Narra Lia
En el camino atacamos a otras dos manadas del norte dejando solo las tres manada principales después del reino por atacar
Al llegar al punto de encuentro veo a todos menos a Alex, Astrid y Evans
—¿el príncipe y la reina? - preguntó sin esperar a que digan como les fue
—decidieron seguir atacando por su cuenta, hicieron un grupo ellos tres, tranquila aunque Alex este débil sigue siendo más fuerte que un grupo de personas - suelto un suspiro de cansancio ya que no me queda de otra - atacamos a las manadas del sur solo quedan las tres principales si contamos con que el grupo de Alex haya terminado su trabajo
Asiento, aunque la preocupación sigue latente en mi pecho. Sé que Alex es fuerte, pero también sé que su estado no es el mejor. Astrid y Evans lo acompañan, lo que me da algo de tranquilidad, pero la guerra no perdona descuidos.
—Nosotros también terminamos con las manadas del norte —informo, acomodando mejor el arco en mi espalda y acurrucando al bebé más a mi—. Ahora solo quedan las tres principales.
El grupo murmura en acuerdo. Todos estamos agotados, pero la verdadera batalla aún no ha comenzado.
—¿Sabemos algo del estado del reino? —pregunto, buscando información sobre el enemigo.
Uno de los guerreros, con una herida en el costado que intenta ignorar, se adelanta.
—Los informantes dicen que han reforzado las entradas. Hay barricadas en cada paso y los guerreros de élite protegen el castillo. Nos esperan.
Claro que lo hacen. No hemos pasado desapercibidos, y con la destrucción de sus manadas aliadas, es lógico que hayan tomado precauciones.
—¿Cuáles son las órdenes? —pregunta otro de los nuestros.
Pienso en nuestras opciones. Atacar de inmediato sería un suicidio, pero esperar demasiado podría darle tiempo al enemigo para reorganizarse.
—Descansen lo que puedan. Nos moveremos en unas horas, cuando la noche nos cubra —decido—. Antes de atacar, debemos asegurarnos de que Alex y su grupo lograron su parte. Si no tenemos señales de ellos al amanecer, iremos tras ellos.
No me gusta perder tiempo, pero tampoco puedo ignorar a los nuestros.
—¿Y si han caído? —pregunta alguien en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que lo escuche.
Mis ojos se fijan en el soldado que habló. Hay cansancio en su rostro, pero también miedo. No lo culpo, todos hemos perdido personas en esta guerra.
—Entonces recuperaremos sus cuerpos y terminaremos lo que empezamos —respondo con firmeza.
Nadie más cuestiona la decisión.
Me alejo un poco del grupo, buscando algo de aire. La noche se acerca y con ella, la batalla final. Mi mano se cierra alrededor de una de mis dagas.
Si el reino piensa que me detendré aquí, están muy equivocados, recuperaremos lo que nos pertenece y salvaremos a las personas que amamos
Narra Alexis
El aullido de un lobo rompe el silencio de la noche, y sé que nos han descubierto. No importa. Íbamos a atacar de todos modos.
Astrid, Evans y yo nos movemos con precisión a través del bosque denso. La manada que estamos cazando es una de las últimas barreras antes del reino, y no podemos darnos el lujo de fallar. Evans, con su aguda visión nocturna, es el primero en notar el movimiento entre los árboles.
—Nos rodean —dice con voz baja, pero no hay miedo en sus palabras, solo certeza.
—Déjalos venir —murmuro, con los dedos tensos alrededor del bastón tallado que llevo en la espalda. No necesito usarlo todavía. Aún no.
Astrid desaparece en la oscuridad como una sombra. No necesito verla para saber lo que hará. Su cuchillo brilla con la luz de la luna, y en cuestión de segundos, el sonido de cuerpos cayendo al suelo inunda mis oídos. No gritan, porque no tienen tiempo para hacerlo.
Un gruñido gutural me hace girar justo a tiempo para ver a un hombre lobo lanzarse sobre mí. Es enorme, con garras tan largas como dagas, pero ya he peleado contra monstruos más grandes. Me deslizo hacia un lado, evito el golpe y uso mi bastón para canalizar un pequeño chispazo de energía que lo golpea en el pecho. Se tambalea, y eso es todo lo que necesito. Astrid aparece de la nada y hunde su cuchillo en su garganta. Ni siquiera me mira antes de desaparecer otra vez en la batalla.
Evans está en su forma de lobo, una bestia gigante de pelaje oscuro y ojos brillantes. Se mueve como un vendaval, destrozando todo a su paso con colmillos y garras. No hay un solo enemigo que logre derribarlo.
Pero la manada es más grande de lo que esperábamos. Están preparados. Y están enojados.
Un lobo me golpea por la espalda y ruedo por el suelo. Su aliento caliente y fétido roza mi cuello mientras trata de arrancarme la garganta. Gruño con frustración y libero un estallido de fuego azul desde mis manos. El lobo se aparta con un chillido, pero otros ya vienen en camino.
No tengo opción.
Respiro hondo y dejo que el poder me consuma.
El cambio es instantáneo. Mis venas sobresalen en un azul brillante, mi piel se vuelve pálida como la nieve, y mi cabello, ya blanco, se vuelve casi translúcido. Siento el fuego correr por mis venas, esperando ser liberado. Y lo libero.
Las llamas azules estallan a mi alrededor, devorando todo en un círculo de destrucción. Los lobos más cercanos ni siquiera tienen tiempo de huir antes de convertirse en cenizas. El suelo bajo mis pies tiembla y la noche se ilumina con mi furia.
Apenas siento cuando una flecha pasa rozando mi rostro. Alguien ha disparado desde los árboles. Giro y veo a un hombre con una ballesta, los ojos llenos de miedo. Como debería ser.
—Corre —le digo, mi voz resonando como un trueno.
Él no lo hace. Y por eso lo incinero.
Cuando la batalla termina, Evans vuelve a su forma humana, su cuerpo cubierto de heridas y sangre enemiga. Astrid limpia su cuchillo con calma, sin un rasguño encima.
Me arrodillo en el suelo y dejo que el poder se desvanezca. Mi piel recupera su color, mis venas desaparecen bajo la carne, y la temperatura del aire vuelve a la normalidad. Pero la sensación de destrucción sigue latiendo en mi pecho.
Astrid me lanza una mirada.
—Nos quedan dos manadas. ¿Crees que puedas aguantar otro ataque como este?
Sonrío, aunque me duele todo el cuerpo.
—No lo dudes.
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Hechicera Lunar
WerewolfDespués de varios años Alexis regresa nuevamente a la tierra hacer su vida como una humana normal pero descubre que la tierra ha sido esclavizada por las nuevas especies ella no recuerda nada pero su carácter no a cambiado nada ¿qué hará para camb...
