Bruno ni siquiera pudo dormir por todo lo que estaba pensando.
También llegó a la conclusión de que estaba siendo egoísta, debía dejar a Elvira buscar su felicidad y ser libre.
Él ya se había equivocado y lastimado el corazón de Elvira terminandola tan abruptamente.
Bruno se talló la cara con fuerza, él adoraba a esa mujer, pero todo lo confundía me manera horrible. Quería amarla, pero no así, no en clandestinidad.
El día transcurrió extraño, la mujer ya no le dirigió la palabra y solo se dedicó a su labor. Esta limpió la iglesia, la casa, y cocinó, aunque se veía más apurada de lo normal, a Bruno le extrañó eso.
A las cuatro de la tarde, la mujer se fue a bañar. Bruno la vio correr al baño mientras el leía un libro en la mesa. Después de un rato, la vio correr a su cuarto y no salió de ahí hasta después de como una hora y media.
La mujer traía puesto un bonito vestido negro con un escote un poco atrevido, de mangas cortas y falda esponjosa.
Bruno la miró impresionado de repente para luego volver a poner la mirada en su libro, fingiendo no haberla visto.
La mujer se acomodó un poco el cabello mientras se ponía un bonito labial, mirándose en un espejo que había por ahí.
Bruno la miró de reojo, observó que las caras que esta hacía mientras se maquillaba y como juntaba sus labios al final para que el labial quedara uniforme.
Bruno se puso nervioso, deseaba besarla, besarla y arruinarle el labial, besarla hasta que el ese color quedara también en los labios del sacerdote.
Bruno dio un suspiro para dejar de pensar en aquello.
—¿Vas a salir? —Dijo de repente el cura.
—¿Ah? Sí, Gabriel me invitó a cenar esta noche —La mujer se acercó a Bruno.
El canoso dejó de mirar el libro y ahora puso su mirada en ella, totalmente serio.
—¿Me ayudas? Siempre me cuesta apretar el corset de este vestido —Elvira lo miró mientras le daba una sonrisa falsa.
El sacerdote se levantó mientras ella le daba la espalda. Este apenas iba a apretar las cintas del corset de esta, pero Elvira se movió un poco, tomando algo de la mesa.
—Quedate quieta —Bruno habló firme mientras la tomaba de la cintura.
La mujer apretó los labios evitando soltar un jadeo, pues aquel agarre la tomó por sorpresa.
Bruno pudo sentir que Elvira se puso nerviosa, así que comenzó a apretar poco a poco el corset de esta.
—¿Qué tan apretado quieres el corset? —Bruno se acercó peligrosamente a su hombro, Elvira sintió la respiración del cura en su piel.
—Aún puedo respirar, aprietelo más —Elvira giró un poco su cabeza mirandolo aún con una sonrisa ladina.
Bruno siguió ajustando el corset de esta, mientras también disimuladamente, la mujer iba pegandose más a Bruno, rozando ligeramente su trasero con este.
Bruno suspiró fuerte al sentirla, para luego jalar fuerte las cintas del corset, haciendo que esta diera un gritito de sorpresa.
—Auch —Elvira se quejó.
—¿Así está bien, Elvira? —Le dijo de nuevo hablando cerca de su hombro.
—Claro —La mujer se dio la vuelta quedando frente a él, peligrosamente cerca
Ambos se miraron retadoramente unos segundos, hasta que Elvira estiró su mano, tomando el mentón de Bruno.
—Trate de dormir un poco, mire las ojeras que tiene, ¿En qué se quedó pensando toda la noche? —Dijo sonriendole
—En nada, Elvira, no te preocupes por mi —Bruno contestó sarcástico.
Tocaron la puerta, signo de que Gabriel ya había llegado por ella.
—Excelente, me tengo que ir —Elvira tomó su bolso mientras caminaba a la entrada de la casa— No me espere despierto, llegaré tarde.
La mujer abrió la puerta mientras se iba.
Bruno bufó frustrado mientras se sentaba en la silla, Elvira sin duda lo estaba retando y provocando.
La mujer se encontró con Gabriel, mientras este le entregaba un bonito ramo de flores.
Ambos se fueron a un restaurante a cenar, todo estuvo tranquilo, hasta que a Gabriel se le ocurrió ir a tomar una copa después de cenar.
Los dos llegaron a un bar mientras pedían una botella de aguardiente. A la mitad los dos ya estaban mareados y se reían de la nada.
Elvira tuvo un momento de lucidez y jaló a Gabriel.
—Vamos a otro lugar —Dijo Elvira sonriendo
—¿Por qué? —Gabriel la miró también sonriendo y arrastrando las palabras.
—Hay mucha gente aquí —Mintió. La razón por la que se quería ir es porque Pablo frecuentaba ese bar y sí los llegaba a ver juntos, se iba a armar una pelea.
La mujer jaló a Gabriel, este la siguió con la botella en la mano y la cara roja.
Ambos caminaban irregular y se reían bajito, Elvira lo empezó a guiar por el bosque, mientras caminaban.
—¿A dónde vamos? ¿Me vas a ahogar en el río? —Gabriel bromeó dándole otro trago a la botella
—¿Qué? No —Rió— Solo quiero ir a un lugar que recién descubrí
Elvira paró al llegar al mismo lugar donde Bruno le había dicho que sería mejor que no siguieran juntos.
Era de noche y la luna se veía demasiado, iluminando el agua del río. Esta suspiró y se acostó junto a Gabriel en el pasto.
Este puso la botella al lado de él mientras jalaba a Elvira y la comenzaba a besar.
Elvira se quedó sorprendida, era extraño estarse besando con alguien que apenas conocía y que no amaba, aparte, no se sentía como los besos de Bruno, pero de igual manera siguió el beso no muy intensamente.
—Eres muy bonita, Sara —Dijo Gabriel separándose de Elvira
—¿Sara? —La morena se alejó un poquito mirandolo raro
Este puso cara avergonzada mientras cerraba los ojos fuerte
—Ay no —Gabriel se dijo a sí mismo— Que vergüenza, así... Así se llama mi ex novia —El hombre se sentó tallandose un poco la cara— Elvira tal vez me odies, pero realmente, sigo enamorado de aquella mujer
Elvira se sentó también mientras se reía.
—Yo también estoy enamorada de alguien más aún
Ambos se miraron ahora en silencio para luego reírse, Elvira jaló la botella dándole otro trago.
—Ojalá pudiera darle celos para que regrese —Elvira habló y luego se quedó pensando— Eso se escuchó tan demente
—Podríamos hacerlo, ¿Sabes? Fingir que estamos saliendo y darle celos a las respectivas personas que aún queremos
—Es un buen plan —Elvira le dio un trago y le pasó la botella a Gabriel, quien hizo lo mismo.
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Perdóneme, porque he pecado
FanfictionBruno Madrigal es un sacerdote correcto y entregado a Dios. Elvira es una mujer honesta y trabajadora. La vida de ambos cambia cuando Bruno le da refugio a Elvira y ambos empiezan a caer en los encantos del contrario, orillados a pecar. El que esté...
