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Narrador;

viernes por la tarde.

El sonido de la risa de Gustabo sonaba por toda la sala mientras lanzaba pequeños golpes al aire intentando separar a Volkov de su cuerpo quien lo estaba besando la pancita mientras que también la hacía cosquillas en dicho lugar.

Ambos estaban felices de estar así, compartiendo momentos juntos y dedicarse sonrisas y risas. En especial Volkov que amaba el sonido de la dulce y escandalosa risa del rubio.

— ¡Ya! no más cosquillas, por favor — Pidió el ojiazul mientras reía levemente tratando de recuperar la respiración y miro al ruso sonriendo al ver que se había apartado de su estómago.

— Dejaré de hacerte cosquillas solo si me besas. — Habló el peligris sonriendo al ver cómo las mejillas del rubio se ponían rojas al escucharlo. — Siempre lo hago yo. Ahora quiero un beso de tu parte. — Se acercó al rostro del menor mientras sonreía.

— Cállate y anda a tu casa. — Pidió algo nervioso Gustabo al ver cómo el contrario se acercaba cada vez más a él y a su rostro.

— ¿No quieres besarme? — Pregunto Volkov mirándolo fijamente a los azules ojos haciendo que el menor se ponga más nervioso de lo que estaba.

— No. — Habló con la voz algo temblorosa por los nervios mientras desviaba la mirada a otro lado y no ver al ruso.

— ¿No? — Alzó ambas cejas mirando al menor.

— Osea, si quiero pero me da vergüenza. — Murmuró algo tímido empezando a jugar con sus manos para luego llevarlas a la camisa del mayor y apretarla levemente.

Volkov soltó una leve risa ante el comportamiento tan tierno del rubio y lo tomo de ambas mejillas para que lo mirara.

— ¿Vergüenza por qué? No estamos haciendo nada malo. — Habló Volkov acariciándole las suaves mejillas sonrojadas al menor.

— La posición. — Hablo susurrando el rubio haciendo que sus mejillas se pongan más rojas de lo que ya estaban.

Volkov lo miro y luego soltó una risa. Le causaba ternura ver esa faceta tan diferente del menor. La posición en la que estaban era algo comprometedora pero ya habían estado así algunas veces. Volkov entre las piernas del menor ya que había querido darle mimos a Gustabo y besar esa suave piel que tanto amaba y que Gustabo detestaba, su casi inexistente pancita. También habían estado en esa posición aquella vez que Volkov se había quedado a dormir en la casa de García y al día siguiente había llegado Conway a interrumpir.

— No te preocupes, no va a pasar nada de lo que tú no quieras. — Aclaró el mayor acercándose más a rostro del rubio.

Gustabo asintió levemente y termino con la corta distancia que los separaba para empezar un suave beso. Las manos del menor apretaban con fuerza la camisa del mayor mientras que este le acariciaba las mejillas con total delicadeza y suavidad. Volkov bajó una de sus manos a la cintura del contrario y la acaricio suavemente para no asustarlo. Gustabo soltó la camisa del ruso para luego pasar sus brazos por el cuello de este y llevar sus manos al suave cabello gris del mayor.

Ambos disfrutaban el beso, pero como todo lo bueno se acaba, está no era le excepción, la falta de aire se hizo presente y tuvieron que terminar su beso, pero ambos sonreían en grande.

Estaban felices.

🐢

Buenaaas

¿Que tal todo?

besos en la colaaa😽😽

𝙑𝙤𝙙𝙠𝙖; 𝙑𝙤𝙡𝙠𝙖𝙗𝙤 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora