Capítulo 26:
Codi.
[...]
Pequeños pasos resuenan contra el parqué del piso. Una menuda cafetería ambientada en los ochenta, dispone a sonar desde su rocola una melosa canción de Peter Gabriel. La camarera predispone delante nuestro, unas suculentas hamburguesas. El aroma a carne asada, queso derretido y grasa inunda ingresa a mi nariz haciendo que mi panza ruga. No espero nada, tomo el manjar con mis manos y comienzo a devorar mi hamburguesa. Adrián me imita chorreando mostaza y mayonesa por los costados de su boca. Es obvio que mi comida no posee mayonesa, es asquerosa, nunca la voy a querer, fin de la historia. Will le pasa una servilleta desechable a Adrián, pero este sigue haciendo enchastre como niño pequeño.
─ Adrián, ¡deja de comer así! –dice Jake mirando de reojo a nuestro amigo.
─ ¿Así cómo? –Especula Adrián con la boca extremadamente llena de comida.
─ ¡Cómo un puerco! –contesta Will. Yo sigo haciéndome el tonto, tratando de mejorar mi manera de comer para no parecer un chancho hambriento. Pero, a decir verdad, Adrián sí se ve como un mamífero amante del lodo con imposibilidad de mover la cabeza hacia arriba, es más, talvez, aunque lo intente, yo también debo de verme igual de enchastrado.
─ Así comen los hombres- dice Adrián. Este mueve el brazo demostrando su inexistente musculo.
─ Creo que Will se unió a las reglas de su novia- digo.
─ No lo creo.
─ Sí lo creo. Tú comías igual de puerco que nosotros, ahora ni te ensucias los dedos- replico.
─ Es cierto. Además, a Jake le pasó lo mismo- dice Adrián.
─ Codi es el próximo a educarse- dice Jake mirándome. Abro los ojos observando un poco asustado.
─ ¿Él qué? –pregunta Adrián confundido- Codi es de los míos. Solteros hasta la muerte.
─ Con respecto a eso...
─ Qué ciego. Codi anda babeando por la flaca mechuda esa, y no solo se la quiere tirar- dice Jake interrumpiéndome.
─ ¿Por qué le dices así a Ada? –pregunto- Además, ella come peor qué yo. Podríamos enchastrarnos juntos- mi tono ha salido endulzado, con exceso de azúcar diría yo, pero la sola imagen de ambos comiendo juntitos por el resto de nuestras vidas se me hace demasiado tentador en hacer realidad.
─ Oh Dios. Esto duele. ¡Esto quema! –Adrián se lleva de manera teatral, sus manos al pecho- Me has traicionado, pendejo. ¿Ahora quién saldrá de gira conmigo?
─ No me voy a casar, ni tampoco me voy a vender como propiedad. Estúpido exagerado- digo revoleando los ojos.
─ Siempre tendrás a Emma- dice Will.
─ Ella no cuenta. Cuando salimos a una fiesta coge más que todos nosotros juntos- Adrián hace puchero.
─ Es cierto. Deberíamos pedirle consejos a ella- dice pensativo Jake.
─ Ni en pedo- resoplo.
Adrián se incorpora un poco, apoyando sus manos sobre la mesa y dice ─ Hoy sales conmigo de fiesta- su dedo acusador me señala- Y tú también, hay que curarte- señala a Jake- Tú no, porque estas casado y me da miedo tu señora- dice apuntando a Will.
Y así terminamos donde estoy ahora, en una fiesta donde no conozco a nadie salvo a mis dos amigos, tampoco conozco al dueño de la fiesta o de la casa, pero bueno, hay alcohol y snacks gratis. Según Adrián, esta es mi oportunidad para quitarme lo arrecho por Ada, si él supiera que no es eso, ya lo comprobé y realmente si solo me la hubiera querido tirar seguramente ya lo hubiese hecho. Oportunidades tuve, pero no quise meter la pata con ella, no pude arriesgarme a que nunca más me hablara. Aquella vez en la casa del árbol, dejé que el alcohol me dominara, rozar sus labios fue el detonador de querer probar más, de querer embeberme en su piel. Existen niños que no prueban los dulces hasta que son mayorcitos, y cuando los prueban quedan embebidos en la dulce droga de la azúcar artificialmente decorada con colorante, en mi caso, era la primera vez que mis labios acariciaban unos tan suaves y me vi incapaz de no desear más, ahora mismo deseo mucho más de lo que puedo atreverme a aceptar, y eso me está volviendo loco.
ESTÁS LEYENDO
ADOLECER ▪
Fiksi Remaja[SIN EDITAR] ••• ¿Sabes lo que se siente qué todos te odien por ser tú? Nunca creí en el amor porque todas las personas que he llegado a amar terminaron tratándome como basura y se marcharon de mí vida. Pero él es diferente. ¿Por qué Codi? ¿Por qu...
