Recorrí las calles con el skate en la mano.
Realmente no tenía ninguna prisa. La conversación con el abuelo de Alba me había dejado pensando.
¿Qué coño tendrían que ver mis padres? De hecho dudo bastante que Alba le haya contado nada a su abuelo, ¿qué necesidad? Aunque desde luego, si no ha sido ella nadie ha podido ser.
Las persianas de casa ya estaban levantadas, y no me extraña, si el sol llevaba ya puesto bastante rato.
Lo que me extraña es no haberme encontrado a ninguno de mis amigos por la calle, porque habiendo salido sin móvil, seguro que tranquilos no están.
Abro la puerta y zasca. Primera ostia del día.
-NATALIA LACUNZA- cuando me llama por mi nombre y apellido, malo- ME PUEDES EXPLICAR POR QUÉ COÑO VUELVES AHORA DE ESTAR TODA LA NOCHE FUERA Y ENCIMA SIN EL PUTO MÓVIL, TRONCA QUE CASI ME DA UN INFARTO ESTA MAÑANA.- Ni en el centro de menores me reñían así. Pero lo entiendo. Ici me quiere, ellos no.
-Yo... lo siento. Anoche en la azotea me desvelé y decidí hacerle una visita a Afri y María, pero fue en vano porque estaban dormidas.- Mi tono sonaba neutro. Estaba agotada, y no sólo físicamente.
-Ven aquí.- Me dijo mientras abría los brazos.- Eres una gilipollas, que lo sepas. Nos tenías preocupada.
-Lo siento, de verdad. Y oye, ¿los demás?
-Pues buscándote, tonta, que eres tonta.- Ahora sí me sentía realmente mal.
Ici llamó al resto para decirles que había vuelto y que estuviesen tranquilos, y dijeron que me enteraría cuando llegasen a casa, pero que ahora iban a ver qué conseguían. Al menos así tenía tiempo para echarme un rato.
-¿Hay algo que hacer hoy? ¿En casa o fuera?
-No señorita, te puedes ir a dormir la mona. Creo que iremos a ver a María después de la siesta, y no te olvides de ir a ver a Marilia.- Y no sólo eso, también debería hablar a Alba para quedar con ella y su abuelo. No sé en qué momento me he metido en este lío. Pero ahora mismo tampoco me importaba. Puse el móvil en modo avión sin ver absolutamente nada y me fui a dormir.
Reviví de nuevo a las 3 de la tarde.
Se escuchaba jaleo en la cocina, supongo que estarían comiendo, pero yo no tenía ni hambre ni energía para socializar con nadie.
Quité el modo avión del móvil, y pretendiendo ignorar todos los mensajes, me metí en insta, hasta que vi una notificación de Alba.
albxreche: hola Nat, me ha comentado mi abuelo lo de anoche... a veces se le va un poco la pinza, pero está muy eufórico con la idea de hablar contigo. Te apetece quedar en la cafetería de al lado de la comisaría los 3? Y he pensado que luego podemos empalmar con la visita a María.
albxreche: bueno, lo de la charla con mi yayo sin compromiso, si no te apetece no hay problema ninguno. nos vemos directamente en el hospi
Evidentemente no me apetecía.
Pero la curiosidad de saber más sobre lo de la noche anterior, y ver por qué aquel señor tenía tantas ganas por hablar conmigo pudo conmigo.
eilanbay: hola albi. me parece bien. si te parece nos vemos en una hora allí. luego te llevo yo al hospi.
Aún me parecía surrealista la situación.
Salí de mi habitación y me dirigí a la cocina para poner al día a todos mis amigos, y para ver qué tal estaban ellos.
Me recibieron con una alegría que hacía mucho que no se veía por casa.
Se echaba mucho de menos.
En realidad, les echaba mucho de menos a ellos. Creo que con el tema de María he estado demasiado encerrada en mí misma.
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A otro lado
Fiksi PenggemarNatalia Lacunza, una chica joven, con un pasado duro, vive con su "familia" y llevan una vida dedicada a disfrutar y vivir cada momento, pero sobre todo, a ayudar a quienes lo necesitan. Alba Reche, dos años mayor que la anterior, se acaba de mudar...
