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/Ariza/

Despierto de golpe sintiéndome horrible. El cuerpo me duele por todas partes, cada vez que respiro los pulmones me estiran las costillas de forma dolorosa, pero no es todo. La cabeza va a explotarme, siento como si un martillo estuviera golpeando de forma constante mi cabeza. Y para empeorarlo unas imágenes llegan a mi cabeza, puedo ver la nave sacudiéndose con violencia, la luz de peligro parpadeando y escucho esa horrible alarma avisando que el impacto estaba cerca.

La luz me duele y debo cerrar los ojos otro par de segundos antes de poder mantenerlos abiertos.

*Por fin despiertas-me siento sobre la cama a asustada y veo a una chica al final de esta mirándome de forma seria.

Me mira con fastidio, tiene una cara de perro y pocos amigos que me pone tensa de inmediato haciendo que mis músculos se quejen al tensarse. Aunque la chica tiene esa expresión molesta, no puedo negar que es preciosa. Su pelo es de un color verde oscuro brillante, es alta y morena. Su ropa es la misma tela que la de los soldados ayer. Es una licra larga, parece empezar en los hombros y, a diferencia de los soldados de ayer, terminar sobre la rodilla.

También el color es distinto, la de los soldados era de color verde oscura. La de ella es de color celeste claro y sobre ella lleva una armadura blanca que cubre solo su pecho.

*Levántate rápido-ordena molesta, su voz también es dura-fuera hay una puerta blanca, es el baño. Tu ropa ya está ahí, cuando acabes alguien vendrá por ti pero sé rápida.

Sale de la habitación sin siquiera esperar respuesta, me tiro a la cama nuevamente y respiro hondo.

La vestimenta que hay en el baño es igual a la de la chica. Aunque la licra se apega bastante al cuerpo, no se siente incómodo, la tela no presiona mi cuerpo y es cálida. A diferencia de la chica, la licra es de color negro. Y esta tiene mangas largas, el de ella era sólo de tiras. A un lado también hay unas zapatillas de cuero blancas.

Cuando estoy lista me saco la toalla del pelo y, aunque parece extraño, estar limpia me hace sentir mucho mejor.

Pero ahora se notan más las heridas.

Tengo rasguños y cortes profundos esparcidos por casi todo mi cuerpo, también hay moretones pero muy pocos, todo sobresale al contrastar con la piel clara y limpia.

Salgo del baño y veo a un chico apoyado en la pared. Es más alto que yo y él lleva el traje de los soldados de ayer. Tiene el cabello largo, muy largo. De color negro y llega más abajo de su cadera pero...

También tiene cara de perro.

Al verme se para derecho y me da una mirada de arriba a bajo de forma despectiva.

*Sígueme-da media vuelta y comienza a caminar. Justo en ese momento me doy cuenta de que estoy desarmada, doy una mirada rápida por la habitación antes de salir.

*¡Espera!-llamo y él voltea con fastidio-¿dónde está media luna?

*¿Qué?-espeta irritado.

*Mi espada-añado rápido.

*No lo sé-dice volteandose de nuevo y comenzando a caminar-yo sólo vine a buscarte.

Parece que a nadie le importa escuchar lo que tengas que decir, todos dan la orden y asumen que la seguirás. Pero como tengo muchas dudas, lo sigo.

*¿Quién eres? ¿A dónde vamos?-él continúa caminando sin voltearse a mirarme.

*Soy Kae-dice serio-los reyes me enviaron para llevarte ante ellos.

*¿Qué quieren?-el chico da respuestas muy cortas y eso me molesta, necesito más información.

*Quieren verte-suspiro.

Princesa perdidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora