Estoy aprendiendo a esperar, a ser paciente, a mantenerme de pie aún cuando quiero huir, a despertar aún cuando me cuesta mantener los ojos abiertos y aceptar lo que no puedo entender.
Estoy aprendiendo que las cosas buenas toman su tiempo y que no debo apresurarme en la vida, especialmente con lo que más quiero.
Estoy aprendiendo a no comparar mi vida con la de otros; que su camino es diferente al mío, que ellos están listos para recibir todo por lo que yo aún trabajo duro, que ellos ya encontraron ese momento perfecto y que yo aún debo de buscar el mío.
Estoy aprendiendo que en la vida no hay líneas de tiempo; solo se trata de aprender, vivir y evolucionar. Estoy aprendiendo a esperar sin quejarme, sin llorar, sin frustrarme, porque sé que encontraré todas las respuestas de porque tuve que esperar y porque algunas cosas fueron difíciles.
Estoy aprendiendo a disfrutar mis dudas en lugar de frustrarme por las respuestas. Estoy aprendiendo a vivir. Estoy empezando a entender la vida, a Dios, el amor, los rompimientos y a mi familia, finalmente encuentro las piezas que faltaban del rompecabeza y estoy construyendo mi propia obra maestra.
Estoy aprendiendo que las cosas buenas toman tiempo, que las lecciones que te hacen ser quien eres nunca son las más difíciles. Estoy aprendiendo que esperar no es un castigó, aunque muchas veces se sienta así.
Estoy aprendiendo que esperar puede ser una bendición porque te convierte en una mejor versión de ti y te prepara para que todo lo bueno te encuentre. Estoy aprendiendo que esperar puede no llevarte a lo que desees inmediatamente, pero que puede llevarte a lo que necesites para toda la vida. #Darianna Salazar.
