No sabia nada de el ,solo que era el heredero al trono ,el futuro rey.
El en cambio en cuanto miro mi sonrisa supo todos mi secretos mas ocultos.
Mara se a pasado toda su vida viendo como las chicas de su edad intentan ser perfectas. Ella nunca a en...
- ¿Señorita? - escuché que decían a través de la puerta
- ¿Sí? - pregunté.
-Tiene que arreglarse, irá con el príncipe a montar a caballo- me contestó.
¿Caballo? ¿Príncipe? No y No
Y ahí estaba montada en un caballo al lado del príncipe, ni siquiera en mis pesadillas pasaba esto, y ni hablar del momento en el que he tenido que subirme al dichoso caballo, ¿Había mencionado que nunca antes había subido a uno? ¿No? pues ahora lo sabéis.
- ¿No había montado nunca antes?
-No, mis padres no me dejaban muchas libertades.
- ¿Por qué?
-No me llevaba bien con las niñas de mi pueblo, así que varias veces me escapaba al bosque, mis padres se cansaron de que lo hiciera y me castigaron sin poder salir- Le respondí sin saber muy bien por qué.
- Entiendo- después de eso todo se sumergió en un inmenso silencio y ninguno dijo nada más hasta el final del camino
- ¿Te gusta?
-Me encanta- dije mirando el atardecer -es lo más bonito que he visto nunca-.
-Sí que lo es...-me gire para mirarlo, pero él ya estaba mirándome- ¿Quieres volver ya?
- ¿Podemos quedarnos 5 minutos más? - pregunté
-Claro...
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Una semana después...
- ¡Diago! -empezó a acelerar el paso. - ¡Diago! ¡Espera!
- ¿Desea algo, señorita mara?
- ¿Por qué el príncipe me evita?
- ¿Evitarla?, que tonterías..., si me disculpas -se dio media vuelta y comenzó a alejarse.
- ¡No te disculpo! -pero ya se había ido.
¿No te disculpo? ¿Eso siquiera existe?
No lo sé.
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- ¡Príncipe!, ¡Príncipe! -me ignoraba - ¡HUNTER! -paro de caminar, pero no me miro, así que caminé rápido hasta su posición.
- Se encuentra bien? - pregunté.
- ¿Por qué no iba a estarlo?
-Llevas una semana ignorándome.
-Bobadas, solo que he estado... ocupado, pronto es mi coronación, además no eres el centro del mundo.
- Pero yo..., pensé que...
Eres
- Sea lo que sea que pensaste, olvídate.
Estúpida
- Pero...
Muy estúpida
- Nunca podría mostrar algo que no fuera asco por alguien como tú.
- ¿Alguien como yo?, ¿Y qué es exactamente alguien como yo?
- Mírate, creo que es obvio, ahora no vuelvas a molestarme-respondió, vi cómo se alejaba, esto no tendría que doler, pero lo hacía...