tan optimista.

El castaño pensaba así, pero la verdad es que no podía perdonarse el estar atado al pasado. Por eso no pensaba nada desde el principio.

Terrorista  ||Kookmin||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora