Emma estaba bien, estaba con vida, pero aún no despertaba, la Toman había ganado, Yasuhiro se fue de nuevo a prisión, no sin antes decirme que lo vaya a ver, por última vez, la muerte de Kisaki.
— Voy a disolver a la Toman – lo miré fijamente – ya no tendrás motivos para seguirme.
— No me importa, te seguiré aun si no perteneces a una pandilla, quiero hacerlo – el sólo me miraba por un momento y asintió.
— De acuerdo...
Pasé un par de días más ahí, Emma había despertado, estaba bien, había declarado mi lealtad a Mikey, no lo dejaría por nada del mundo, luego, después de dos semanas, vino a casa, a mi casa.
— Pienso hacer algo, ¿me seguirás aun si el camino es peligroso?
— Yo elegí estar contigo, no te abandonaré, nunca lo haré.
— En ese caso, pienso alejarme de todos, para poder protegerlos, incluso de Emma.
— ¿De Emma? – el asintió, no quería, pero tenía razón – tienes razón, me encargaré que Emma esté bien, lo haré sin duda, ¿cuándo lo harás? Quiero despedirme de ella.
— ¿Vas a seguirme?
— Lo haré – el sólo asintió, y miró a un lado de él – no me pidas de nuevo que lo cuide.
— Es mi primer paso para dominar Tokio – lo miré indecisa.
— Si tú lo dices lo aceptaré.
Habían pasado días desde aquello, asiqué me acerqué a la residencia Sano, apenas llegué abracé a Emma.
— ¿Estás bien? ¿te sigue doliendo?
— Ya estoy bien Kai – asentí.
— Vine a despedirme, como no soy mayor de edad, y mi hermano está en prisión, un familiar lejano tomó mi custodia, y me iré con él.
— ¿Qué? ¿por qué?
— Quiere hacerse responsable de mí, solo vine a verte una última vez, quiero recordar lo bonita que eres, y porque no he tenido lo suficiente en agradecerte por lo que hiciste por mí.
— Kai, siempre eres bienvenida, te extrañaré.
La vi, por última vez, caminando a mi nuevo destino, al entrar, no me dieron mucho tiempo, aunque no creo que alarguemos la situación.
— Kai...
— Hola.
— ¿Qué te ha pasado? – lo miré por un momento, comenzando a contarlo todo – ya veo, lo siento, aunque eso no ayuda.
— No lo hace, por eso, me iré, comenzaré un nuevo camino.
— Entiendo, supongo que es natural, y lo acepto.
Lo vi una última vez para salir de ahí, dolía, claro que lo hacía, después de todo, era lo único que tenía...
Varios recuerdos pasaban por mi mente, en todos, siempre estaba él, ¿por qué cambio tanto? ¿cambié yo? Buscar respuestas no serviría de nada, tampoco regresaría en el tiempo, nunca lo haría, todo lo que había hecho, todo lo que alguna vez sacrifiqué, y todo lo que ame..., estaba ahí, pero no podía tocarlo, no podía sentirlo.
Ahora tenía el alma rota, una alma machada, un sentimiento agrio en mi corazón, pensamientos oscuros que se repetían sin cesar..., un cuerpo destruido.
Ya ahora, tenía a otro tormento en mi vida, tormento que me hacía sentir emociones constantes, me había dolido su traición, de verdad lo hizo, y ahora parecía que volvía a convivir con un extraño, y mi escape, eran esas dichosas sustancias que Mikey me había prohibido tocar. Y lo haría, claro que volvería a ellas, ahora las necesitaba, luego las dejaré.
— Ya llegué.
Apenas entré, un olor inundó mis fosas nasales, Sanzu estaba cocinando, conocía el olor, era ese extraño platillo que le hice una vez porque quise inventar, pero simplemente, lo dejé ahí, y me encerré, volviendo a caer inconsciente, volviendo a soñar, volviendo a vivir otra realidad.
— Kai..., ¿quieres comer? – y esa voz, esa maldita voz que alteraba mis sentidos a pesar de estar en este estado – Kai, ¿cuándo te lanzaste?
— Comeré después – y volví a caer, volví a dormir, volví a escapar...
La luz a través de las ventanas me daba en la cara, odiaba eso, apenas lo noté, y estaba con la misma ropa de ayer, sólo que tenía una manta, seguramente cortesía de Sanzu.
Salí de mi habitación, el seguía dormido, era obvio, era algo temprano, miré la comida de ayer, la calenté, y me la comí, dejé algo para él, para luego arreglarme y salir, no sin antes dejar una nota, debía pensar muy bien lo que haría, aunque ya lo sabía, no tenía ni idea de lo que haría Mikey con Emma.
Y luego, nada, sólo silencio, ¿así se sentía la soledad? ¿tan dolorosa era? Diablos, conocía esa sensación muy bien, ¿de qué me preocupo? Es algo que ya conozco.
No me quedé mucho tiempo, más que golpear a chicos por aquí, por allá, comprar un par de cosas, nada relevante...
Volví a casa, a penas la miré, se veía algo cambiada, parecía que ya no tenía luz, se veía vieja, ¿siempre fue así? A Yasuhiro le gustaba, supongo que nunca me di cuenta.
— ¿No vas a entrar? – miré al dueño de esa voz.
— Oh, sólo, pensaba – la molestia aun no pasaba, pero Mikey quiso que esté conmigo, no podía hacer nada, asiqué lo aceptaría.
— ¿Peleaste con alguien? – lo miré algo confusa para luego ver mis manos.
— Un poco, sólo a un par de chicos molestos, lo normal.
— Ya veo... - el silencio empezaba a ser incómodo, pero ninguno de los dos parecía querer romper la tensión, al menos no de mi parte – lo siento.
— ¿Por qué? – lo miré un momento, y el no sé atrevía a mirarme – De todas las veces, ¿por cuál te disculpas?
— Por todas – no dije nada y asentí – algún día, ¿me mostrarás una sonrisa?
— Para eso tengo que tener interés en hacerlo, debe haber algo que me haga feliz, algo que me dé un motivo.
— ¿Yo no soy un motivo?
— Dejaste de serlo desde que me rechazaste, podré estar drogada, pero siempre recuerdo todo.
— Lo siento.
Negué y me fui a mi habitación, debía arreglar varias cosas, pero antes de ello tomé un baño, la sensación era única, era relajante, quedarse bajo el agua sintiendo que el agua lavaba tu cuerpo, era reconfortante, pero, no lo podía sentir, aún tenía esa sensación de que varias manos estaban encima de mí, lo odiaba, y juro que haría pagar a cada uno de ellos, los mataría uno por uno..., y para eso, debía hablar con Mikey.
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Dark Look - Sanzu Haruchiyo
FanfictionLe parecían marcas bonitas, nunca se cansaría de verla y apreciarlas, pero, a su dueño le incomodaba bastante. Lo había conocido de una forma peculiar, llegó a ser cercana a él, pero, ¿qué era ese sentimiento? no lo sabía. Siempre quería estar a su...
