Mi cuerpo palpitaba dolorosamente, sin embargo intenté calmarme, no era como si fuese a follar con él, estando Taehyung y Na Young tan cerca de mi habitación. Me giré a medio lado dándole la espalda y bajando mis manos creando un poco de fricción para calmar el ya conocido dolor que me consumía. Me excitaba, pero no era lo mismo.
Jungkook se giró aferrándose a mí, colocando su prominente erección en mi trasero y me haló dejando mi espalda pegada a su pecho, su mano trazó un camino por mi abdomen hasta colarse sobre mi bóxer.
—Déjame hacerlo a mí —susurró, tirando del lóbulo de mi oreja.
—Kook...
—Shhh... No podrás dormir así, solo te ayudaré a liberarte... ¿Crees poder dormir en esa condición?
—preguntó.
Negué accediendo a su petición. Sus dedos me acariciaron y un pequeño grito escapo de mi garganta, agarré su mano con la mía deteniendo sus movimientos.
—Na Young y Taehyung... —mi voz fue ronca y balbuciente, podía sentir el temblor en cada rincón de mi cuerpo.
Jungkook acomodó su brazo libre bajo el hueco entre mi hombro y cuello, tapando mi boca con su mano antes de mover los dedos que acariciaban mi miembro de arriba a abajo. Me perdí...
∘◦♡◦∘
Al día siguiente, mientras dejaba a Taehyung en la puerta de su escuela, por primera vez,
experimente que estaba correcto lo que hacía con mi hermano.
—Min, fue un fin de semana perfecto, nunca me había reído tanto desde que murió... ¡Perdón! La estoy jodiendo... Yo solo quería decirte que me encantó tu novio y que fue un fin de semana perfecto.
—Yo también lo pasé muy bien. Estudia y pórtate bien, nos vemos el sábado.
Animado por las palabras de Taehyung, decidí comportarme socialmente correcto y me fui a ver a
Jungkook, debía agradecerle lo que hizo por mi relación con mi hermano.
Cuando entré a su consulta, por primera vez me sentí incómodo con mi vestimenta y me sentí ridículo. A mí, que estaba a punto de entrar a hablar con el hombre que me convertía en plastilina cuando estaba en su cama, me preocupaba estar vestido con jeans y tenis.
¡Joder! Las clases de sexo están cambiando mi escala de prioridades.
La antigua chica que estaba en la recepción no se encontraba en el lugar, en cambio una chica rubia con cara de fastidio, mascaba chicle mientras ojeaba una revista.
—¿Tiene cita? —preguntó de mala manera cuando me acerqué al escritorio, no quise ahondar en la manera despectiva en la que había me había escaneado.
—No tengo cita pero yo...
—Si no tiene cita el Doctor no puede atenderlo, se encuentra ocupado con otros pacientes.
—¿Al menos, podría decirle que Park Jimin quiere verlo?
—Ya le dije que... —iba a interrumpirla completamente enojado cuando la puerta de Jungkook se abrió, ambos nos giramos para verlo salir con un chico de no más de veinte años. —So Jin agenda cita para la próxima semana —le indicó a la secretaria.
—Sí, Doctor.
Él sonrió, despidiéndolo.
—¿Jimin? —preguntó Jungkook, como si no pudiese creer que estuviese ahí. —¿Qué haces aquí,
bebé?
—Intentaba hablar contigo —me acerque a él en una pose melosa. —Pero tu secretaria dijo que era imposible que me atendieras.
—So Jin, Jimin es mi novio, para él nunca estoy ocupado. ¡¿Entendido?!
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𝑵𝒊𝒏𝒆𝒕𝒚 𝒅𝒂𝒚𝒔
Teen FictionPark Jimin es un escritor joven de género romance, pero la editorial le exige un libro erotico. Ahora tiene que escribir sobre lujuria, pero su experiencia es mínima. La única persona que lo puede ayudar también es su mayor dolor de cabeza. Jeon J...
