Sombras en la Casa Heelshire | Brahms Heelshire

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Fanfic: Brahms Heelshire x Reader fem.

Sinopsis:
Cuando Reader acepta el trabajo como niñera en una mansión aislada, nunca imaginó que su vida cambiaría para siempre. El niño que cuida no es común: Brahms Heelshire, un chico de apariencia normal, pero cuyo comportamiento está marcado por una extraña oscuridad. Lo que comienza como un simple trabajo pronto se convierte en una obsesión peligrosa, ya que la conexión entre ambos va más allá de lo profesional, arrastrándola a un torbellino de deseo, poder y secretos oscuros. Brahms no es solo un niño atrapado en su propia mente, sino un hombre atrapado en un mundo de sombras, esperando a alguien que lo comprenda y lo acepte... a cualquier precio.

⊱✿⊰

Las paredes de la mansión Heelshire crujían con la misma fuerza que tus latidos cuando pusiste un pie en su oscuro umbral. Te habían advertido sobre el lugar, sobre el niño, sobre todo. Pero necesitabas el dinero, y la oferta de trabajar como niñera en un lugar apartado parecía la única opción disponible.

Nunca imaginaste que el trabajo sería tan... intenso.

Cuando llegaste a la casa esa noche, Brahms te recibió con una sonrisa extraña, algo siniestro, aunque su apariencia era tan inocente como la de cualquier niño. Pero sabías que algo no estaba bien.

El primer día fue... desconcertante. Brahms hablaba poco, pero sus ojos brillaban con una intensidad inquietante. Era difícil mirarlos sin sentir que algo estaba acechando en su interior, algo que solo él podía controlar. Él te observaba constantemente, como si estuviera estudiándote, como si estuviera esperando a que hicieras algo... algo que no sabías qué era.

Con el paso de los días, sus comportamientos comenzaron a volverse más extraños, más invasivos. Se acercaba a ti de manera que no se sentía natural, siempre tan cerca de lo que te incomodaba. En los momentos en que lo mirabas fijamente, podías ver algo más allá de su mirada: una oscuridad palpable. El niño de la casa Heelshire parecía estar buscando algo, pero lo que realmente quería era poseer.

Una noche, después de cenar, Brahms se acercó a ti mientras arreglabas la mesa.
-¿Te sientes bien aquí? -su voz era suave, casi seductora, pero el tono frío de sus palabras dejó claro que no era solo una pregunta.

-Claro, Brahms, estoy bien -respondí, tratando de mantener la compostura.

Él se quedó en silencio por un momento, observándote fijamente. De repente, sus manos frías se posaron sobre tu hombro, y sentiste que tu piel se erizaba. Te giraste, sorprendida por la cercanía, pero cuando miraste sus ojos, la intensidad de su mirada te paralizó.

-Sé lo que piensas -susurró con una calma inquietante-. Pero no tienes por qué temerme. Yo te protegeré.

Tu respiración se entrecortó. ¿Protegerte de qué? ¿De quién?

Esa noche, todo cambió.

Despertaste en tu cama, pero algo no estaba bien. La casa estaba en silencio, pero había algo en el aire que te hizo sentir atrapada, observada. Las sombras parecían moverse a su propio ritmo. Y entonces, escuchaste sus pasos. Él estaba cerca.

Te levantaste de la cama, pero antes de que pudieras abrir la puerta, la figura de Brahms apareció frente a ti. Su rostro estaba pálido, sus ojos intensos, como si estuviera a punto de perder el control.

-¿Tienes miedo de mí? -su voz era baja, profunda, y tan tentadora que una parte de ti quería caer en la trampa.

Sin poder evitarlo, asentiste. El miedo no era lo único que sentías. Había algo más... algo que despertaba en tu interior cada vez que lo mirabas. Deseo.

Él avanzó hacia ti, pero no con la suavidad que esperaba. Era lento, calculado, como una bestia acechando a su presa. Y tú no podías hacer nada más que quedarte allí, inmóvil, mientras él se acercaba más y más.

-Sé lo que necesitas -dijo, y sus palabras resonaron en tu mente como un eco. Brahms estaba dentro de tu cabeza, y ya no podía haber escape.

Cuando estuvo tan cerca que podías sentir su aliento en tu piel, su mano levantó tu barbilla con una delicadeza macabra. Podías ver el deseo en sus ojos, la obsesión que había crecido durante todo este tiempo. Era tan palpable que lo podías tocar, sentirlo atravesar tu cuerpo.

Y en ese momento, supiste que ya no había vuelta atrás.

-Te quiero. -La palabra salió de su boca como una sentencia.

Antes de que pudieras responder, sus labios chocaron contra los tuyos en un beso tan demandante que te hizo olvidar todo lo que habías aprendido sobre el miedo y la cordura. Él era una fuerza de la naturaleza, algo oscuro, algo que te arrastraba sin que pudieras resistirte.

Brahms Heelshire no iba a dejar que te fueras. No ahora, no nunca.

Tú le pertenecías.

headcanon de Slashers | Libro 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora