—Señor Jeon, antes de salir necesito que firme estos documentos.
Suspiré.
Había pasado horas sentado, leyendo informes sin prestar verdadera atención. Hoy era el día. El día que todos en casa estaban esperando.
Los chicos tenían que estar impecables: Namjoon ya había recibido un pequeño detalle, Taehyung debía permanecer sin celular al menos unos minutos —milagro— y todo avanzaba según el plan.
Invité a Jimin a desayunar fuera. Lo dejé en la universidad, me dirigí a mi oficina y durante el día le escribí mensajes cada dos horas. Le pedí que me esperara para recogerlo.
El anillo había llegado esa mañana desde la joyería: una banda sencilla, elegante, con un diminuto punto de diamante. En el interior, grabadas las iniciales de sus hijos.
Bueno...
Si nos casábamos, ya no serían solo sus hijos.
Tal vez debía tomar cursos para futuros padres.
Había tomado la decisión tiempo atrás. Ya no importaba lo que yo quería, sino lo que aquel pequeño beta rubio deseaba. Me tomó casi dos años llegar a este punto.
Y estaba bien.
Sus hijos eran buenos chicos. Y si no podía tener hijos de sangre, no importaba. Podíamos adoptar más. Esta vez, con mi apellido.
-No tengo ánimos de ponerme a leer algo, razonarlo y poner mi firma, estoy cansado y llego tarde a una cita...- respondí mientras guardaba los otros documentos que no termine por que alguien tenía el pulso acelerado y sangre bombeando por todo su cuerpo a mil por hora.
—Son los documentos de la reunión de esta mañana —replicó Sejin, mi asistente ejecutivo—. Solo se requiere su firma por asistencia.
Le agarre los documentos que tenía en sus manos y comencé a firmar las tres hojas que contenían, los guarde en mi cajón y cerré con llave.
-Querías que los firmara, lo hice pero se quedan ahí para leerlos por la mañana, si alguien tiene una queja que me marquen, puedes retirarte.-
Se marchó.
Confiaba en él... pero mi instinto siempre iba un paso adelante. Estuve a punto de abrir el cajón para revisar, cuando el celular vibró.
—¿Jimin?
-Jeon....-
-Estoy de camino a tu lugar, ¿ocurrió algo?.-
-Cariño, llega y espérame unos minutos, tengo que darle a los chicos unas tutorías.-
—Perfecto. Te escribiré el número del parqueo. Tómate tu tiempo... necesito hablar contigo de algo.
Colgué.
Jugar con sus nervios era parte del plan.
El teléfono volvió a sonar. Mi sonrisa desapareció.
-Directora.-
-Puedes llamarme madre, lo sabes.- Suspiré, ella jamás se había ganado ese titulo, como lo había hecho papá.- Sube.- y colgó.
Que se jodiera la empresa.
No tomé el portafolio. No iba a trabajar en casa. Iba a celebrar. Un día, una semana o un maldito año.
Guardé billetera, celular y llaves en el bolsillo. Caminé hacia el ascensor. La sonrisa de Sejin me dio escalofríos.
Siempre me producía esa sensación extraña.
Jimin decía que yo no toleraba a los omegas masculinos. Era falso. Taehyung era prueba de ello. Le compraba casi todo lo que pedía.
Tal vez el problema era ese omega en particular.
Solté el aire que no me había dado cuenta que estaba reteniendo, reuniones con la directora significaba solo una cosa, problemas. Salude a la asistente en el mostrador con una inclinación de cabeza y golpee la puerta, luego de escuchar un "adelante", pasé.
—Jungkook —saludó la señora Jong.
—Directora.
No me senté.
-Tan formal conmigo, Jungkook. Puedo recordar haber puesto ese nombre en ti, tengo algo importante que decirte, si no quieres sentarte, entonces cuidado caes.-
Era alta, tanto como yo.
Heredé de ella el género dominante... y nada más. Su personalidad seguía siendo la misma: retorcida, superficial, egoísta, vanidosa, narcisista. Puedo seguir y nunca llegará algo bueno.
Por eso adopte el apellido de mi padre, aquel omega de sonrisa luminosa, que me enseñó con paciencia todo lo necesario para vivir, y ella me lo arrebato.
—Sea concisa. Tengo una cita importante.
La puerta se abrió sin tocar.
—¿Qué diab...?
—Sejin, entrégame el documento —ordenó ella.
Mi asistente avanzó con una sonrisa triunfal, como alguien que había ganado todo en su vida.
Mi instinto explotó.
Un sudor frío me recorrió la espalda. Las feromonas de la directora se volvieron densas.
-En estos documentos se encuentra tu sello y firma, Jungkook — Mi pulso se descontroló. ——El primer documento autoriza la supervisión total de tu patrimonio. El segundo acepta tu sucesión como Director General del conglomerado.
Y el tercero...
Se inclinó hacia adelante.
—Es tu acta de compromiso con Park Heather, hija de las farmacéuticas Park.
Reí.
Primero bajo. Luego histérico.
—¿Qué mierda es esto? —rugí—. ¿Has perdido la cabeza? ¡Yo no firmé esta basura!
Caminé a la puerta, al tercer paso la voz de ella me detuvo.
—En tu oficina hay cámaras sin audio. Firmaste hace treinta minutos.
El mundo se inclinó.
Avancé hacia Sejin, pero ella se interpuso.
—¡Me engañaste! ¡Eso es un delito!
—Estás despedido —respondió ella con frialdad—. No hagas un escándalo.
—¿Despedido? ¿Con qué indemnización? ¡Malditos...!
Mi respiración era errática. Mis feromonas chocaban con las de ella. Era un milagro que Sejin siguiera de pie.
—Tiene dinero suficiente para vivir varias vidas. Él no es el punto —dijo—. Siéntate. Esta reunión será larga.
Recordé la voz de papá:
"Cada discusión con ella se gana con inteligencia."
-Ya está despedido, Jungkook. No es necesario ningún altercado.- el maldito a su lado se deslizaba por la pared hacia la salida.
Me senté.
—Sonmi —dije, clavando la mirada—. Detente. Esto es absurdo. No puedes obligarme a vivir lo que dice un papel.
—Puedo. Y lo hice —sonrió—. Esto iba a pasar tarde o temprano. Solo lo adelanté porque ya estas en edad para esto.-Imitó una sonrisa tranquilizadora.- Si tanto quieres ir al juzgado por esto, hazlo. Pero primero asesórate y mira tus posibilidades de ganar... La señorita Park.....-
Respiré hondo.
—Tengo una vida —murmuré—. Y no voy a perderla sin pelear.
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Our home - Kookmin
FanfictionA sus diecisiete años, Park Jimin fue declarado culpable de promover el vandalismo, fue penalizado con 3 años de servicio comunitario. Él pensó que era lo peor que le podía suceder, sin embargo, aquel lugar fue donde halló a su verdadera familia y...
