14

10.8K 881 37
                                        

Allen fue despertado por el sonido que provenía de la puerta y que no lo dejaba seguir durmiendo. La fiebre le había durado hasta la madrugada así que Isabela le había dicho que no irían a la escuela y ella se quedaría en casa, cosa que le alegró. Ella por su trabajo no podía pasar mucho tiempo con él, así que poder pasar el día a su lado era casi una bendición.

Se levantó con el cuerpo ligero y limpio, con un piyama que se notaba que había sido cambiada hacía poco. Isabela debía haber estado cuidándolo toda la noche otra vez y eso lo hacía sentir mal, pero discutir con ella era algo por gusto, era una mujer muy terca que no se preocupaba si terminaba sin fuerzas, mientras pudiera cuidar a los que ella quería.

El sonido de la puerta era fuerte por lo que se preguntó quién sería y miró la hora en el despertador. Era bien temprano, quizás era su vecina para algo, por lo que se puso las pantuflas con forma de patas de tigre y camino hacia la sala. Allí encontró precisamente a Isabela. Dormía boca arriba sobre el sofá con un brazo sobre los ojos. Se notaba agotada.

Allen pasó por al lado de ella sin hacer mucho ruido para dejarla descansar, se detuvo delante de la puerta y la abrió ligeramente, solo dejando ver su cabeza. Pero no era quien se imaginaba. Por el contrario, estaba un hombre alto, elegante y con unos hermosos ojos azules que lo enfocaron en cuanto lo detectó. Y Allen solo pudo pensar en dos cosas, primero que esos ojos eran muy familiares, y segundo...

-¿Usted es el nuevo Sugar daddy de mi mamá?- soltó sin más.

Giovani, que aún no salía de la impresión del parecido del niño con él se guardó las manos en los bolsillos de su pantalón para intentar recobrar la compostura, porque lo que le acababan de decir... no era de lo que normalmente le dijeran todos los días.

-¿Sugar daddy? Acaso no estás muy niño para saber ese tipo de palabras. Acaso TU MADRE no te ha enseñado bien.

El niño de un rostro tranquilo, pasó a uno con el ceño fruncido.

-Sugar Daddy, como dice Wikcionario significa hombre que ofrece dinero o regalo a otra persona a cambio de compañía, afecto o negocio en el que se pueden dar relaciones sexuales o no. Puede buscar en google si desea o puedo decirle el significado en el diccionario especializado de conceptos compuestos que se encuentra en la página 235 enlistada en el guion 25- el niño habló como si aquello fuera lo más normal del mundo- Y no hable mal de mi mamá.

Y Giovani... que no era del tipo de hombres que soliera impresionarse por algo, se quedó con la boca abierta. ¿Qué tenía este niño? Era una completa caja de sorpresa. Por su edad no debía tener más de 10-11 años y así era tan inteligente. Impresionante, y, además, tenía un carácter... familiar.

-Allen- de pronto se sintió desde adentro una voz femenina sumamente soñolienta- ¿Por qué abriste la puerta... sabes que te lo he repetido varias veces que...

Desde adentro la única mujer que vivía en la casa abrió más la puerta para mirar con quien su hijo hablaba sin saber que del otro lado quien estaba era precisamente el hombre que le había pedido tener sexo en su primer encuentro y su jefe. Y ella que no estaba nada presentable atinó a una cosa en cuanto se dio cuenta de quién era.

Le tiró la puerta en la cara a su jefe.

La vena de la sien de Giovani palpitaba. Definitivamente no estaba teniendo muy buenos días últimamente, y desde que se había encontrado con esta mujer todo se estaba descontrolando. El único consuelo que podía darse fue verla con ese aspecto que muy diferente que pensaría cualquiera de alguien acabado de despertar, ella... se veía bastante agradable para su gusto.

Su cuerpo estaba cubierto solo por un juego de seda rosa claro, donde el short era demasiado corto dejando a la vista los muslos blancos y relleno. La blusa que se pegaba a su torso y cintura era de tirante, y uno de ellos estaba corrido por su hombro hasta casi mostrar el valle de uno de sus senos, que no era que no se marcaran bajo la fina tela. Pero además de todo eso no se esperó que ese cabello de fuego que siempre ella llevaba en un moño alto fuera tan largo, pudo jurar que llegaba a sus muslos y aunque estaba desgreñado había ondas en las puntas.

Como estafar al Ceo siendo virgenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora