Decisión (June)

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Le cambié la edad a June, pero sigue siendo menor de edad así que... ¡POOOOLISÍÍÍÍAAAAAHHH!

Advertencias: Embarazo a menor de edad, si esto no te agrada pasa de largo; no hay limón; mucho texto.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.

—No deberías estar aquí a esta hora —dijo Afrodita acercándose a la joven que descansaba bajo un árbol y se recargó en el mismo.

Observó a la joven que estaba sentada a su lado con el rostro descubierto. La luz de la luna llena le permitía ver las lágrimas que surcaban su rostro y no pudo evitar una mueca de disgusto. Detestaba que la gente llorara en su presencia, no tenía idea de cómo actuar en esas circunstancias y prefería evitarlas.

—¿Me dirás cómo es que siempre sabes que estoy aquí? —la voz de June se oía quebrada por el llanto —. No importa a la hora que venga, siempre apareces.

Afrodita encendió un cigarrillo y se tomó su tiempo antes de responder. Cefeo y sus alumnos llevaban en El Santuario alrededor de un mes, por deseos de su Diosa, todos los santos se reunieron en él con la finalidad de volver a reestructurar la orden y evitar futuros problemas internos por los problemas del pasado, por lo que tenían que convivir e intentar llevarse bien. Dirigió su vista a hacia el cielo.

—Te lo dije —dijo con voz calma exhalando humo del cigarro —esta zona me pertenece, la rosas que se extienden por el lugar dan fe —explicó sin verla.

Había conocido a June dos días después de su primera reunión, cómo esa misma noche, escogió su prado para llorar. En cuánto había sentido su presencia en aquella zona, fue a pedirle que se alejara ya que podía ser peligroso. Sin embargo, se encontró con un bello rostro que lo miraba con rencor.

Afrodita sonrío ante el recuerdo de ese primer encuentro, la niña, como la llamaba, no había dudado en reprocharle y sacarle en cara la muerte de Cefeo, tenía agallas, lo reconocía y a pesar de que no se cansaba de repetir que era el ser más despreciable sobre el universo, seguía yendo hasta su prado y conversar con él.

—Eso no me dice cómo haces para llegar en pocos minutos.

—Mi secreto —sonrío —. ¿Debo entender qué viniste aquí para verme? —se burló —, nunca lo hubiera esperado de la alumna de Cefeo, ¿ya soy digno de estar cerca de ti y ver tu rostro?

Preguntó sin dejar su expresión de burla, June lo miró casi con odio, sin embargo, relajó su semblante y apartó su vista de él. Ya ni siquiera lo odiaba, pese a sus constantes burlas, en ese mes había logrado ganarse su simpatía y sí, en cuanto descubrió que con solo acercarse a aquel lugar podía llamar la atención del bello santo, acudía a él cada vez que necesitaba hablar con alguien, pues también había aprendido que Afrodita, era excelente escuchando y conversando.

—De eso quiero hablar —Afrodita alzó una ceja —, has visto mi rostro y...

—No es necesario —la interrumpió sabiendo a dónde iba —no puedes matarme, eso es claro, pero tampoco tienes que amarme, tienes 15...

—Diecisiete —corrigió June en voz baja.

—Cómo sea, eres una niña —seguía con la vista fija en el cielo y no notó el gesto de indignación de June tras su comentario.

—Las reglas...—intentó argumentar en voz baja.

—Son estúpidas —volvió a interrumpirla —muchas veces le dije a Saga que la aboliera, el Santuario ha prescindido de buenos elementos mujeres por ello.

Habló sin pensar y June abrió los ojos sorprendida, en su primer encuentro, Afrodita le había dicho que no se arrepentía de nada de lo que había hecho, pues creía que estaba haciendo lo correcto, fue fiel a sus ideales hasta el final; lo fue en el pasado y lo seguiría siendo en el presente, aunque ahora estuviera al lado de su Diosa, pero nunca lo creyó un defensor del derecho femenino. Eso sí era una sorpresa.

Afrodita De Piscis Donde viven las historias. Descúbrelo ahora