Caminaba desnuda, me arrastraba por las sábanas que era su piel.
Mis caderas se agarraban a la sabanas y se imaginaban que era su cuerpo contrayéndose con el mío.
Se contraian mis muslos y se hinchan mi abdomen, mi respiración se agitaba cada vez más, solo podía pensar en su cuerpo, su piel, su tacto y como me erizo al sentir sus manos frías en mí.
Algo estaba cambiando, fue tarde cuando me di cuenta que se grabó más allá de mi piel; fue tarde cuando supe que su tierna mirada, su manera de cuidarme, todo se grabó en mi Alma, aún separandonos cientos de kilómetros me siento en casa.
Me desplazaba con un suave movimiento y no podía sacar ese sentimiento de mi mente, mientras más me movía mi piel se erizaba con su recuerdo.
Me estaba transformando, estaba perdiendo los complejos, la vergüenza de que me viera desnuda, aunque me ha visto el alma y eso es mucho peor que mi cuerpo.
Quiero que su lengua arrope mis miedos, que me lleve al cielo o al infierno, me envuelve en sus labios y siento todo como el paraíso.
Toda mi energía se consume en ese beso que explota todos mis sentidos.
A mi placer le habían salido alas, pero tú ahora lo tienes y me encanta saber que me dominas.
05/Marzo/2021. Darianna Salazar.
