29

19 8 1
                                        

/Ariza/

Me agacho frente a las gemelas, una llora intentando contener los sollozos mientras la otra mantiene sus ojos sobre el pasto o sobre mi mano cuando toma la suya, algo que hago ahora. Ellas visten de rojo, completamente de rojo mientras yo visto de negro. Esos son los únicos colores que se utilizan hoy por lo que me explicó la reina.

*¿Están listas?-pregunto, la que solloza niega.

*Deja de llorar-dice casi sin emoción-mamá y papá...estarían muy decepcionados.

Cuando el ataque pasó y nosotros volvimos al palacio, el recuento de daños comenzó y toda la agitación de la batalla se convirtió en dolor, llantos y gritos se escuchaban incluso desde el jardín del castillo. Cuatro niños y siete adultos murieron, entre esos adultos estaban los padres de las gemelas, las que ahora se quedan en el castillo y hoy pidieron verme. Estuve con ellas arreglándolas para el funeral de sus padres, peinándolas mientras la reina me explicaba algunas reglas sobre lo que pasará.

*No discutas con tu hermana-digo suave-no hoy-ella me mira-deja que llore, así podrá mejorar mañana.

*Quiero a mi papá y mamá-dice la otra que llora mientras me abraza y yo acaricio su espalda despacio sin soltar a su hermana que frunce el ceño.

*Lo sé-digo bajo intentando mantenerme firme frente a ellas.

*¿Tenemos que hacerlo?-pregunta temblando contra mi.

*El rey podría hacerlo por ustedes-digo recordando las palabras de la reina.

En Levana cuando alguien muere, sus conocidos o queridos visten de negros pero su familia más cercana, esposa, hijos, padres o aquel que va a quemarlos viste de rojo. Aquí los cuerpos son quemados en una pira con un fuego que sólo se utiliza para encender los cuerpos. El fuego no puede caer, no puede tocar el suelo antes y tampoco puede ser llevado por alguien cualquiera, sólo los más cercanos y si esa persona no tiene familia, el rey lo quema.

*No-dice la hermana que intenta mantenerse fuerte pero sus ojos se llenan de lágrimas que no quiere dejar salir-eran nuestros padres, tenemos que hacerlo nosotras.

Aprieto los labios y asiento. La puerta del castillo se abre y el rey sale junto a la reina y su hijo, los tres van de negro y cuando los veo me pongo de pie sin soltar la mano de las gemelas las que hacen una reverencia ante el rey y yo las sigo.

*Niñas-las gemelas levantan la mirada ante la voz del rey-¿están listas?-ambas niñas asienten de forma suave mientras veo como la que no deja de llorar intenta controlarse frente a él-no pueden dejar caer el fuego, si no pueden hacerlo díganlo ahora y yo lo haré.

Las niñas guardan silencio unos segundos, la que llora se pone la mano en la boca mientras aguanta un sollozo y la mayor la mira antes de volver a fijar sus ojos en el suelo.

*Lo haremos-dice la gemela, aprieto su mano suavemente.

*Bien-dice él de forma seria-sean fuertes, valientes-ambas niñas lo miran-tienen sangre guerrera en ustedes, siéntanse orgullosas de sus padres.

El rey tiene la mandíbula apretada y una mirada dura pero su tono no es frío.

*¿Ariza puede estar a nuestro lado?-pregunta la gemela con una voz temblorosa, el rey la mira y luego a mi.

*No interrumpas-ordena y yo asiento-bien, vamos.

El rey es el primero en dar la vuelta seguido de la reina y de Katsuki que me da una mirada rápida. Nosotras los seguimos en silencio, al salir del castillo puedo oír los llantos desde lejos y siento que mi cuerpo se tensa, como mi cabeza intenta darme algunas imágenes y recuerdos pero los hago a un lado.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Oct 28, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Princesa perdidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora