Su única cosa buena | Bo Sinclair

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Fanfic: Bo sinclar x Reader fem.

Géneros: horror, gore, violencia, thriller psicológico, romance oscuro, slasher.

Sinopsis breve:
Reader se ve obligada a matar para sobrevivir cuando un intruso llega a casa, y Bo, furioso consigo mismo por no protegerla, la consuela mientras enfrenta las consecuencias.

⊱✿⊰

Lo único que podías escuchar eran tus propias respiraciones pesadas y los sollozos ahogados que amenazaban con salir de tu garganta. Apretabas con fuerza el cuchillo que habías hundido profundamente en el cuello de tu agresor, sosteniéndolo como si fuera tu única línea de vida, con miedo de que, si soltabas la hoja, te desmoronarías.

No sabías cuánto tiempo llevabas ahí, con la víctima encima de ti, pero sí recordabas muy bien los eventos que te llevaron a eso.

Estabas lavando los platos cuando Bo te dijo que Lester había visto a algunos visitantes cerca del pueblo. Comentó que él y Vincent irían a “solucionarlos” y que tú debías quedarte en casa, lo que significaba que no parecían ser demasiado difíciles de manejar.

Nunca te habías involucrado en los asesinatos. Sí recibías a las víctimas cuando llegaban al pueblo y las guiabas hacia el taller de Bo, pero nunca habías puesto las manos en el acto de matar. Bo estaba más que conforme con eso. Para él, significaba que lo único bueno de su vida estaba a salvo.

Pero los visitantes no eran tan fáciles como él había dicho.

Uno de ellos logró escapar de Bo y Vincent, y terminó entrando a la casa. Te encontró sosteniendo un jarrón, y lo miraste inquieta al notar su expresión enloquecida. En su mano llevaba lo que parecía ser el cuchillo de caza que tú misma le habías regalado a Bo en uno de sus aniversarios de boda, lo que te hizo preguntarte qué había pasado con tu esposo y con Vincent.

La mirada enloquecida del intruso se transformó en ira en cuanto te vio. Avanzó hacia ti con la cuchilla en alto; lograste esquivarlo, pero te alcanzó a cortar la cara. Le lanzaste el jarrón para hacer que te siguiera hacia los túneles y, con suerte, hacia el taller de Vincent... pero todo cambió cuando te clavó un pedazo del jarrón roto en el tobillo. Caíste al suelo, gritando de dolor, y él se arrastró encima de ti, apoyando la cuchilla contra tu cuello.

—Bo me arrebató a la persona más importante de mi vida —escupió—. Así que yo haré lo mismo con él.

En un impulso desesperado, atrapaste el cuchillo con ambas manos para detenerlo, convirtiendo el forcejeo en un tira y afloja brutal. No sabías cómo, pero lograste dominarlo. Cuando viste la oportunidad, hundiste la hoja profundamente en su cuello.

Y ahora estabas ahí: respirando con dificultad, cubierta de sangre, temblando.

Estabas tan perdida en el momento que no escuchaste a Bo ni a Vincent entrar en la casa, ni siquiera cuando gritaron tu nombre. No fue hasta que una mano cálida se posó suavemente sobre tus dedos aferrados al cuchillo que reaccionaste, sobresaltándote.

—Reader, cariño… —murmuró Bo con una voz sorprendentemente suave—. Ya está. Puedes soltarlo.

Usó sus manos para aflojar con cuidado tu agarre, como si temiera que un movimiento brusco pudiera romperte por completo. Giraste la cabeza para mirarlo; sus ojos azules brillaban con un torbellino de emociones. Preocupación. Ira. Miedo. Amor.

A un lado, Vincent arrastraba el cuerpo, sin quitarte la mirada de encima, también preocupado.

—Bo… —gemiste.

—Lo siento, Reader —susurró él, envolviéndote con cuidado entre sus brazos. El olor a aceite y el calor de su cuerpo hicieron que comenzaras a relajarte, aunque temblabas—. Lamento no haber podido protegerte, niña.

—No es tu culpa, cariño… —sollozaste, mirándolo a los ojos.

—Sí lo es —respondió con dureza, aunque su voz temblaba—. Dejé que ese bastardo se escapara… y por eso casi pierdo lo único bueno que tengo en mi vida.

Su mirada se deslizó por el corte de tu cara y el trozo de vidrio incrustado en tu tobillo. Con un suspiro tenso, te tomó en brazos estilo nupcial y comenzó a subir las escaleras contigo.

—Pero no lo hiciste, Bo. Todavía estoy aquí —le dijiste mientras él te cargaba.

—Pero te lastimaste, Reader. Y eso no cambia el hecho de que hiciste lo único que te prometí que nunca tendrías que hacer… —te recostó suavemente sobre la cama—. Mataste a alguien. Te prometí, el día que nos casamos, que nunca tendrías que matar a nadie.

Lo observaste mientras iba al baño por el botiquín de primeros auxilios y un paño húmedo. Regresó y comenzó a trabajar con cuidado, limpiando la sangre y preparando el tobillo antes de retirar el vidrio. Gritaste cuando lo sacó, y él se apresuró a murmurar:

—Lo siento, niña… lo siento.

—Ambos sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano —dijiste, respirando entrecortadamente.

—Puede que sí —respondió, sin dejar de atenderte—, pero eso no significa que tenga que gustarme.

—Lo sé… pero si eso significara volver contigo, lo haría de nuevo.

Bo levantó la cabeza, y tú le ofreciste una pequeña sonrisa. Él te devolvió una, suave, cansada, pero llena de amor.

—Si eso significa que sigues aquí conmigo… entonces me alegro de que lo hayas hecho —murmuró, inclinándose para darte un beso delicado. Era muy distinto a los que solía darte, pero aun así te envolvió por completo.

Acarició tu cabeza con ternura.

—Descansa un poco, niña. Voy a ayudar a Vincent con los visitantes —susurró.

Y mientras sus dedos seguían acariciando tu cabello, poco a poco te dejaste caer en un sueño pesado.

headcanon de Slashers | Libro 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora