Capítulo V

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Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Hajime Isayama, mangaka de Shingeki No Kyojin. Yo solo los uso sin fines de lucro para darle vida a mis historias.

Capítulo V:

a) Si trabaja vendiéndose, solo tienes que ofrecer una cantidad exorbitante para comprar su cuerpo, no solo por una noche u horas, sino dos días enteros; aquellos que los venden, son codiciosos, avariciosos y siempre se llevan un buen tajo del dinero que el prostituto gana. Ofrece algo que sea casi imposible rechazar. Pues no importa si el prostituto lo hace por placer o por necesidad, en ambas él tampoco verá alguna forma de negarse. Recuerda establecer los límites del "contrato" al pagar tanto puede que tengas gratos privilegios para disfrutar de su cuerpo.

Luego de beber hasta casi desmayarse (en el caso de Hanji) y terminar la pequeña reunión a las cuatro de la mañana, el chofer los llevó a la casa de Levi.

Siendo recién las diez de la mañana de un frio domingo Levi se encontraba ya despierto bañado y leyendo el pequeño libro de tapa dura y bordes de oro, literalmente de oro.

Era corto, realmente muy corto y con un exquisito diseño. El empresario no se demoró más de una media hora para leer todo y hasta enterarse de posiciones para el sexo que le gustaría probar. Siga o no los consejos, practicaría lo que vio en las últimas páginas. Una sonrisa ladina salió de Levi al cerrar el libro. En cada una de las imágenes finales se había imaginado a él y al prostituto mocoso con ojos de cachorro. Pero rápidamente su sonrisa desapareció y dejó con fuerza el libro en la mesa central de su sala.

El conflicto emocional era ahora solo uno.

— No me voy a rebajar al nivel de pagar por placer — Dijo enojado mientras ingresaba a la cocina— No voy a contratar a un sucio prostituto que se deja coger por miles de hombres solo para bajarme la mierda de calentura que tengo desde hace tres semanas. — Abrió la refrigeradora viendo que había —No voy a caer al nivel tan pútrido de los demás. No. Me rehúso.

Bueno, era más de uno.

Cerró la puerta del enorme refrigerador sin encontrar lo que quería. Aunque esta tan metido en sus ideas que ni siquiera ha buscado a conciencia en él. Caminó hasta una alacena superior y sacó una taza para servirse su infaltable café que había puesto a preparar antes de ponerse a leer. Aún seguía caliente.

Con el humeante líquido ya servido en una taza, fue hasta la isla de la cocina y se sentó en una banca alta. Cogió una manzana de la fuente central y le dio una fuerte mordida. Aún estaba enojado. Aun necesitaba analizar muchas cosas.

Los temas eran simples, si no hacía algo, pronto empezaría a cometer errores en su empresa. Algo imperdonable.

— Un puto prostituto no puede ser la causa de la caída de una empresa — Empresa con muchos rubros comerciales. Muy destacada en todo el país y que Levi la había llevado a que sobresaliera de forma internacional en poco más de cinco años. Arruinarla de un momento a otro... era impensable. — ¿Qué mierda hago? — Susurró frustrado.

Hanji tenía razón en muchos términos. Si dejaba, o al menos intentaba, que el tiempo lo solucionara, solo tendría que esperar sentado porque eso no iba a pasar. Las ansias que tenía cada día por volver a ver al chico y follarlo como dios manda, se hacían cada vez más grandes. En las tres semanas transcurridas, los pensamientos dirigidos al prostituto no habían hecho más que agravarse, intensificarse y aparecer hasta en sus sueños.

Levi ya estaba cansado de aliviarse con una ducha fría o masturbándose cada vez que despertaba.

Mordió nuevamente la roja y jugosa manzana pensando, concentrándose, para así poder tomar la decisión correcta.

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