FLORES DEL MAL

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La destrucción
Incesante a mi vera se agita el Demonio; Flota alrededor mío como un aire impalpable; Lo aspiro y lo siento que quema mis pulmones Y los llena de un deseo eterno y culpable.
A veces toma, sabiendo mi gran amor al Arte, La forma de la más seductora de las mujeres, Y, bajo especiosos pretextos de tedio, Habitúa mis labios a filtros infames.
Me conduce así, lejos de la mirada de Dios, Jadeante y destrozado por la fatiga, en medio De las llanuras del Hastío, profundas y desiertas,
Y despliega ante mis ojos llenos de confusión Vestimentas mancilladas, heridas abiertas, ¡Y el aparejo sangriento de la Destrucción!

Las Flores del malHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora