PECHO A TIERRA.
Lo que sucede
es que me he enamorado,
cómo el perfecto estúpido que soy.
Una de dos. / L. E. Aute
Llegaría a casa y peinaría el cabello de la abuela. Le contaría sobre la pésima limonada que había bebido. Después, se fumaría un cigarro en la terraza mientras pensaba en algún absurdo plan para quitarse la sensación de su corazón hecho jirones. Sí, eso haría. Mientras tanto, deambulaba por primera vez en su vida, sin fijarse en el camino, sin disfrutar ese día de sol. Pensando en lo estúpido que eran las bodas, los amores para siempre, los niños bonitos que pueden tener un amor de fantasía... Cruzó la avenida, dobló aquí y allá, sin girar la cabeza porque sabía perfectamente que Kyu no iría detrás de sus pasos.
Era comprensible, ¿cómo dejar a un chico ejemplar para ir detrás de uno que era caos?
Dobló por una esquina, llegó a un callejón, escuchó ruidos apagados; levantó la cabeza para descubrir a un tipo tirado en el suelo siendo salvajemente golpeado por tres.
No era su asunto.
Una mata de cabello negro con mechones blancos llamó su atención. Se fijó con más atención. Era el ajhussi tonto de cabello raro. Buscó con la mirada. Más allá estaba Lee Do observando aburrido la escena. No era su asunto, pero...
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Apretó un puño sobre la mesa. Quizás era mejor así. Contuvo con todas sus fuerzas el impulso de correr tras Cheol. Las circunstancias, aunque de forma cruel, lo habían favorecido y ahora Cheol podría buscar a alguien más acorde a su edad. Alguien que no fuera su aburrido profesor de literatura.
Zeth despegó la vista de la puerta. — Es un lindo chico. — Murmuró. — Bien, entonces ¿me llevas a dar un paseo?
No había motivo para decir que no. Era impensable mantener una relación verdadera con un alumno. Lo que había sucedido.... había sido un gran error. Kyu Jong se levantó, pagó la cuenta, y salió con Zeth a disfrutar de esa linda tarde, mientras su pecho martilleaba con la amarga sensación de sentirse culpable.
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— ¡Deténganse!
Los hombres hicieron una pausa para mirarlo. Lee Do, levantó la cabeza e hizo un gesto de extrañeza. — ¿Joven Park? — Señaló a Young Saeng, quién casi inconsciente, era un patético despojo en el piso. — ¿Es tu amigo?
Cheol asintió. Abriéndose paso entre los matones, llegó hasta Young Saeng negando con la cabeza. — Se ve muy mal.
— Joven Park, tu amigo tiene una deuda conmigo que no ha querido saldar. Lo entiendes ¿cierto?
— ¡Se lo advertí! ¡Le dije que no jugara con fuego! — Respondió Cheol. — Haré que le pague. Le doy mi palabra.
Lee Do se acercó poniendo una mano paternal en su hombro. — Pero y ¿si no paga?
— Podrá hacer lo que quiera con él. Es mi amigo, pero usted es una de las personas que más respeto.
Lee Do revolvió su cabello. Sonriendo con satisfacción. Hizo una seña a sus hombres y estos se acomodaron el saco alejándose de Young Saeng. Hizo una llamada rápida, dando la dirección exacta del lugar donde se encontraban. — Una ambulancia recogerá a su amigo. Hasta luego, joven Park.
Lee Do se despidió y Cheol se acercó a Young Saeng, inclinándose. Observó sus heridas murmurando con una mueca. — Ouch, eso debe doler.
En una confrontación real, cabía la posibilidad de tirarse pecho a tierra para protegerse. De no ser así, un dolor físico era más palpable, más visible. Se encontraba la forma de vendar una herida o ponerle un antibiótico. Ese ajhussi de cabello raro tenía suerte. — Tonto ajhussi ¿en qué lío se metió?
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Las cuatro y diez.
Fanfiction"Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma" y yo de algún modo tengo que sacar esta historia de mi cabeza. HyunSaeng. Todos los derechos reservados. No adaptar ni copiar sin permiso.
