Giovani sintió algo removerse en sus brazos para abrir los ojos ligeramente y ver como Isabela se había sentado en la cama con la mano sobre su rostro. Jadeaba ligeramente y por la hora que marcaba el reloj apenas había dormido una hora.
-¿No puedes dormir?- se sentó al lado de ella y pasó su mano por la espalda de la mujer que encontró tensa.
Isabela respiró profundo con los ojos cerrados. La mano de Giovani terminó sobre su nuca y apretó aligerando los nudos que estaban allí. La habitación estaba ligeramente sumida en la oscuridad. Afuera había oscurecido y solo las luces de las lámparas en las mesitas de noche iluminaban la estancia.
-Me es difícil conciliar el sueño después de rememorar el pasado- dejó caer su cabeza hacia un lado dejando que los dedos de él siguieran masajeando- Eso se siente bien- no pudo evitar soltar en un gemido suave, sin saber que eso afectaría enormemente a la bestia al lado de ella.
-Bela- él se acercó al oído de ella de forma lenta- Quieres que haga algo para que puedas dormir.
Ella aún tenía los ojos cerrados y los movimientos en su cuello además del agotamiento mental de antes la tenían aturdida y al no responder le dio la vía a Giovani para hacer lo que le pasaba por la mente.
De forma ágil se desplazó hasta ponerse detrás de la mujer con una pierna a cada lado de ella y rodeando la cintura con uno de sus brazos la echó hacia atrás para que la espalda de ella estuviera contra el pecho de él.
-¿Giovani?- ella abrió los ojos y preguntó cuándo los movimientos relajantes en su nuca se detuvieron y dieron paso a la lengua cálida de él- Ah, espera- se estremeció completamente.
-Eres muy sensible en tu cuello- él murmuró contra su cuello para después besar el costado.
-Giovani, no juegues conmigo- ella se quejó sin fuerzas apretando los ojos.
El Ceo se detuvo y agarró la barbilla de ella para girarla un poco hacia atrás para que lo viera con el rabillo de sus ojos.
-Acaso crees que estoy jugando contigo Isabela. No soy hombre de estar de cama en cama viendo que mujer me abre las piernas. Incluso con Samantha estuve 4 años en una relación seria.
La mujer en sus brazos tragó en seco, mientras sentía como una de las manos de Giovani se colaba por entre su blusa y terminó acunando uno de sus pechos.
-Desde el día que te vi por primera vez y te propuse sexo no tenía intenciones de jugar. Tu cuerpo me vuelve loco, tú me vuelves loco. Eres una total tentación- atrapó el pezón entre sus dedos y lo apretó.
A Isabela se le escapó un gemido y apretó sus muslos con fuerza sintiendo una palpitación en su vientre bajo. Ella podría ser una tentación como él la llamaba, pero él sabía hacer bien uso de sus dotes y de sus manos.
-Bela- él le susurró contra su oído- Relájate, déjame hacerte sentir bien. Acaso no has escuchado que cuando uno está estresado la mejor manera de hacer dormir es tener un orgasmo- lamió su oreja.
-Pero yo...- no pudo terminar la frase al estremecerse. La otra mano del hombre ya estaba ubicada sobre su vientre bajo y rozaba con la punta de sus dedos el borde del short de ella.
-Acaso nunca te has masturbado para poder dormir- le preguntó él lamiendo el borde de su cuello- Te puedo garantizar que duermes deliciosamente.
Isabela negó con los ojos cerrados. Quería luchar como reflejo aprendido, pero no podía. Donde estaban los dedos, la boca, la piel de Giovani pegada a la de ella se sentía tan caliente y tan bien, y ella estaba tan cansada que mostrar resistencia le era incluso difícil.
-Nunca pensé en cosas como esas. Las cosas más sexuales que he hecho han sido contigo.
-Lo sé, lo sé- dijo el ceo con una sonrisa en sus labios mientras con sus dedos abría hábilmente el botón del short de la mujer e introducía sus dedos entre la tela de la ropa interior. Le fue un poco complicado por lo que chasqueó la lengua- Bela quítate el short, déjame tocarte.
Su voz fue casi electrizante.
-No quiero- ella jadeó ante un apretón sobre sus senos.
-¿Por qué no?- el también jadeaba por la ansiedad, quería tocarla en cada parte de su cuerpo. Saborearla, disfrutarla y que ella también lo pasara bien.
-Porque...- ella no podía pensar en ese momento. Su mente estaba caliente y el hombre que la sostenía estaba haciendo muy bien su trabajo. Además, realmente no tenía una razón para negarse. Él le estaba dando placer a ella, como habían hecho antes y no podía negarlo. Se había sentido realmente bien.
Bajó sus manos lentamente y comenzó a quitarse el short, acción que Giovani ayudó con su mano libre para cuando la prenda corrió por las piernas de ella y cayó sobre la cama. Los ojos de él brillaron y no tardó en volver a poner su mano sobre el vientre bajo de ella.
-Abre tus piernas para mi preciosa- besó su cuello.
Isabela lo hizo, pero muy poco con los muslos temblantes. Podía sentir la braza húmeda pegada a su sexo y gritó cuando los dedos de Giovani tocaron esa zona estremeciéndola por completo.
-Suevas hermoso- él besó la mejilla completamente roja, mas no se detuvo.
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Como estafar al Ceo siendo virgen
RomanceGiovani, solo necesita dos cosas para mantener su posición de Ceo. Primero, una mujer virgen con una edad específica. Y segundo, que se mantenga así al menos los dos primeros meses del casamiento. Absurdo ¿verdad? Pero si cumple con esos objetivos...
