04. Un sábado lluvioso ⛈

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Capítulo cuatro.

Ha pasado una semana desde que dejé en vergüenza a Iván en frente de todos en la fiesta, y todavía no me he arrepentido de ello.

Hasta tuve mis quince minutos de fama y popularidad en el colegio, los chicos se me lanzaron porque querían conquistar a la difícil chica nueva.

Mientras que las chicas me odiaban por haber tratado así al 'rey de los corazones rotos'.

La verdad es que no me arrepiento de haberle dado su merecido a esa idiota, por suerte no me he vuelto a topar con él en toda la semana, y la verdad es que le agradezco bastante a Dios por eso.

Ahora me encuentro en el patio de la casa, haciendo una pequeña casa que tenga luz, que sea realista y hasta tenga agua.

Si, al profesor de historia se le ha ocurrido dejar esta tarea para que todos estudiemos como era la estructura de las casas de los años noventa.

Como si me interesara.

Ahora estoy pintando la maldita casa en medio de este día frío y nublado.

Si me resfrío será su culpa, y lo denunciaré.

Él no tiene culpa de que hagas la maqueta en el patio.

He visto y pasado por cosas estresantes en mi corta vida, pero como hacer maquetas...

Tener en cuenta pequeños detalles, hacer que todo quede a la perfección, fabricar cosas en miniaturas... es todo tan... tan... estresante.

Todavía me falta hacer todos los muebles y terminar de instalar la luz, también tengo que ingeniármelas para que haya agua en la casa, y que funcione la fuente de la piscina.

Pero como este es mi día de suerte, empieza a llover fuertemente, y no me quedó de otra que tomar mi casa y todos mis materiales, y correr a un lugar donde no pueda mojarme.

El patio es grande, así que si intento correr hacia mi casa, terminaré empapada, no me quedo de otra que entrar a la pequeña casa de madera que hay en el patio.

No sé de quién es esta casa, pero supongo que ahora nos pertenece porque ahora vivimos aquí.

La casa no es de juguete, es una casa de madera con techo, ventanas y puertas, puedo entrar perfectamente, así que no es tan pequeña.

Es completamente blanca, y la madera del suelo tiene tonos grises, y están decoradas por una alfombra azul.

Hay una cama que también está decorada con cojines pelucos de tonos azules, y dos osos de peluche.

Hay un escritorio blanco, y la casa está decorada con bombillas navideñas.

En la pared del escritorio hay como decoración una 'I' formada de pequeñas fotografías, todas son de dos pequeños sonriendo.

—¿Qué se supone qué haces en mi casa?— pregunta una voz gruesa que reconozco bastante bien, aun así, no puedo evitar asustarme, y voltearme espantada hacia el chico de piel de porcelana que está detrás de mí.

—Y-Yo... empezó a llover, y— los nervios no me dejan articular bien mis palabras, y él parece notarlo porque se acerca lentamente a mí con una sonrisa de diablo, es decir, de lado.

—¿Y...?— sus grandes ojos negros me miran directamente, está tan cerca de mí que tengo que alejarme un poco, pero después de retroceder varios pasos, choco con el escritorio.

Tomo una bocanada de aire tratando de calmarme. —Verás, estoy haciendo la maqueta que me dejo como proteger al profesor de sociales, si voy a mi casa con esta lluvia, se arruinará, y me he esforzado mucho, ya está bastante avanzada como para echarla a perder ahora.

𝐔𝐍 𝐂𝐎𝐌𝐏𝐋𝐈𝐂𝐀𝐃𝐎 𝐕𝐄𝐂𝐈𝐍𝐎 ✓ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora