Fanfic: Ethan Landry x Reader fem
Géneros: Suspenso psicológico · Romance posesivo · Horror · Spicy (final opcional)
Sinopsis:
Tres años después de la supuesta muerte de Ethan Landry, el grupo que lo traicionó se disolvió. Todos siguieron con sus vidas... excepto tú. Ahora trabajás como enfermera en un hospital, con guardias eternas en la madrugada. Pero lo que nunca imaginaste es que Ghostface no murió. Volvió por vos, como lo prometió, y esta vez... no piensa dejarte ir.
⊱✿⊰
Las luces blancas del pasillo zumbaban como un mal presentimiento. El hospital estaba en su hora más silenciosa. Entre las 3 y las 4 am... ese momento donde el insomnio duele más y los secretos se sienten más pesados que la sangre.
Estabas agotada. La guardia se había extendido por casi veinte horas y apenas habías comido. Por eso te rendiste un momento y te dejaste caer sobre una camilla de una sala vacía, donde nadie iba desde hacía días. Cerraste los ojos. Solo unos minutos. Solo un respiro.
Pero cuando despertaste...
El silencio tenía un eco extraño.
El aire era más denso.
Y entonces lo viste.
Ghostface.
Parado al final del pasillo. Inmóvil. Viéndote.
Se te cortó la respiración. Te incorporaste como un resorte. El corazón se te aceleró tanto que parecía que iba a explotar de miedo y sorpresa.
-N-no puede ser... -susurraste.
Pero ahí estaba. El mismo traje. La misma máscara. El mismo terror que habías enterrado tres años atrás.
Saliste corriendo. Corriste sin mirar atrás, esquivando carros de emergencia, luces parpadeantes, puertas entreabiertas. Pero Ghostface te seguía. Siempre detrás tuyo. Como una sombra imposible de borrar.
Doblaste en un pasillo, pero un brazo fuerte te atrapó por la cintura y te empujó contra la pared.
-Shhh... -la voz detrás de la máscara era inconfundible. Dulce, ronca, familiar-. No grites, cariño. Vas a despertar a los muertos.
Tus ojos se abrieron con horror.
-E-Ethan...
Él se quitó la máscara, y tu mundo se desmoronó.
Era él.
Vivo. Con los ojos más oscuros y obsesivos que nunca.
-Te lo dije -susurró-. Que iba a volver por vos. Que íbamos a estar juntos, aunque tuviera que morir.
Acarició tu mejilla como si fueras de cristal.
-¿Te olvidaste de mí, muñeca?
-¿Qué... qué hiciste? -preguntaste temblando.
-Sobreviví -dijo con una sonrisa torcida-. Para vos. Y ahora que todos se fueron, ahora que estás sola... no hay nada que se interponga entre nosotros.
Te alzó en brazos, y aunque pataleaste, te sujetó con fuerza.
-Sshh... nadie va a escucharte.
Sus labios se acercaron a los tuyos, peligrosamente suaves.
-Tres años sin poder tocarte. ¿Sabés lo difícil que fue eso?
Y mientras te llevaba por una salida de emergencia que nadie usaba, lo entendiste todo.
Él había esperado este momento.
Planeado tu secuestro.
Y no pensaba dejarte escapar.
⊱✿⊰
Te sentías atrapada. Como un animal acorralado. Pero, a la vez, había algo erótico en esa sensación de estar a su merced.
Él te había prometido que regresaría por ti, y lo había cumplido de la manera más oscura posible.
Ethan te dejó caer sobre una cama en una habitación oculta, lejos de las miradas curiosas, como si todo lo que había sucedido fuera un juego.
La luz tenue apenas iluminaba el espacio, pero sus ojos, esos ojos oscuros, brillaban con una intensidad peligrosa.
-¿Recuerdas lo que te dije? -su voz era un susurro cargado de deseo, y tú sentías como si su presencia te aplastara, inmovilizándote, aunque él no te tocaba todavía.
