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Chifuyu parpadeó varias veces al no entender su pregunta, entonces volteando su mano hacia si mismo, quedando igual de paralizado que el contrario.
No estaba.
No había nada.
—¿Qué...? —pronunció, totalmente sorprendido, su corazón latiendo con fuerza en el fondo de su pecho, no sabiendo exactamente cémo debería reaccionar.
—Vale, esto ya es muy raro —bromeó el de ojos oscuros, recibiendo una mala mirada por parte del rubio.
—¡Esto no es juego!, ¿dónde rayos está? —la preocupación inundó su tono, tocando una y otra vez la superficie de su palma. Definitivamente debía haber una cicatriz allí.
—Ya, tranquilo —le sonrió relajadamente, intentando calmarle, tomando sus manos para luego arrastrarlo con él hacía la cama, ambos sentándose allí—. ¿Tuviste contacto con algún ángel? —el rubio asintió.
—Con Senju y Wakasa —bajó la mirada nerviosamente, Ryusei mirándole curioso ya que no parecía haber terminado de hablar—. También con Baji y Draken —le dijo, el de cabellos blanquecinos se tensó en su lugar, sus ojos abriéndose sorprendidos por segunda vez.
Aunque no demasiado, ya se la esperaba.
—Lo supuse, así que eran ángeles... Supongo que deben ser las dos virtudes que no conocía —pronunció mientras observaba el techo sumergido en sus pensamientos, luego recordando que aún tenía a un Chifuyu totalmente preocupado por la desaparición de la marca en su mano—. En fin. Tal vez hayan sido alguno de ellos. Probablemente Baji —se encogió de hombros, era en lo único que podía pensar en esa situación. Chifuyu hizo una mueca, no entendiendo a lo que se refería.
—¿Cómo que fue Baji?. No entiendo.
—Te explicaré —se removió en su lugar, suspirando para comenzar a hablar otra vez—. Los ángeles tienen el poder de regeneración, pueden curarse a sí mismos cuando están heridos, incluso a los demás. Solo hace falta el contacto físico para llevar ese proceso a cabo. Tal vez Baji lo hizo sin que te dieses cuenta.
A Chifuyu eso le parecía algo increíble, pero ya había visto lo suficiente para creerle de inmediato. Asintió, estando de acuerdo con su lógica.
Aunque no recuerda que Baji haya tomado sus manos los últimos dos días, que fueron los únicos que no revisó la cicatriz debajo de las vendas.