MENTIRAS NECESARIAS.

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MENTIRAS NECESARIAS.



*


Voy buscando la razón
de tanta falsedad.
La mentira es obsesión
y falsa la verdad.


Rosas en el mar / Aute.


*


- ¿Estás ebrio?


Las palabras de Hyun descolocaron a Saeng. - ¿Qué? ¿Por qué dices eso?


- Porque sólo así se explica que realmente creas que pondría a mis pequeños en manos de un sujeto cómo tú.


Young Saeng rodó los ojos. Ese tal Hyun Joong podía ser un tipo difícil. - ¡No! ¡Te lo digo en serio! ¡Yo puedo cuidar de tus gemelos! ¡Puedes darme el trabajo!


Hyun hizo un mohín de cansancio. - ¿Al menos tienes la mínima idea de los cuidados que necesita un pequeño?


- ¡Claro! Cuidaba a los niños de mi hermana. – Mentira. Ni siquiera tenía una hermana.


Hyun contestó sin expresión alguna. - No sé, Young Saeng, no me convences en lo absoluto.


Un último recurso. Apelar a su piedad. - ¡Por favor! ¡Necesito el trabajo! – Suplicó Saeng colgándose de su hombro. - ¡Necesito el dinero para comprar la medicina de mi abuela enferma!


Un puchero. Hyun Joong aspiró aire con escepticismo. - ¿Me estás diciendo la verdad?


- Por supuesto, ¿cómo podría mentir con algo así? – Rodeó su cuello con los brazos y rozó su mejilla en el rostro de un asustado Hyun. – Anda ¿me darás el trabajo?


- Está bien y eso lo hago por tu abuela. – Aclaró, removiéndose como indirecta de que Saeng debería apartarse, sólo que al parecer el chico no lo entendió. – Pero deberás respetar la relación de empleado y jefe.


- ¿No puedo hacer esto? – Preguntó Saeng apretando un poco más el abrazo.


- No.


- ¿Ni esto? – Dijo dando un rapidísimo beso en la comisura de sus labios.


- ¡No! ¡Saeng! ¡Debes de comportarte! Yo soy un hombre comprometido y además tengo dos hijos.


Saeng lo observó con reservas. Se separó lentamente sintiendo algo agudo molestando en algún lado dentro de él. La extrañaba, dedujo sin mucho problema. Extrañaba a su esposa y ella era la causa de esos ojos tristes. No iba a meterse en complicaciones, pensó con apremio, sólo quería un refugio para evitar ser golpeado por Lee Do. - Está bien. Me comportaré como un chico bueno. – Prometió, aunque ya había perdido la cuenta de las veces que había faltado a una promesa.


- Bien, entonces vayamos a casa de mis papás para que conozcas a mis bebés. Después hablaremos de los términos y condiciones de tu contrato.

Las cuatro y diez.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora