DE CARA AL PAREDÓN.
Corren tiempos de
"vivir al paredón."
Y habrá que hacer […]
de tripas, corazón.
De tripas corazón. / L.E. Aute.
*
- Te saliste con la tuya ¿contento?
- No sabes cuánto.
Young Saeng, envuelto en las mantas, arrugó la frente. Tenía tantas ganas de golpear a Hyun Joong. Claro, no podía quejarse de lo sucedido, pero, con todo, Hyun Joong no podía ir por el mundo creyendo que podía besarlo, hacerle el amor y salirse con la suya. No. Heo Young Saeng era quién tenía el as debajo de la manga, era él quién siempre controlaba la situación. Y Hyun Joong, por muy lindos ojos que tuviera no iba a cambiar eso. Se levantó y comenzó a vestirse, aquél tonto de lindos ojos, lo observó con curiosidad. - ¿No vas a quedarte?
- No somos un matrimonio, Hyun Joong. Lo de nosotros es sólo pasar un rato divertido. Terminamos con esto, por supuesto que voy a casa.
- Bien.
Y lo decía sonriendo, con un rostro satisfecho. Young Saeng le hizo una mueca y salió. Menudo arrogante. Si lo dejaba subirse a una nube, en dos minutos estaría jactándose de tenerlo enamorado.
Ni loco.
Al salir, metió las manos en el bolsillo. Mataría por un cigarrillo y decidió ir a buscar alguno. Entró en una tienda de autoservicio y escogió una cajetilla. Tomó un cigarro y lo encendió. Decidió caminar para pensar las cosas. De la deuda de Lee Do no había cubierto casi nada, y las cosas con Hyun Joong se estaban poniendo muy extrañas sin obtener ningún beneficio económico considerable. Ya sabía preparar biberones, cantar canciones de cuna para dormir, y aparte de distinguir cual era cual de los gemelos, sabía si estaban contentos, malhumorados o si tenían sueño.
Valiente cosa, porque de dinero, nada.
Tan absorto estaba, pensando en ello, que no escuchó el claxon a sus espaldas. No vio el auto y cuando dos hombres descendieron de él era demasiado tarde. Sólo sintió las manos de hierro que lo arrastraron dentro del coche. Trató de reaccionar, pero se topó de frente con el rostro endurecido de Lee Do. Mierda. Pensó.
- Hola, Young Saeng ¿me has extrañado?
- Horrores. - Respondió, olvidando cerrar su gran bocota.
A Lee Do no pareció hacerle gracia su respuesta. Hizo una seña con la cabeza al conductor, y el auto echó a andar. Young Saeng lamentó no haberle dicho un "te amo" a Hyun Joong, sería un emotivo paréntesis, para ese final que pintaba en ser una maldita tragedia.
*
Tocó una vez más el timbre sin obtener respuesta. ¿A dónde habría ido Kyu Jong? Su celular estaba apagado y Cheol decidió dar una vuelta por ahí tentando a la suerte para poder encontrarlo.
Se fue silbando. Ese día el sol parecía más brillante y él tenía ganas de sonreír sin motivo aparente. Algo brotaba en el corazón de Cheol, aunque el chico aún no se atreviera a darle el temible nombre de amor.
**
Trabajar horas extras era el resultado de haber cometido un error. Jung Min estaba un poco… no, un mucho muy estresado. Por la abuela, por la amenaza de los padres de Cheol, y por supuesto, por su trabajo. El supervisor era un maldito dictador que creía a Jung Min poco más que su esclavo. O al menos así lo sentía. El celular sonó y a Jung Min le dio dolor de cabeza de sólo pensar que era él. Contestó con desgano y al otro lado de la línea, ese dictador que era su jefe, le dejó cientos de pendientes más.
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Las cuatro y diez.
Fanfiction"Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma" y yo de algún modo tengo que sacar esta historia de mi cabeza. HyunSaeng. Todos los derechos reservados. No adaptar ni copiar sin permiso.
