Capítulo 9

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*Historia creada/escrita por Chispasrojas [Beatriz Ruiz Sánchez]. Si quieres apoyar a la autora, puedes encontrar contenido exclusivo y los capítulos anticipados en Patreon.com/chispasrojas.

Capítulo 7. Y nosotros

Taehyung dio unos pasos hacia atrás, la nieve crujió bajo sus botas de montaña. Las hojas de los abetos se encontraban cubiertas por el montón de copos acumulados. Él levantó la cabeza hacia el tejado de la casa, perdiendo definitivamente de vista a su compañero. El tejado estaba cubierto por la nieve, así como algunos trozos del suelo que Taehyung se había encargado de apartar con una pala para que no entorpeciera las zonas colindantes a la cabaña. Había otros tantos rastros de escarcha helada (mucho más peligrosa) por aquí y por allá.

—¿Todo bien por ahí arriba? —preguntó el muchacho.

—Es sorprendente que hayamos tenido ni una gotera —dijo Jungkook en la distancia.

—¿Quieres que traiga una escalera? ¿Kookie?

Su falta de respuesta le preocupó, Taehyung caminó hacia la derecha tratando de vislumbrar dónde se había metido. Y de un momento a otro, un cuerpo cayó frente a él, agazapándose como un felino. Taehyung soltó un grito, estuvo a punto de escurrirse, pero Jungkook se incorporó y le agarró por el antebrazo estabilizándole a tiempo.

—¿Cielo, tu estado normal es, «pegándotela contra el suelo»? —formuló el vampiro.

—Capullo. Menudo susto me has dado —liberó Taehyung, se pasó las manos por el anorak, liberando un suspiro—. Podrías, al menos, ¿actuar como una persona? Pareces un sapo dando esos saltos.

—¿Para qué necesito una escalera, si puedo subir en un momento?

Taehyung rodó los ojos, entonces empujó su brazo, haciéndole caminar hacia la puerta.

—Vamos a encender esas luces. Me muero por verlas —insistió el joven.

—¿Por qué te hace tanta ilusión unas luces?

—Porque son navideñas.

—Podrías encenderlas cualquier día del año. No es como si no fueran a brillar el 1 de agosto —chistó el pelinegro.

—Ah, Jungkook. Eres un aguafiestas —masculló el otro.

Los dos entraron en la cabaña, Taehyung se bajó la cremallera del anorak, se arrodilló junto al árbol de navidad y a continuación presionó el botoncito de las redes de luces de campanilla que colgaban de las paredes del salón de la cabaña.

Se encendieron inmediatamente, resplandeciendo con unas diminutas bombillas multicolores. Se encontraban extendidas como una cortina, tanto en una pared como en la otra, por encima de la chimenea que Taehyung había adornado con espumillón de color verde oscuro y otro plateado. Jungkook guardó las manos en los bolsillos, contemplándolo. El lugar se había vuelto encantadoramente acogedor esos meses, una manta arrugada, velas aromáticas sobre la chimenea, cojines de pelo en el sofá, una alfombra de algodón que Jungkook había traído de una tienda de Dikburg, además de una palomitera que le había regalado por las fiestas. Esa última semana, si la cabaña no olía a palomitas de mantequilla, era porque había hecho de caramelo. Jungkook sabía cuánto se había estado esforzando Taehyung para no permitir que la nostalgia por Shadowfell le invadiera.

Eran unas fechas felices, pero también complicadas. Seis meses completos en una cabaña. Ni una sola llamada, noticia o contacto, más allá del Doctor Seokjin, quien había estado haciéndole un seguimiento por teléfono a Taehyung acerca de cómo se sentía con píldoras represivas. Seis meses, que habían transcurrido de una manera tan fugaz, como ensordecedoramente lenta. Sin embargo, los dos habían creado su pequeño refugio allí. Y estaban cómodos a pesar de las frías temperaturas invernales, las precipitaciones de nieve sobre la región y aquel bosque helado.

A Love You Will Live For [Vol. 2] Kookv & YoonminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora