Capitulo #14

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Una punzada de dolor en mi parte baja me despertó, me removí incómodo, estaba solo en la cama. Escuché arcadas, me levanté rápido y sin pensarlo, abrí la puerta del baño, pero lo que vi me hizo retroceder unos pasos. Jungkook estaba arrodillado frente al escusado expulsando lo que comió.

—¿Jungkook, estás bien? —lo llamé sin entrar, no pude evitar el pudor que sentí al compartir ese
tipo de intimidad.

—Sí, tranquilo —contestó sin mirarme, haló la palanca, abrió el grifo del lavamanos se enjuagó la boca y las manos. Salió tembloroso del baño y, desnudos como estábamos, lo ayudé a llegar hasta su cama. —Lamento haberte despertado.

—¿Qué hora es? —le pregunté observándolo, estaba pálido, sudoroso y temblaba levemente. — ¿Estás seguro que te encuentras bien? ¿Quieres que llame a alguien?

—Falta poco para que amanezca y sí, estoy bien. Solo comí algo en mal estado.

—¿Otra vez? La comida Thai no fue, a mí no me hizo mal.

—Sufro de migrañas fuertes, no te asustes —murmuró Jungkook. —Ven, recuéstate aquí, junto a mí.

Me acosté a su lado, y sin pensarlo, retiré varios mechones de su negro y sedoso cabello de la frente y palpé su piel con discreción.

—No tienes fiebre.

No dijo nada y coloqué mi mano con más precisión sobre su piel, estaba helado y yo no tenía corazón para irme y dejarlo.

Cabrón, odioso y patán era un ser humano, uno que no se encontraba muy bien en ese momento.

Me acosté a su lado y él, sin abrir los ojos, me acomodó de tal manera, que pegó mi espalda a su pecho y colocó su cabeza en el hueco de mi cuello, enredó sus piernas entre las mías y con mi cuerpo se quitó el frío. Fue nuestro primer contacto íntimo sin nada sexual de por medio y, por primera vez, me sentí realmente cómodo y no intimidado a su lado.

Cuando desperté, horas después, Jungkook ya no estaba a mi lado.

Supongo que está bien, si me dejó solo en la cama.

Fui directamente al baño a buscar mi ropa pero, no estaba. En una nota pegada al espejo, me enteré que estaba en la zona de lavado.

¿Y eso, dónde estará?

Enrollé mi cuerpo en una de las sábanas y descalzo, me fui a ver.

¡Santo Joder! ¿No podría tener una lavadora y una secadora en un rincón del baño?

¡Ja! "zona de lavado."

Salí por el largo pasillo, supuse que detrás de una de las puertas que estaban al otro de la sala estaría mi ropa, pero me detuve de golpe. Jungkook hablaba con alguien y, no era por teléfono. Por un momento, dudé si continuar o devolverme a la habitación; sin embargo, di unos pasos más y pude verlo de pie, cerca del ventanal.

Jimin modo curioso ¡activado! Si fueras gato, ya estarías muerto.

Un hombre un poco más alto que él y de tez clara era su interlocutor, lo reconocí, estuvo en la fiesta del salón. Era Seokjin, su hermano.

—No voy a hacerlo, Jin.

—No seas tan egoísta y cabrón... ¡Tienes que entender!

—¡Los que tienen que entender son ustedes, maldita sea! —gritó Jungkook.

—Te queremos.

—¿Por qué no pueden simplemente apoyarme y estar conmigo?

—¡Todos estamos contigo!

𝑵𝒊𝒏𝒆𝒕𝒚 𝒅𝒂𝒚𝒔 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora