Capítulo 11

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Jane

Apenas quedaban 10 minutos para que acabase la última clase de este jueves y yo no me había enterado prácticamente de nada en todo el día. Thiago era lo único que ocupó mi mente en toda la mañana, y ser consciente de que tenía que esperar unos días hasta poder saber algo de él me causaba una impaciencia incontrolable.

La clase termino y, tras despedirme de Astrid, me subí al autobús camino hacia mi casa. Me dio un pequeño bajón al ver que el autobús se puso en marcha Thiago no había subido, a pesar de yo ser consciente de que aquello iba a suceder.

Encendí el móvil y le envié un mensaje a Astrid.

¿Puedo llamarte esta tarde? -

Todavía no le había contado nada sobre lo que pasó ayer y no había cosa que desease más en esos momentos que contárselo. De cierta forma, hablar del tema me aliviaba la impaciencia.

- Claro, ¿ha pasado algo?

No, tranquila, nada urgente. -

Bueno... es sobre Thiago, ya sabes. -

- Jane Serret, a las 17:00 en punto ya puedes estar llamándome.

- Ni 1 minuto más, ni 1 minuto menos.

Me reí en silencio y apagué el móvil. Estaba deseando ver la reacción de Astrid, conociéndola, se pondría súper intensa, como si se tratase de una película romántica y yo fuese la protagonista. Terminé de comer y me fui hacia mi habitación. El reloj de mi móvil daba las 16:57, en cuestión de minutos debería llamar a Astrid para contarle absolutamente todo. Justo cuando estaba a punto de cerrar la puerta de mi habitación, Trufa empujó levemente la puerta con sus pequeñas patitas, así que le dejé entrar y cerré.

Marqué el número de Astrid y la llamé.

—Por fin. —Me dijo en cuanto me cogió la llamada.

—A las 17:00 en punto, para que veas lo puntual que soy. —Vacilé

—No te entretengas más, qué me tenías que contar. —Me dijo.

Yo empecé a contarle todo lo que pasó detalle a detalle, sin saltarme absolutamente nada. Ella me escuchaba sin decir ni una sola palabra. Una vez terminé de contarle todo, hice una breve pausa y dejé de hablar para que ella pudiese decirme su opinión.

—Joder Jane, ni en mis mejores sueños me pasa algo así. —Me dijo, muy sorprendida aún.

—Pero, tú qué opinas, ¿piensas que me escribirá?

—Jane, por supuesto; habría que ser idiota para no darse cuenta de que, lo primero que hará en cuanto tenga un móvil, será escribirte. —Me dijo, aquella respuesta me tranquilizó bastante.

—Pues no lo sé Astrid, pero la impaciencia me está comiendo por dentro.

—Me lo imagino... Tú tranquila, si esto es para ti, vendrá. Si no lo es, simplemente, no vendrá. Déjate llevar. —Me dijo. Astrid era un tanto espiritual; creía mucho en el karma, el destino, las señales, la astrología... A menudo aprendía muchas cosas de ese mundillo gracias a ella.

—Pues también es verdad, pero eso no me va a quitar la impaciencia.

—Ya, bueno. —Me dijo—. Por cierto... ¿qué signo es? —Me preguntó repentinamente. Había tardado mucho en hacerme la pregunta del millón, más de lo que esperaba.

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