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Pero debía mantenerme fuerte, los Black Dragons estaban de regreso, y no era nada bonito, aunque luego de varias disputas se solucionó.

— ¿Me veo bonita? – me acerqué a mi hermano y a Sanzu que solo sonrieron en respuesta.

— Quedé con Nahoya, los veo luego – lo vi irse, luego miré a Sanzu.

— ¿No saldrás?

— No, iré a dormir, que te diviertas – y solo se fue, dejándome sola, ¿Qué haría ahora?

Salí por ahí, a mirar las calles, no había muchos lugares abiertos, y compré algo para ir a un lugar apartado, los juegos pirotécnicos resonaron.

— Feliz año nuevo, Kai – me dije a mi misma en un susurro, en verdad dolía, mi pecho dolía, y no quería sentirlo, pero Mikey se decepcionaría si lo hago, y no quería aquello, asiqué solo me senté, y miré a cada una de las estrellas, incluso ellas el día de hoy están acompañas, sin excluir a nadie – soy patética.

Me quede por un par de horas más, no tenía amigos, a Mikey no lo consideraba un amigo, más bien un líder, un rey, tengo un hermano que se la pasa más con Smile, a un Sanzu que me evita, al mismo Smile que solo coquetea a pesar de los rechazos, ni siquiera hablo con alguien de las otras divisiones.

Todo esto era muy patético y solitario, pero no hice nada, no podía hacer nada, después de todo, Mikey fue el único que me envió un feliz año, fue el único que se acordó de mí, y que incluso esperaba que esté con alguien o en casa.

Aparecí en casa en la mañana, apenas entré, los miré conversando, y pasé de largo, y me hundí en mi habitación, volviendo a olvidar lo que sentía, ocultándome entre mis sabanas, sólo quería olvidar la sensación por un momento.

Claro que eso no duró mucho, y debíamos reunirnos, debía ir lucida, y así lo hice, sin ninguna droga dentro de mí.

Me sorprendió que Kisaki haya sido quien planeo tantas cosas, y ahora se iba, y sólo miramos, pero no podía irme, no después de que me pidió que me quedara.

— ¿Dónde has estado? – me asenté a su lado abrazando mis rodillas.

— La pase en una de las colinas con vista a la ciudad.

— Estabas sola – más que pregunta, era una afirmación, asiqué asentí – Mucho estaba con Smile.

— Si, Sanzu no quiso salir, y se encerró, estaba lista, asique solo salí, y volví en la mañana.

— No debes sentirte sola.

— Fuiste el único que se acordó de mí, Mikey – lo miré con mi faceta real, la que llora y siente, la que se ha guardado la soledad para sí misma – yo..., quiero olvidar esa sensación.

— Ya veo – me quedé un momento más – no estás sola, Kai, me tienes a mí.

— Eres lo único que me queda, Mikey, pero tienes tus propios problemas para ocuparte de mí.

— Siempre habrá un espacio para ti – negué suspirando para abrazarlo.

— Si tus problemas siguen, nada importa, y nadie importa.

Caminé a casa, las luces estaban apagadas, cada vez los veía menos, y eso hacia más vacía mi vida, hasta que toqué fonde, y me sumergí en toda la mierda que el humano creo, un gran escape, uno que me hacía olvidar, y que empezaba acostumbrarme a esa sensación.

Hasta que un día, sólo los vi, mirarme fijamente.

— Me iré a Tenjiku – lo miré fijamente, para luego ver a Sanzu, el iría con el – ven conmigo Kai.

— Cierra la puerta cuando te vayas – no dije nada más, y me encerré en mi habitación, pero no se irían, tomé un par de prendas, y algo de dinero, además de mis llaves y celular para salir con una pequeña mochila y salir ignorándolos.

Ahora, de verdad estaba sola, no podía vagar como un perro, dejé mis cosas en un hotel, el precio era muy barato, pero no era muy bueno, asique salí a recorrer algunos lugares, algo que no fue bueno.

Tenjiku había llegado, y ahora me daban una paliza, algo que nunca creí aguantar, tal vez las drogas sedaban el dolor, cuando desperté, seguía en ese mismo callejón, pero esta vez, era diferente, miré mis prendas destruidas, y me escondí más, tomé mi celular destruido, pero funcionaba, era de noche, y tenía un par de mensajes de Mikey, algo que envié mi ubicación con rapidez, tardó en llegar, no venía sólo, venía con su hermana y Draken, que sólo me cubrieron y me llevaron de ahí.

En este momento siquiera existía un sentimiento en mi pecho, sólo una molestia se instalaba en esta, Emma me ayudó a lavar mi cuerpo, ella sólo me miraba con pena, no había llorado, no necesitaba hacerlo para saber lo que pensaba y sentía, me curó y me dio ropa limpia, y luego me dio comida y un abrazo.

Todo era tan cálido, era una sensación única, y sólo me dejé estar, un hombre mayor estaba ahí, quien solo me sonrió y siguió con lo suyo, hasta que Mikey volvió, y me abrazó.

— Lo siento, debí estar más al pendiente – pero mi voz no salía, sólo me acurruqué más a su pecho.

Y la oscuridad me invadió, ¿esto es lo que recibí por golpear a chicos? ¿por meterme en las pandillas? ¿fue por algo malo que hice?

Las imágenes se repetían una y otra vez frente a mí, era asqueroso, pero no me importaba, no sentía nada, sólo veía cada golpe, cada tocada, cada estampada en una pared, cada mano en mis piernas, simplemente, no me importaba.

Apenas abrí mis ojos, noté que estaba en una habitación diferente, había muchas cosas de alguien mayor, y sólo me senté a mirar.

Pronto un grito se escuchó, era Draken, y la voz de Mikey, no estaba sola, pero ahora si quería estarlo, cuando entraron, venía con ese rubio, Takemichi, y Draken solo se acercó con cuidado hacia mí.

— Hola, Kai – lo miré por unos momentos, él tenía una sonrisa amable – ¿te sientes mejor?



Esto lo escribí mientras escuchaba a Babi, Flores, Duelo Dulce, Tientas, Nasa, lloré haciéndolo, creo que no exprese todo, pero el llanto me ganó.

Dark Look - Sanzu HaruchiyoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora