05. Mensajes en rocas 🪨

5.2K 237 5
                                        

Capítulo cinco.

Iván se aleja de mí apretando los ojos, y yo me levanto de la cama un poco apenada.

Abro la puerta, y me topo de frente con Luz, quien trae un traje impermeable para no mojarse con la lluvia.

—¿Dónde estabas metida?— pregunta enojada.

—Emmm... ¿Aquí?— respondo con un tono sarcástico.

—No es un chiste, Les, cuando regresamos no estabas en casa, y lo último que sabíamos de ti era que debías estar en el patio haciendo tu maqueta.

—Oh, la maqueta quedó genial, créeme— cierro un poco la puerta para que no pueda ver hacia el interior.

—¿Qué estás tratando de ocultarme, Lea?— murmulla enojada.

—Na— me interrumpe con un empujón, y entra a la casa. —Da— termino la frase.

—¿Estabas aquí sola con un chico, Lea?— me pregunta enojada.

—Yo... no es lo que cree— trato de aclararle la situación, pero esta me interrumpe.

—¿No es lo que creo? ¡¿No es lo que creo?! ¡Por Dios, Lea! ¿Cómo pudiste hacerte esto?— me pregunta enojada.

—No, yo no he hecho nada— exclamo enojada.

No puedo creer que piense así de mí, ¿Qué cree que soy?.

Aunque la situación lo explica todo.

—Ey, tranquila, no pienses mal de tu hermana, ella— Luz interrumpe las palabras de Iván.

—¡Tú cállate!— grita.

—¡Ey, ey, ey! ¿Qué está pasando aquí?— me volteo para ver quién es que acaba de entrar a la casa.

Por la apariencia, a primera vista, puedo descifrar que se trata del hermano mayor de Iván, literalmente son tan parecidos que siento estar viendo al Iván del futuro parado frente a Luz, quien le da la espalda, mientras aprieta los ojos.

—¿Luz?— pregunta confundido

—¡Hola!— saluda ciertamente nerviosa.

—¿Cómo estás?— le pregunta el hermano de Iván, mientras le da un beso en la comisura de los labios.

—Todo bien, ¿Y tú?— le pregunta.

¿Pero qué diablos está pasando aquí?.

Iván y yo solo observamos con confusión la extraña escena que se está llevando a cabo frente a nosotros.

Se supone que nuestros hermanos mayores...

¡¿Qué mierda?!.

—Yo... vine a buscarla a mi hermana porque... le achataremos una canción a nuestros padres, y... además, ya terminó su maqueta y la voy a ayudar a llevarla.

—Está lloviendo aún, ¿No es mejor que se queden aquí hasta que la lluvia cese?— le pregunta.

—No, ya es tarde, y nuestros padres están preocupados.

—Entiendo... pero— lo interrumpe.

—Que bueno que entiendas; porque tenemos que irnos— dice rápidamente. —Lea toma el paraguas, está en la puerta— hago lo que me ordena y salimos corriendo de allí.

—¿Qué diablos fue eso?— le pregunto.

—La misma pregunta tengo para ti, Lea— me quedo callada ante su respuesta.

Abrimos la puerta rápidamente y entramos a la cocina.

—¡Lea, hija! ¿Dónde estabas? Mamá te extrañó mucho, pequeña— exclama mi madre antes de empezar a llenarme las mejillas de besos.

—Mimi ti ixtriñi michi, piquiñi— se burla Luz.

—También extrañé a mi chica rebelde, aunque se pasó todo el día conmigo— río ante su comentario, y mi mamá hala a Luz hacia nosotras, haciendo un abrazo de tres.

***

—Yo también te amo— cuelgo la llamada, y respiro profundamente mirando el techo de mi habitación.

Cierro los ojos por unos segundos, buscando paz.

No la encuentro.

Me siento tan... extraña.

Siento que lo estoy traicionan...

Sacudo aquellos pensamientos de mi cabeza, y me centro en tratar de dormir.

¡Ceniza! No está funcionando.

No puedo parar de pensar en lo que casi pasó hoy.

Yo... no me paré ni un segundo para pensar en él.

¿Acaso estoy perdiendo la razón?.

¿Qué diablos me pasa?.

Suelto un pequeño grito cuando escucho que tiran una piedra en la ventana de mi balcón.

Me levanto de la cama y me acerco lentamente, con miedo de que mis ojos sean la siguiente víctima.

Pero solo logro ver una piedra envuelta en un papel en el suelo del balcón de mi habitación.

¿Ya se te quitó la témpera de la cara? :D

¡Qué descarado!.

Busco por todos lados, pero no lo veo, hasta que mi vista se centra en la casa de frente, y lo veo allí, en un balcón, con una sonrisa de lado, y en pijama.

¿Por qué diablos trae un pijama de panda?.

Le luce batánate bien, se parece a él, con pelo negro oscuro y ojos también, pero siendo lo suficientemente blanco como una hoja de papel.

Entrecierro los ojos, y entro a mi habitación, busco una hoja y un lápiz en mi escritorio y escribo: ¿Sabes que eres un idiota? ¿No?.

Luego salgo al balcón, y lo lanzo lo más afuérate que puedo para que pueda llegar a su destino y pasar por el gran patio.

¡UPS!.

Le di en una mejilla.

Me disculpo a través de señas, mientras este solo me dedica una mirada de "No te creo" antes de acariciar su mejilla y leer el papel que está envuelto en una piedra.

Después de leerlo, empieza a describir algo y envuelve la hoja en la piedra antes de lanzarla hacia mi balcón nuevamente.

Te divertiste mucho con esta idiota hoy :P

Entro a mi habitación nuevamente y escribo: No te creas tanto, Shrek.

Automáticamente, lee el papel, me dedica una mirada helada. —¿Está en serio? ¿Shrek?— asiento de manera animada, mientras río a carcajadas.

Y este me envía otra roca envuelta en un papel que dice: Aunque heriste terriblemente mi rostro, me alegro de que haberte sacado una sonrisa antes de irte a dormir, Elfa...

—Duerme bien, Shrek!— le grito cuando termino de leer la hoja de papel.

—Tú también, Elfa!— le envió un beso, y este lo toma en el aire, y se lo pone en el pecho de manera dramática.

Empiezo a reír y después de algunos minutos, entro a mi habitación, y empiezo a cerrar los grandes ventanales de mi balcón.

--¿Lea?.

𝐔𝐍 𝐂𝐎𝐌𝐏𝐋𝐈𝐂𝐀𝐃𝐎 𝐕𝐄𝐂𝐈𝐍𝐎 ✓ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora