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No conocía nada del chico, aun así, Yasuhiro y yo, le dimos cuidados, había preparado algo té con bocadillos, y se los llevaba, jugaban Shoji mientras hablaban de algo.

Miré sus marcas, no mostraba una sonrisa desde que lo vi, pero debe tener una muy linda, pero mi hermano arruinó el momento dándole un tapabocas.

Y vi sus ojos achinarse, estaba sonriendo...

— No me gusta, tu aspecto cambia – me senté frente a él para sacar el tapabocas – te vez más lindo así.

— Kai – miré a hermano con molestia y volví a ponerla.

— Pero si te sientes cómodo así, yo aceptaré eso – el sólo me miró por unos momentos para sonreírme.

— Gracias, Kai.

Los movimientos en Toman no eran muchos, pasaba mayormente en la escuela, a diferencia de mi hermano que seguía, bueno, hacía sus cosas, y Sanzu, como había dicho que lo llamara, lo seguía.

Y bueno, comencé a conocerlo más, era alguien muy agradable, también muy amable, me ayudaba en muchas cosas, le decía a Mikey a detalle todo aquello, aunque me detuvo un par de veces porque casi le saco los ojos.

— Entonces está mejor – asentí – ya veo, te agrada mucho, ¿verdad?

— Si, es muy amable y lindo.

— No me importaría que tengas novio – lo miré un momento – si te hace algo, lo golpearé, eres una persona importante para mí, Ai.

— Mikey..., ¡sí!

A cada paso que daba, más me acercaba a Sanzu, y no sólo físicamente, había llegado a conocerlo mejor, aunque aún se mantenga cerrado con su pasado.

Yo sólo me guiaba por mis sentimientos y sus ojos, Muto se había molestado por ello, pero viendo la reacción de Sanzu decidió dejarlo pasar.

— ¡Sanzu! – llegué hacia el para colgarme de su cuello mientras sujetaba mi cintura – vayamos al festival.

— ¿He? – lo miré por un momento, y sólo declino – Kai, ese día es la pelea.

— Es cierto..., bueno, será para la otra – el sólo asintió.

Moebius, había una fuerte discusión por esa pandilla, y cuando hubo una división, seguí a Mikey sin importarme nada, sin dudarlo.

Desde muy temprano había comenzado arreglar algunas cosas, y cuando fue la noche, una llamada nos hizo salir al festival, cuando llegamos ya estaban algunos ahí.

La pelea dio inicio, poniéndome a espaldas de Sanzu mientras mi hermano lanzaba a todos, me desquitaría con ellos por haber herido a muchas personas, entre ellas a una chica.

Cuando todo terminó me senté en el suelo, mi hermano ayudaba a su amigo, Smile, mientras Sanzu se puso a mi altura, ambos estábamos bien, asiqué nos dirigimos al hospital, Draken estaba fuera de peligro.

Ahora que ellos no estaban, todo sería más sencillo, o eso creí, un nuevo capitán se había unido, era un rubio de lentes, pero fue golpeado por otro rubio, me caía mal, me había quitado la atención de Mikey.

Pero de igual manera, también hubo la traición de Baji, y Sanzu fue tras él, pero volvió enseguida, me dijo que me diría en casa lo que hablaron, asique nos fuimos.

En casa, Sanzu tomó mi mano llevándome al cuarto de baño, mientras buscaba jabón, y le ayudaba a lavar su cabello, no lo entendía, pero aun así se veía más animado, asiqué hice lo que pidió.

— ¿De esto hablaste con Baji?

— Si.

— Pero tu cabello ya es lindo, Baji debe usar más de un kilo de acondicionador.

— Dijo que se lavaba con jabón.

— No todos los cabellos funcionan de la misma manera, el tuyo lacio y sedoso, el de Baji es ondulado y grueso, el mío el mío es ondulado sedoso – terminé de secarle el cabello para ver el resultado – te lo dije.

— Maldito Baji – sonreí un poco para aplicarle una crema que uso, al menos así no sé vería tan fatal.

— Así está mejor.

Cómico, pero bueno, no teníamos el cabello largo precisamente, y no lo necesitábamos, pero si a él le gustaba, a mí también.

Pero no todo era felicidad, Mikey estaba dolido, y yo no era a la que el buscaba para hablar o que le pagara sus taiyakis, sino a Draken, y al rubio.

Me daba igual, pero dolía, junto a Sanzu sin la supervisión de mi hermano, empezamos a probar nuevas cosas, era una completa locura, de verdad que si lo era.

Se sentía bien, ausentarme de la realidad por un momento, era lo que necesitaba, y mirar a Sanzu si su cubrebocas con una sonrisa, mostrando sus marcas, era todo lo que estaba bien.

Sin más, tomé sus mejillas para acercarme a él, pegando su frente con la mía, y luego tocar sus labios, y unirlos con los míos, aunque luego caí de sentón, eso había hecho que mi cabeza retumbara, lo miré por un momento y sólo se disculpaba para irse.

Y yo me deprimí más.

Habían pasado unos días desde aquello, no hablamos del tema, pero podía leer sus pensamientos, y dolía.

La batalla contra Valhalla se daría, e iba más preparada que nunca, estaba liberando esa frustración que tenía, pero golpear no me bastaba.

Todo era un caos, golpear, esquivar, recibir golpes, etc.

Las cosas estaban yendo bien, pero de un momento a otro, se volvió agrio, ver morir a quien fue tu compañero no fue fácil, y a Mikey romperse tampoco lo era, y sólo nos fuimos.

Pasaron días desde aquello, había caído en uno de los vicios que juré nunca probar, y ahora, me encontraba sola, mirando el mar, era diciembre, las fechas se sentían, y eso no ayudaba.

Me refugié en esto, pero sólo Mikey fue capaz de notarlo, y ahora le daba problemas.

— Lo siento – agaché mi cabeza, estaba molesto, pero era inevitable.

— ¿Por qué lo hacías?

— Han pasado muchas cosas, y todo se ha acumulado, y quería un respiro, eso es todo, las dejaré, lo prometo – el sólo me miraba con seriedad.

— No lo hagas, no quisiera que cayeras en eso – asentí un poco, y me miró detenidamente – antes de venir lo hiciste, ¿verdad?

— Si...

Y su rostro de decepción lo fue todo para hundirme, pero no las había tocado, le conté todo lo que sentía, lo que pasaba por mi mente, y lo que sentía mi corazón, y el sólo me escuchaba y me abrazaba, como hacía tiempo alguien lo hizo.

Dark Look - Sanzu HaruchiyoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora