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Chifuyu volteó ante la repentina voz, un salto de nervios haciéndose presente en su interior, encontrando sus ojos negros con los suyos, viendo cómo le sonreía juguetonamente, cerca de su rostro.
El rubio simplemente se quedó viéndole fijamente, con la respiración acelerada, su pecho subiendo y bajando entonces, y Ryusei parpadeó varias veces al ver que no se movía.
—¿Fuyu?, ¿estás vivo? —movió su mano frente a su rostro, intentando hacerle reaccionar—. ¿Lo maté?
—¡Quien le va a matar soy yo a usted! —el rubio exclamó de pronto, y Ryusei gritó en voz baja ante el susto, entonces el rubio acercándose rápidamente, y el de cabellos blanquecinos comenzando a correr.
—¡Perdón! —gritó mientras corría, huyendo de él, varias risas saliendo de su boca.
—¡Deténgase ahí, Ryusei! —comenzaban a llegar al otro lado, y misteriosamente, Ryusei corría demasiado rápido.
Demasiado.
Chifuyu se detuvo al ver que no podría acercarse más, incluso le costaba verle por completo, entonces viéndole confundido, respirando agitado.
Ryusei chocó con alguien, él cayendo al suelo entonces, y Chifuyu se le acercó alterado al ver quién era.
—¡Ryu!
—Agh... —se quejó, masajeando la zona de su muñeca derecha, de pronto tensándose ante la voz fría que rezonó en sus oídos.
—Ryusei Sato —pronunció el hombre corpulento, vestido de blanco a diferencia de todos, aunque el de ojos negros también estaba vestido de ese color, haciéndole llamar más la atención de lo que era debido.
El nombrado levantó la vista, entonces girando su cabeza hacia la derecha, viendo a Chifuyu con la cabeza baja hacia el mayor, y frunció el seño de inmediato, levantándose entonces.
—¿Qué hacen aquí afuera?. Deberían estar adentro. ¿Ya cenaron siquiera?
—No, discúlpenos, padre Taiju, volveremos adentro enseguida —le dijo aún sin levantar la cabeza, con las manos a los lados de su cuerpo.
—Está bien, no corran, pueden hacerse daño —se le acercó, roveolviendo sus cabellos cuando decidió alzar la vista. Ryusei le miró más molesto al ver sus manos sobre él—. Ryusei, ¿qué te parece Chifuyu? —le dijo, sonriéndole levemente, él solo desvivió la mirada, sonriendo de esa forma que solía hacer, cruzándose de brazos.
—Es divertido, y muy bonito también —giró su cabeza un poco, viendo el sonrojo repentino en las mejillas del ojiverde, entonces achicando más sus ojos en su sonrisa juguetona—. Me gusta...—se giró por completo, Taiju frunciendo el seño entonces—...jugar con él.