Ese hueco en el grupo

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Dejé a Alba en su casa, y cuando me hube cerciorado de que entraba, me fui a la mía.
Estaban allí todos, más animados de lo que acostumbraban estos días.
-Bueno... cuánto ambiente, ¿alguna novedad?- Creo que mi tono sonaba triste, pero no podía remediarlo.
-Eilan... La Mari ha movido un dedo.- Contestó Pablo. Lo hizo en un susurro, pero se podía notar la euforia desde mi sitio.
Yo me quedé muda. Honestamente era mucho más de lo que me podría haber esperado.
-Los médicos han dicho que eso es muy buena señal, ahora nos necesita más que nunca.- Continuó Afri viendo que no reaccionaba.
Mi mirada se iluminó, y tanto Haus como Ici vinieron corriendo a por mi, fundiéndonos en un abrazo.
Acordamos ir a verla a la mañana siguiente, y avisaríamos también a las polis.

Me puse un chandal gris. Estaba  un poco nerviosa.
Esa mañana condujo Pablo, ya que mis manos temblaban como un flan.
Cuando nos encontramos con las dos chicas restantes, subimos. Encontrándonos, para nuestra sorpresa, a una María incorporada, no con la mejor cara del mundo, pero con una sonrisa humilde que nos indicaba que ya todo era hacia arriba.
El primero en lanzarse a la rubia fue Pablo.
Luego fueron uno a uno. Incluso Julia y Alba fueron antes que yo. Yo me quedé estática, mirando fijamente la escena, intentando encontrar el fallo que me demostrase que todo aquello era un sueño.
Pero no había fallo.
María abrió sus brazos, indicándome que fuese a abrazarla.
Todas las miradas se dirigieron a mi cuando vieron que no reaccionaba.
María continuó pacientemente en la misma postura unos segundos más hasta que me moví, y no dudé un segundo más en acercarme.
-Te prometí que iba a despertarme. Y aquí estoy.- Me dijo en un susurro. La miré extrañada. No recuerdo haber tenido esta conversación.-Tú a mí no podías oirme. Pero yo a ti sí.-Ahí noté como el pecho me ardía. Me había estado oyendo todo este tiempo. Y se había despertado. Lo había conseguido.
La volví a apretar más fuerte aún.
De repente apareció el médico.
-Vaya... hola, jóvenes. Os comento, vuestra amiga ya está despierta, como podéis ver, y está estable. Deberá mantenerse en observación unos días, pero si todo sigue así de bien, en breves podrá marcharse a casa.
Le dimos las gracias, y celebramos entre nosotros.
-Bueno, unas cerves o qué.- Todos miramos a María con los ojos como platos.- Qué pasa, después del coma también hay antojos, sabéis?
Todos estallamos en carcajadas. Por fin todo se estaba volviendo a encauzar.
Comimos todos juntos en aquella habitación, Alba y Julia habían pedido que las cubriesen durante toda la mañana para poder estar presentes. Honestamente se merecían ese hueco en el grupo.

Después de mucho retomamos. El de hoy es más corto pero ya volveremos a tope. Decidme qué os parece y cómo queréis que fluya todo.

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