Fanfic: Billy Lenz x Reader (masculino, dominante)
Géneros: celos, tensión, posesividad, lemon, dark romance
Advertencia: Escena explícita, ruda, celos, dominio psicológico y físico.
⊱✿⊰
La casa estaba en silencio. Solo se escuchaban los crujidos del viejo piso y tu respiración pausada. Habías regresado después de una semana fuera, esperando encontrar todo igual. Pero algo estaba... distinto.
—¿Billy? —llamaste, con voz firme, casi sabiendo que te escuchaba aunque no respondiera.
Un susurro desde las sombras. Un chillido suave, como el de un ratón. Lo conocías demasiado bien. Sabías cómo jugaba, cómo se escondía esperando que fueras tú quien lo buscara.
—Sal de una vez. Sé que estás ahí.
Silencio... y luego una risa aguda, como un eco perturbado. Billy emergió desde la esquina, sus ojos grandes fijos en ti. Estaba despeinado, con una camiseta tuya puesta, oliéndola como si fuera su único consuelo.
—Reader... estuviste con él, ¿verdad? El que te tocó el brazo... el que se rió contigo —masculló, acercándose como un animal herido—. Billy lo vio... Billy escuchó...
Sonreíste levemente. Estaba celoso. Y no lo disimulaba nada. Era enfermizo, impulsivo... y tuyo.
Lo tomaste del cuello de la camiseta y lo empujaste contra la pared con fuerza, haciéndolo soltar un jadeo agudo.
—¿Acaso crees que alguien más podría tocarme como tú lo haces, Billy?
Sus labios temblaron. Parecía confundido, excitado... entregado.
—N-no... pero Billy pensó... Billy no quiere que nadie te mire...
—Entonces demuéstralo —susurraste contra su oído, dominante, dejando que tu aliento rozara su piel.
Billy gimió suavemente, sus manos temblaban al aferrarse a tu cintura. Sus ojos se perdían en los tuyos, entregado totalmente. Lo guiaste hasta la cama, lo hiciste sentarse y lo miraste desde arriba.
—Esta noche, tú me perteneces. Y te lo voy a recordar, centímetro a centímetro —gruñiste con voz grave.
La escena se volvió lenta, intensa. Tus manos recorrían su piel, marcándolo con besos, mordidas, susurros oscuros que lo hacían retorcerse debajo de ti. Él no dejaba de repetir tu nombre como un rezo, con gemidos bajos, rotos, llenos de necesidad.
Tus movimientos eran seguros, duros, sensuales. Lo tomabas con fuerza, le quitabas el control y lo hacías tuyo en todos los sentidos. Billy se rendía por completo, gimiendo, llorando de placer, aferrándose a ti como si fueras su única realidad.
—Dime a quién perteneces —ordenaste, mientras tus dedos apretaban sus caderas con fuerza.
—¡A ti! ¡A ti, (Y/N)! Billy es tuyo, solo tuyo... —gritó entre gemidos, con el cuerpo arqueado y la voz quebrada.
Lo besaste con violencia, devorándolo, poseyéndolo. Su cuerpo temblaba, su mente perdida en la locura del placer, en la seguridad brutal de tu dominio.
Billy temblaba debajo de ti. Sus pupilas dilatadas no paraban de buscarte, de devorarte con los ojos como si temiera que desaparecieras.
Pero tú no ibas a irte.
—Vas a sentirlo —dijiste con voz grave, rozando su cuello con tus labios antes de morderlo sin piedad.
Billy soltó un gemido agudo, mezcla de dolor y placer. Le abriste más las piernas, dejando sus muslos temblorosos al descubierto, marcándolo con besos húmedos, con mordidas bruscas, dejando claro que su piel era tu territorio. Cada gemido que escapaba de su garganta era música rota, necesitada, adictiva.
—¿Así te pones cuando te pones celoso? ¿Eh? —le dijiste mientras lo hacías mirarte a los ojos, sujetándolo del rostro—. ¿Te vuelves un perrito asustado que necesita que lo tomen y lo usen para calmarlo?
—S-sí... sí... Billy quiere eso... Billy quiere que lo uses —jadeó, sus uñas clavándose en tu espalda, desesperado.
Y tú lo complaciste.
Tus manos sujetaron sus caderas con fuerza, controlándolo completamente mientras entrabas en él sin suavidad, sin pausas, con todo el poder contenido en tu cuerpo. Billy gritó tu nombre, se arqueó, sus piernas te envolvieron mientras su cuerpo reaccionaba con una entrega tan absoluta que era casi animal.
Lo embestías con fuerza, con ritmo rudo, dejando que el sonido de los cuerpos chocando llenara la habitación. Tus gemidos eran bajos, peligrosos, cargados de posesión. Lo sostenías del cuello, haciéndolo mirarte mientras lo tomabas sin dejarle espacio para pensar, solo para sentir.
—¿Quién te hace gritar así, Billy?
—¡Tú! ¡Tú, (Y/N)! ¡Solo tú!
—¿Y de quién eres?
—¡Tuyo! ¡Siempre tuyo!
Sus lágrimas se mezclaban con el sudor, con la saliva de los besos sucios que le dabas. Y aún así, sonreía. Esa sonrisa enferma, dolida, hermosa. Estaba en el cielo y en el infierno al mismo tiempo. Justo donde tú lo querías.
El clímax lo golpeó con violencia, con su cuerpo temblando incontrolablemente mientras lo mantenías aprisionado, tus uñas marcando su piel, tu boca soltando su nombre como un rugido gutural mientras tú también llegabas, dejándolo todo dentro de él, sin filtro, sin suavidad.
Billy colapsó bajo ti, jadeando, exhausto, feliz. Y tú te quedaste sobre él, aún dentro, mirándolo con orgullo.
—Ahora sí —murmuraste, besándole la frente—. Ya sabes que no puedes celarme. Nadie más va a tocarme. Y tú… tú no vas a olvidar esto nunca.
Billy sonrió, manchado, marcado, completamente rendido a ti.
—Billy lo recordará… siempre.
Esa noche, Billy no volvió a hablar del otro chico. Porque entendió que nadie más podía tocarte. Que tú eras suyo, sí... pero aún más, que él era completamente tuyo.
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headcanon de Slashers | Libro 2
Fanficescrito por una principiante en la escritura y historias pero creo muchas historias sin sentido en mi cabeza. esta es la continuación de mi anterior libro ~~~ personaje que aparecerán • brahms heelshire • Thomas Hewitt • jason voorhees • Billy lenz...
