Última Parada | Billy y stu x Reader fem

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Fanfic: Billy x stu x Reader fem

Géneros:
- Suspenso 
- Terror psicológico 
- Thriller 
- Fanfic escolar (ambientación) 
- Toques de atracción/tensión romántica oscura

Sinopsis:
Tomar el metro de regreso a casa era rutina para ella, incluso cuando la noche caía pesada sobre la ciudad. Pero esa noche en particular, el vagón parecía más vacío que de costumbre, las luces parpadeaban y el aire se sentía denso. Lo que comenzó como un viaje aburrido se convierte rápidamente en una pesadilla cuando dos figuras con máscaras de Ghostface aparecen en el mismo vagón que ella. Y lo más perturbador: sus movimientos, sus risas… le resultan sospechosamente familiares. ¿Será este su final o solo el inicio del juego más peligroso de su vida?

⊱✿⊰

El eco metálico del metro era casi reconfortante. Era tarde, pero no era la primera vez que regresabas sola en un vagón semivacío. Te sentaste cerca de la puerta, con tus audífonos en la mano y tu bolso bien pegado a ti. Las luces del vagón parpadeaban de forma irregular, como si el sistema eléctrico estuviera por rendirse. Algo en el ambiente te ponía tensa.

Apoyaste la cabeza en la ventanilla, mirando tu reflejo distorsionado, hasta que lo viste. Dos siluetas entraron por la puerta del otro extremo del vagón, caminando lento, como si no tuvieran prisa. Ambas vestían capas negras largas… y máscaras blancas.

Ghostface.

Tragaste saliva. ¿Un par de bromistas? ¿Una coincidencia? ¿Una broma pesada?

No querías averiguarlo. El metro seguiría por unas cuatro estaciones más antes de la tuya, pero el vagón estaba tan vacío que los pasos de ellos resonaban como si se acercaran directamente hacia ti.

Quitaste el seguro de tu teléfono, fingiendo mandar un mensaje, pero tus manos temblaban. Uno de ellos inclinó ligeramente la cabeza al verte. El otro se giró apenas para susurrar algo al oído de su compañero.

Te estaban mirando.

Y no como alguien curioso. Era como si supieran quién eras.

Entonces lo sentiste: ese escalofrío en la espalda, esa sensación de ser el centro del juego. Como si alguien hubiera gritado "empieza la cacería", pero solo tú no conocías las reglas.

Te levantaste. Lentamente. Caminaste hacia la siguiente puerta. Cerrada. Mierda.

Volviste a mirar. A pesar del movimiento del tren, ellos caminaban como si nada. Uno con las manos en los bolsillos. El otro, jugueteando con un cuchillo. Brillaba bajo las luces intermitentes.

El primero habló con voz distorsionada, grave: 
—¿Ya tan pronto te vas?

El otro se rio. Una risa que te atravesó la piel. 
—No hemos llegado a tu estación aún, cariño.

Y entonces lo supiste. No era solo un juego. Era Stu. Y Billy.

Los reconociste por cómo caminaban, cómo se reían. Dos compañeros de clase, dos chicos encantadores a ojos del resto… pero tú los veías con otra luz ahora.

—¿Qué quieren? —preguntaste, con más valor del que sentías.

—¿Eso importa? —dijo Billy, inclinando su cabeza. —Estamos en movimiento. Nadie va a detener este tren.

—Además —añadió Stu, acercándose con pasos largos—, hemos estado esperando este momento. A solas contigo. Nada de interrupciones.

Tu corazón latía tan fuerte que podías sentirlo en los oídos. El tren redujo velocidad. No era tu estación, pero en cuanto se abrieran las puertas, pensabas correr.

headcanon de Slashers | Libro 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora