Capítulo 11

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Capítulo 11

Narra Arán

Entro a la habitación la cuál esta llena de médicos y hechiceros, me acerco a uno de ellos preguntándole por mi luna

—solo es un resfriado pero tranquilo, nuestra luna pronto estará mejor

—¿Por qué enfermo? Fue tan de repente

—por lo general las aldeas de cazadores no son apropiadas para vivir, pasan mucho frío de noche y no creo que nuestra luna estuviera acostumbrada a pasar frío – explica – además el viaje hasta acá debió haber sido difícil y la boda se realizo al aire libre, no se preocupe con los medicamentos nuestra luna estará muy bien para seguir dándole dolores de cabeza – sonrió sin poder evitarlo

—eso espero, prefiero mil veces que me haga enojar a verla tan tranquila y enferma

—esperé hasta mañana, cuando se despierte no la deje comer o tomar nada frío solo bebidas y comidas calientes para que pueda entrar en calor aunque es mejor el calor que usted le puede dar en este tiempo, ella no es una cambia formas y la nevada se acerca, asegúrese de mantenerla calidad

—te odio mucho – los susurros de mi luna hacen que la habitación se quede en silencio – no sabes cuanto odio haberte llegado a querer – en seguida empieza a sollozar, me enferma verla llorar

—¿Qué sucede? – pregunto acercándome a ella

—nuestra luna esta delirando – indica el medico

—gracias por todo, retírense por favor – todos hacen una pequeña reverencia para luego abandonar la habitación

—te odio mucho Daniel, me lastimaste mucho – me acuesto a su lado y la abrazo tratando de darle calor

—no dejaré que te lastimen nuevamente

(…)

Narra Arán

Despierto por los rayos del sol y lo primero que me encuentro es la cama vacía y sin un rastro se ahora mi esposa

Me levanto casi corriendo al no percibir su aroma dentro de la habitación, salgo de la habitación y bajo las escaleras corriendo solo para encontrarme con la bonita escena de mi luna fuera del palacio mientras hace un muñeco de nieve, ni siquiera está bien abrigada

Me acerco al patio trasero donde está ella

—¿Qué haces acá afuera? – pregunto haciendo que se sobresalte

—me asustas ¿acaso no ves? Estoy haciendo un ogro de nieve para que haga juego con el carácter de mierda que te traes

—mujer mía tenía que ser – susurro ‐ sabes que te puedes enfermar más de lo que ya estás, ni siquiera estás bien abrigada

—si estoy bien abrigada además en la parte del reino en el que vivía no caía nieve y no me dejaban viajar en esta temporada, es la primera vez que juego con ella – susurra lo ultimo

—bien pero ve y ponte algo más, sería realmente devastador que la nueva reina muriera de hipotermia

—tengo pereza entrar ponerme ropa y luego salir, además no hace tanto frio

—básicamente estás temblando

—no tengo frío – indica volteándose y siguiendo en lo suyo

Paso mis manos por mi cabello es busca de una solución para que no muero y sobre todo en una donde no tenga que obligarla a nada

Me acerco a ella y rodeo su cintura con mi brazos acercándola a mi pecho

—¿Qué haces? – sonrió al escuchar el sonido de su corazón, me trae mucha tranquilidad a pesar que suena como si se quisiera salir de su pecho

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