SOLOS EN EL UNIVERSO.
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Por eso necesitoaunque sé que es un exceso,que tus ojos me diganalgo así como "de acuerdo"...
Dos o tres segundos de ternura / Aute
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Con sólo ver sus ojos al abrirse la puerta, comprendió que devolvía el alma a su cuerpo. – Viniste. – Se le escapó a Hyun en un suspiro.
Saeng pasó a su lado, con las manos en los bolsillos y andar desenfadado. – Claro que vine, soy el encargado del bienestar de tus gemelos ¿lo olvidas? Sólo espero que lo de ayer no vuelva a repetirse.
Hyun Joong se apresuró a contestar. – No, por supuesto que no. Regresaré puntual a casa. Sólo te pido que cuides con amor de los gemelos.
Young Saeng se mordió un labio, se giró para verlo de frente y sólo pudo encontrar una especie de súplica en su semblante. Podría darle un abrazo reconfortante si fuera más empático, pero no lo era, al contrario, prefería huir de cualquier demostración de afecto. – Anda, ve a trabajar. No te preocupes por ellos.
Hyun Joong se inclinó levemente, en señal de despedida. Tomó su chaqueta y sus cosas y salió después de dedicarle una melancólica sonrisa. Young Saeng no podía con esa tristeza. Y eso que era ajena. Se preguntaba ¿cómo le hacía Hyun Joong para vivir? Los balbuceos a sus espaldas le dieron una especie de respuesta: por sus gemelos, que eran su adoración. La niña, a quién con un día por fin podía diferenciar, reía contenta mientras llevaba un intenso soliloquio con sus manos, para después de eso, comenzar a chuparlas con verdadero fervor. - Hey, tú, cosa...- Saludó Saeng, echando una ojeada y descubriendo que el niño dormía. -...hagamos un trato. No me babeas y yo no te haré desaparecer en una canasta sobre un río. - Suk Ja lanzó una ligera carcajada divertida. Young Saeng torció una sonrisa. – Me agradas. – Reconoció mientras iba a la cocina a preparar su biberón y decía en voz modulada. - Puede que tengas futuro.
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La hora del refrigerio estuvo condimentada por la plática de Kyu Jong, sus charlas sobre literatura eran amenas y Hyun Joong se encontró escuchando algo sobre un viejo y su lucha contra un enorme pez, que le transmitía una calma que hacía mucho no sentía. Kyu Jong era fabuloso y Hyun agradecía su presencia. – Santiago era un hombre solitario, además de tener todos los años del mundo encima que habían dejado rastros en él, ya saben, arrugas, cicatrices, pero tenía juventud en sus ojos, y estos, como lo dice el propio Ernest: "tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos". Su negativa a darse por vencido lo demuestra en esa lucha solitaria contra la naturaleza misma. Hemingway creía que el hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado. – Los rostros serios frente a él. Kyu enrojeció y se disculpó, avergonzado. - Perdonen, tal vez los aburra con mi charla, pero Hemingway crea fascinación en mí y a veces no mido las consecuencias de ello.
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Las cuatro y diez.
Fanfiction"Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma" y yo de algún modo tengo que sacar esta historia de mi cabeza. HyunSaeng. Todos los derechos reservados. No adaptar ni copiar sin permiso.