Estaba parado frente a ti, observándote con una mezcla de furia y amor posesivo. Las manos le temblaban, pero no de miedo, sino de un ansia que tú ya conocías bien.
Tres años. Tres largos años sin tocarte.
-Mejor que no me pongas en esta situación -dijo, como si hablara consigo mismo, su respiración agitada mientras se quitaba el traje de Ghostface lentamente, como si lo estuviera despojando de su identidad, para revelarse a ti como la única persona que podría ser. Ethan Landry. El mismo chico que juró que siempre te protegería, aunque fuera a costa de su propia vida.
Pero tú... tú ya no eras la misma.
Él se acercó a ti con pasos largos, poderosos. Cuando llegó a tu lado, te levantó por la cintura sin esfuerzo, como si fueras su presa más preciada. Te sentiste tan pequeña frente a él, pero a la vez tan deseada.
-Nunca debí dejarte ir, ¿verdad? -susurró contra tu cuello, inhalando tu aroma con una necesidad palpable-. Nunca debí confiar en que otros idiotas pudieran tenerte.
El contacto de sus labios sobre tu piel te hizo temblar.
Ethan te empujó de nuevo contra la cama, esta vez con una intensidad que te dejó sin aliento. Su mano se deslizaba lentamente por tu pierna, subiendo con lentitud hasta tu cadera. Sus dedos eran fuertes, como si cada toque fuera una promesa de posesión total.
-No me importa lo que pienses. -Dijo mientras sus labios bajaban hasta tu pecho, haciéndote estremecer-. Nadie más te va a tocar. Solo yo. Solo yo, cariño.
Intentaste moverte, escapar, pero él te tenía inmovilizada, atrapada entre sus brazos y su deseo voraz.
-Ethan, espera... -tus palabras salieron entrecortadas por el deseo que comenzaba a recorrer cada rincón de tu cuerpo.
-Ssshhh... -te calló con un beso feroz, tan demandante que te hizo rendirte completamente-. Ya no tienes que decir nada. No hay escape.
A su vez, sus manos recorrían tu cuerpo, tocándote con una familiaridad que te hacía perder el control. Cada toque suyo te hacía pensar en lo que había sido, en la promesa de estar juntos que nunca terminó de desvanecerse.
Era tan posesivo, tan dominante.
Y aunque te asustaba un poco el pensar en todo lo que significaba, una parte de ti deseaba que el final de todo fuera en sus brazos. Era la única manera en que lo habías imaginado.
-Te quiero aquí. Conmigo. Y no me importa cómo lo consiga -dijo con un tono grave, mientras sus manos se deslizaban bajo tu ropa, quitándote lo que quedaba entre tú y él-. Nunca más me vas a dejar.
La forma en que te miraba, la manera en que tocaba tu cuerpo como si ya no hubiera vuelta atrás, te estaba consumiendo. No podía ser solo físico. Era más. Una obsesión. Una necesidad.
Cuando sus labios se encontraron de nuevo con los tuyos, fue como si un incendio se encendiera entre los dos. Sus besos eran posesivos, desesperados, pero tan apasionados que no podías dejar de corresponderle. Te necesitaba. Te quería. Y tú sabías que la línea entre lo peligroso y lo irresistible se desvanecía a medida que sus caricias se volvían más intensas.
Ethan no te dejaba respirar. Cada roce de su cuerpo contra el tuyo te hacía más vulnerable, más suya.
Y no querías que parara.
Porque en el fondo sabías que, de alguna manera, querías ser suya.
El final de este encuentro, lleno de desesperación y deseos no cumplidos durante años, sería uno que jamás podrías olvidar. Nunca más te dejaría ir.
ESTÁS LEYENDO
headcanon de Slashers | Libro 2
Fanfictionescrito por una principiante en la escritura y historias pero creo muchas historias sin sentido en mi cabeza. esta es la continuación de mi anterior libro ~~~ personaje que aparecerán • brahms heelshire • Thomas Hewitt • jason voorhees • Billy lenz...
