Shikasta - Roto
Inara → Diosa del tiempo
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Hace varios siglos, Thavma decidió desafiar las reglas de Enzo e introducirse en el mundo nongaldur, al inicio sería una simple aventura, exploraría un poco, se mezclaría entre ellos, probaría sus comidas, aprendería sus idiomas y regresaría a su hogar.
No tenía intenciones de quedarse en el mundo, pero su don la traicionó.
En una de sus tantas aventuras quiso conocer el mar y al llegar, quedó impresionada. La brisa era muy diferente a la que conocía, el ambiente era bastante ligero y el hermoso cuenco de agua que se visualizaba a lo largo del lugar era simplemente magnífico.
Pasó alrededor de tres días disfrutando del agua salada, deseo poder tener los dones de Sereia para pasar más tiempo bajo el agua sin tener que salir a la superficie para tomar aire.
Todo estaba perfecto, un día soleado, pequeñas nubes apareciendo para cubrir un poco el sol, brisa ligera, pocas personas nadando alrededor y casi todo el lugar se encontraba en silencio hasta que se empezaron a escuchar gritos. Thavma buscó el origen del llanto desesperado, visualizó una mano hundiéndose a unos metros del lugar donde se encontraba.
Nadó lo más rápido que pudo hasta alcanzar a la mujer, la tomó en brazos y con mucha dificultad logró sacarla del océano.
La mujer tosía desesperada tratando de buscar el oxígeno que le hacía falta, Thavma no sabía que hacer, su don era inservible para esa situación ¿Qué podría ofrecerle la diosa del enamoramiento?
Acostó a la humana en la arena y la giró un poco para que pudiese escupir toda el agua que tenía atorada en su cuerpo.
—¿Te sientes mejor?—. Preguntó Thavma al notar que la mujer había dejado de toser.
—Y-yo si, gr-gracias por salv—. Al intentar hablar los ataques de tos regresaron.
—Tranquila, intenta respirar—. La diosa no encontraba formas de ayudarla, optó por sentarse a su lado hasta que la mujer pudiese recuperarse completamente.
Así fue como nació una historia de amor muy hermosa, pero sobre todo, caótica.
Thavma nunca supo si fue su don la razón por la que Adeline se enamoró de ella, pero disfrutaba mucho estar a su lado, decidió que no regresaría al bosque galdur desatando una pelea con los dioses en la que lastimosamente no se vio favorecida.
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—No puedes juntarte con una humana, estás alterando todo.
Los dones de Thavma se vieron afectados al punto de provocar que los humanos comenzaran a enamorarse de absolutamente todos, esto no hubiese tenido nada de malo si aquellos seres se hubiesen comportado correctamente. La avaricia y el deseo cegaban a las personas provocando que muchos matrimonios rompieran a causa de infidelidades, también hubieron peleas por celos y posesión, muchos de ellos no se conformaban con una única pareja y buscaban más y más, se volvían insaciables.
El producto de este deseo incontrolable trajo consigo nuevas enfermedades que se esparcieron por todo el mundo.
—¿No tengo derecho a ser feliz por su maldito egoísmo?
—Estás aquí por una razón, tienes un único propósito Thavma. No puedes echar todo a la basura por una humana.
—No es cualquier humana, la amo y se que no lo entenderás porque nunca te he dado el poder de enamorarte pero créeme que si lo supieras, jamás te interpondrías en nuestro camino.
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Velleitie
Fiksi Penggemar-Rompí todas mis reglas por ti. -Hay tantos humanos en este planeta... ¿Por qué yo?-. Le dijo Harry soltando la pregunta que tanto tiempo había guardado. -¿Por qué sería alguien más cuando tú existes? Un dios mitológico encaprichado con un humano...
