"Donde el bosque esconde secretos" |Billy x stu x Reader fem.

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Fanfic: Billy x stu x Reader fem.

Géneros:
Suspenso psicológico, horror, romance oscuro, triángulo posesivo, drama adolescente, spicy (implicado), secuestro suave.

Sinopsis:
En una excursión escolar de diez días en un bosque con río y cabañas, la vida de (T/N) se convierte en una pesadilla deliciosa. Siempre acompañada de sus dos mejores amigos, Stu y Billy, no imagina que detrás de sus sonrisas protectoras se esconde una obsesión letal. Cuando un profesor joven comienza a coquetear con ella, desatando los celos de ambos chicos, algo se rompe en el bosque… cuerpos empiezan a desaparecer y cuando la policía llega, ella ya no está. Porque Stu y Billy no solo matan por ella... también la quieren solo para ellos.

⊱✿⊰

La luz dorada del atardecer atravesaba las copas de los árboles cuando el autobús escolar se detuvo al borde del bosque. Las tres cabañas ya eran visibles a lo lejos: una para los profesores, otra para los alumnos y otra para las chicas. Diez días en la naturaleza, decía el folleto. Aire puro, convivencia, diversión.

Tú no estabas sola. Stu y Billy caminaban a ambos lados tuyos como si fueran tus sombras. Desde primero medio habían sido inseparables. Eran tus mejores amigos, tus protectores. Pero había algo más… algo en la forma en que te miraban, algo que no te atrevías a nombrar.

Durante las primeras noches, todo parecía normal. Caminatas, fogatas, risas. Pero tú lo notabas: Stu y Billy no se alejaban de ti ni un segundo. Y cada vez que algún chico se acercaba a hablarte —incluso para cosas inocentes—, ambos se ponían tensos. Más aún cuando el joven profesor de historia, el señor Velázquez, comenzó a coquetear abiertamente contigo delante de todos.

—Ese imbécil no sabe con quién se mete —escuchaste decir a Billy en voz baja.

—Lo vamos a callar —añadió Stu, sonriendo como si fuera una broma. Pero sabías que no lo era.

Las noches siguientes fueron más oscuras. Empezaron a desaparecer estudiantes. Primero uno del grupo de chicos que te había invitado a caminar cerca del río. Luego una de las chicas que había dicho en broma que Billy era guapo. Después… el profesor Velázquez.

El campamento se llenó de tensión. Los profesores estaban asustados. La policía fue llamada. Y tú, tú solo te sentías observada. Por ellos. Siempre por ellos.

Esa última noche fue silenciosa. Te despertaste por un sonido. Un crujido. Cuando abriste los ojos, Billy estaba ahí, de pie junto a tu litera. Llevaba una camiseta negra, los ojos ardiendo de intensidad.

—Tenemos que irnos, ahora —te dijo.

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasa?

—Shhh —susurró Stu desde la puerta tras él—. No hay tiempo. Te lo explicaremos todo.

No entendiste nada, pero tus piernas se movieron por ti. Afuera, el aire era frío. El bosque parecía más denso, más salvaje. Te llevaron por un sendero oculto. Corriste. Resbalaste. Y cuando llegaste al final del camino, viste una camioneta estacionada y más allá… una casa de madera. Aislada. Vieja. De dos pisos.

—¿Dónde estamos? —preguntaste, con el corazón latiendo con fuerza.

—En casa —dijo Stu—. La nuestra.

Billy te tomó del mentón y alzó tu rostro hacia él. 

—No vas a volver con ellos. Estás a salvo ahora. Con nosotros.

—¿Seguros de qué?

—De todos esos idiotas que te miraban como si pudieran tenerte. Como si tú no fueras nuestra.

—¿Qué hicieron? —murmuraste, retrocediendo.

Pero la puerta ya estaba cerrada detrás de ti.

Stu se acercó, pegando su cuerpo al tuyo. 
—Matamos por ti, nena… y ahora te vamos a amar como nadie puede hacerlo.

Tus labios se separaron para gritar, pero Billy te besó antes. Y lo que siguió fue un espiral de oscuridad, deseo y una entrega inevitable.

No volverías al bosque. 
No volverías a casa.

Porque ahora vivías entre dos asesinos... 
...y tú eras lo único que jamás dejarían ir.

⊱✿⊰

La cabaña olía a madera y a pólvora vieja. Las ventanas estaban cubiertas, y la luz cálida de la chimenea bailaba por las paredes. Estabas sentada en un sofá viejo, envuelta en una manta, con los nervios hechos trizas… y la mente atrapada en un torbellino. Ya sabías la verdad: habían matado. Por ti. Para ti.

Billy estaba de pie, frente al fuego, con los nudillos aún marcados. Stu, recostado en el sofá a tu lado, tenía la sonrisa torcida, los ojos prendidos de ti como si fueras su última obsesión.

—Estás tan calladita, princesa —dijo Stu, deslizando una mano por tu muslo, sin prisa—. Me encanta cuando lo estás… pero también cuando gemís.

Te estremeciste.

—¿De verdad pensaste que podrías ir por la vida sonriendo a otros y no esperar consecuencias? —añadió Billy, girándose, su mirada perforándote como cuchillas.

—Nunca los vi como… como esto —susurraste.

—¿Y ahora? —preguntó Billy, arrodillándose frente a ti, atrapándote entre sus rodillas—. ¿Nos ves?

Stu te quitó la manta de un tirón. Solo llevabas una camiseta fina y ropa interior. El aire frío te hizo temblar, pero sus manos no tardaron en calentarte. Una se posó en tu espalda. La otra, en tu cuello.

—Vamos a enseñarte algo, nena —murmuró Stu contra tu oído—. Que con nosotros no hay salida. Y lo vas a amar.

Billy tiró suavemente de tu camiseta hasta quitártela. Su boca descendió sobre tu pecho sin delicadeza, hambriento, marcándote con besos, con dientes, con lengua. Stu bajó a tus muslos, abriendo paso entre ellos como si fuera suyo. Porque lo era. Ya no eras libre. Ya eras de ellos.

—Nadie más va a tocarte. Nadie más va a verte así —susurró Billy con voz ronca mientras sus dedos bajaban, firmes, sabiendo exactamente cómo arrancarte un jadeo.

—Tu cuerpo es nuestro. Tus suspiros, nuestros. —Stu rió entre dientes—. Hasta tus lágrimas nos pertenecen, nena.

Te besaban como si quisieran borrarte la memoria de todo lo anterior. Como si cada caricia fuera una promesa de destrucción y éxtasis. Eran salvajes, coreografiados, adictivos. Cuando te dejaban respirar, era solo para que sus nombres escaparan de tu boca.

—Stu… 
—Billy…

Una noche que no tuvo fin. Que se repitió como un ritual. Entre la madera crujiente, las brasas muriendo, y tus gemidos ahogados.

Y cuando amaneció… 
Seguías ahí.

Marcada. 
Atrapada. 
Satisfecha. 
Peligrosamente suya.

headcanon de Slashers | Libro 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora