Extra

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Draco Malfoy. Un pequeño Draco Malfoy de apenas 11 años entró acompañado de sus padres a la tienda de Mandame Malkin, y luego fue dejado ahí mientras terminaban de arreglar y medir las túnicas a medida que habían pedido para su primer año en Hogwarts. Un pequeño entró a la tienda, y aunque no escuchó del todo la conversación, no pudo evitar desviar su mirada cuando se posicionó justo al lado. Al alzar la vista de encontró con unos curiosos ojos verdes escondido detrás de un par de anteojos, el cabello corto rondando en la barbilla, pero tan ondulado y despeinado que cubría su frente.

En ese momento no supo si fue la emoción de su primer año o el hecho de que sus padres no estuvieran cerca, pero como novedad en su conversación, le sonrió a la joven bruja que, aunque él hasta ese momento estaba confundido.

-¿Hola, también Hogwarts? Mi padre está en la tienda de al lado-mostró una diplomática sonrisa que reprimía su emoción real. -Soy Draco, Draco Malfoy.

Una confundida, pero al fin de cuentas amable sonrisa le correspondió.

-Soy... - Pareció pensar por un momento su respuesta y finalmente, dijo. -Lilly.

Si el rubio se sorprendió al darse cuenta que en realidad era una chica, lo disimuló muy bien. Se concentró más en recordar los grandes jardines de su casa y en lo mucho que le gustaba apreciar las flores, sin embargo, no recordaba haber visto Lirios en ellos.

-Como la flor- Soltó de manera inconsciente. Algo no muy propio de un Malfoy. -Lindo nombre.

-Igual el tuyo. Me recuerda a un Dragón- soltó una ligera risita, pero no en forma de burla.

El heredero Malfoy era muy joven para entender la calidez en su pecho al escuchar esa risa -y tres años más tarde seguía sin comprenderlo- pero al menos dedujo que fue esa risa la que evitó que se enojara como lo haría con cualquiera que se riera de su nombre. Pero no, en los ojos verdes no pudo ver ni una pizca de maldad.

-Si. A veces así me llama mi madre- soltó con naturalidad. Luego se cuestionó porqué actuaba como un confianzudo Hufflepuff, pero solo agitó su cabeza.

La cosa era que él no era el mejor para para hacer amigos, sus amistades de toda su vida eran chicos que, aunque se agradaban, tenía que ver con que sus padres los juntarán desde pequeño. El hecho de que esa chica de cabello desordenado le respondiera de forma tan natural sin poner cara ante su apellido, le daba una sensación diferente y agradable.

-¿Tan emocionado por tus túnicas nuevas? - preguntó su madre ante la radiante sonrisa que su hijo intentaba disimular.

-Sí- se encogió de hombros para disimular. -¿Podemos pedir nuevas flores para el jardín?

La matriarca asintió sin entender mucho, pero volvieron a casa, mientras hablaban de los detalles del nuevo sembradío.
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-Draco- una voz lo sacó de su trance.

-Oh, Blaise- giro a verlo. -No sabía que vendrías, Noticias sobre el juicio o Theo

-Aún no, sigue estando oculto por ahora- Se acercó hasta finalmente poder abrazar a su amigo. -Tú madre me dijo que estabas aquí y un elfo me guio por los jardines. Aunque debí suponer que estarías frente a los Lirios- lo último dijo con tono divertido. -Sigues preocupado, ¿cierto?

El ambiente volvió a ser sombrío.

-Me es imposible no pesar en ella durante el verano- se encogió de hombros. No le veía el caso negar nada frente a su mejor amigo. -Pero este en especial, de por sí le es difícil soportar el trato de esos muggles.

Tal vez en esta vida. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora