*Historia creada/escrita por Chispasrojas [Beatriz Ruiz Sánchez]. Si quieres apoyar a la autora, puedes encontrar contenido exclusivo y los capítulos anticipados en Patreon.com/chispasrojas.
Capítulo 14. Cicatrices invisibles
Taehyung le sugirió que durmieran juntos. Hasta entonces Jungkook se había mantenido a raya con eso de meterse en su cama (aunque no tanto cuando las cosas se volvían más físicas). Desde que se habían acercado, simplemente, no podía evitar caer en ese tipo de anhelos. Por la noche, el mayor se recostó en la cama y permitió que el castaño se acurrucara, bajo las gruesas sábanas. Al principio, Tae tenía las manos frías y estaba helado. Pero al cabo de un rato, dejó de temblar y cerró los ojos. Jungkook estaba conmovido, silencioso y atento ante su forma de caer dormido. No transcurrió demasiado desde la última frase de Taehyung al momento donde su respiración se volvió más pesada y rítmica, abandonándole. Jungkook le observó alejarse, sin expresión, sin pretensiones. El rostro de Taehyung estaba relajado, y su mano derecha abierta e inmóvil sobre su pecho sin latidos.
Llevaba, probablemente, una eternidad sin contemplar cómo alguien se quedaba dormido, pero en esa ocasión, incluso creyó disfrutarlo. Continuó haciéndolo, pasando un brazo tras su hombro y asiéndole un poco más debajo de su ala, donde ocupaba cómodamente su regazo.
Media hora más transcurrió hasta que decidió cerrar los párpados de la misma forma, siempre con el latido y respiración del compañero como melodía. Se sentía relajado cuando él lo estaba, cómodo, acompañado, cálido... Depositó una mano sobre la del compañero que yacía en su pecho y cruzó sutilmente los dedos con los suyos. Se preguntó si es que él se merecía eso, ese pedazo de cielo tras 172 años de infierno personal. Debía haber sido bendecido.
En la mañana, no tenía corazón para despertarlo. Quería contemplarlo sumergido en el mundo tranquilo del sueño, pensando en que aquel muchacho era suyo. Irradiaba calor a su lado, bajo el edredón y la sábana. El eco de la eternidad resonaba en su cabeza mientras Taehyung continuaba durmiendo pacíficamente y Jungkook no podía evitar pensar en que, de repente, quería aferrarse a él como si un gran peso fuera a desplomarse sobre su persona hasta aplastarle. Súbitamente, se sintió como un monstruo por haber acabado con su linaje. Esa debía ser la broma del destino, el macabro juego de Dios, si es que ese existía en algún lado. Enamorarse del último. Enamorarse locamente hasta sentir que él agarraba el último hilo de fe, de esperanza, del que pendía su alma. En cómo esos días le había estado sonriendo, sus labios habían correspondido a los suyos con ansiedad, para después, en los momentos de pura convivencia, contemplarle con una leve timidez como si algo hubiera cambiado entre ellos. Jungkook era algo más inexpresivo, puesto que el tiempo le había vuelto así; pero sentía que era real. Bajo la capa de atracción, se había enamorado de él. Y llevaba tanto tiempo sin hacerlo, sin amar a alguien dignamente, que en ocasiones se preguntaba si acaso él se merecía ver el cielo tan de cerca.
Al cabo de un rato, Taehyung se removió a su lado y sus pupilas se posaron sobre el pelinegro. Él se pasó una mano por el pelo, los nudillos por los párpados ligeramente hinchados y luego liberó un largo suspiro.
—Buenos días —gruñó Taehyung perezosamente, mientras una pequeña sonrisa tiraba de sus labios hacia arriba.
Jungkook no pudo contestar. Se inclinó sobre su rostro, sintiendo que todo aquello era demasiado fuerte para un corazón que debía haber desaparecido hacía tiempo. Presionó suavemente por encima de sus labios, Tae advirtió como su propio cuerpo se sacudía bajo el tierno toque, llenando el vacío de la habitación.
A continuación, Jungkook se incorporó quedando sentado en el borde de la cama. Con los codos sobre sus rodillas, le ofrecía una espalda de anchos hombros, y densos mechones oscuros poblándole la coronilla. Taehyung también se incorporó a su lado, percibiendo la conmoción del otro. Si bien todavía estaba algo somnoliento, clavó una rodilla en la cama y arrastró la otra hasta llegar a su espalda, abrazándole los hombros perezosamente desde atrás.
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A Love You Will Live For [Vol. 2] Kookv & Yoonmin
FanfictionSegunda parte de A Love You Will Die For [Vol. 1]. Todo está destruido, pero una vez lejos de Shadowfell, ¿podremos reconstruirlo? x Historia creada por @Chispasrojas
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