LA FLOR DE TUS MAREAS.
*
Mi boca
besando tus labios incendiados,
se dispone a beber
en tu caliz de polen y licor.
Mojándolo todo. /Aute.
*
- Kyu Jong... ¿cómo estás?
Zeth.
El corazón de Kyu Jong bailó con la nostalgia.
Zeth era aquél chico del cual se había enamorado de forma inevitable una tarde de abril. Sus ojos amables, brillantes, habían llegado justo a su corazón. Amor a primera vista y era tan ridículamente romántico que Kyu Jong no tuvo más remedio que rendirse. Aunque los padres de Zeth no estuvieran muy de acuerdo. Veían en Kyu Jong a alguien no apto para resguardar el corazón y el estatus de su hijo. De manera cruel, hicieron todo lo posible para alejarlo del hermoso chico. Mandarlo a estudiar fuera de Corea no fue sino una manera ruin de separarlos.
Y lo lograron.
Aquél día que Zeth tomó un avión para separarse kilómetros y kilómetros de él, Kyu tomó la decisión de dejarlo partir en libertad. Un amor en la lejanía no tenía sentido y con el tiempo y la distancia de por medio podían ocurrir muchas cosas. Kyu no quería que Zeth se sintiera en algún momento culpable o comprometido. Así que, con el corazón renuente y lloroso, le dijo adiós. Sin ataduras. Sin ningún compromiso más.
Y eso le costó noches de insomnio. De ojos enrojecidos al amanecer.
Y ahora, sorpresivamente estaba ahí de nuevo. Moviendo sus mareas con su dulce y suave voz.
- Estoy de visita en Seúl, cosas de la escuela. Supe que te habías mudado a la ciudad y me he preguntado si podríamos vernos, si no tienes ningún inconveniente, claro...
¿Lo tenía? Se preguntó por un segundo Kyu Jong. No. No lo tenía. Aunque por su mente pasó la imagen de Cheol. – Claro, me dará mucho gusto verte de nuevo.
Y era verdad.
La plática que siguió fue tan sencilla que pareció no hubiera pasado ni un día sin verse. Tal vez, sólo tal vez, podrían comenzar algo de nuevo.
Pero Kyu Jong no quiso ilusionarse mucho.
**
Mordiéndose el pulgar, ansioso, Jung Min ni siquiera prestaba atención al café ya frío enfrente de él. Se sentía relajado, aunque un poco extraño. Cuando por fin decidieron dejar la cama con Hyung Jun, no supo cómo manejarlo, como despedirse. Y Hyung Jun se encogió de hombros diciendo "nos vemos después".
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Las cuatro y diez.
Fanfiction"Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma" y yo de algún modo tengo que sacar esta historia de mi cabeza. HyunSaeng. Todos los derechos reservados. No adaptar ni copiar sin permiso.
