- ¡Wang Yu! ¡Wang Yi!
Gritó la directora del campamento en medio del comedor, estaba furiosa, más que eso, y todo gracias a ellos, o bueno, lo amigos de ellos.
Dos semanas habían pasado volando.
Desde el momento que cruzaron miradas creció una necesidad por hablarse, es así que se buscaban a toda hora en el transcurso del día o en las actividades que tenían, solo que no lograban verse ni aun con la distancia. En consecuencia, al notar aquello sus compañeros de cabaña comenzaron una guerra de bromas masivas entre ellos.
Pusieron ratas en la cabaña. Insectos en sus zapatos. Cosas viscosas entre sus ropas. Globos de agua en sus almohadas.
Podían verse como bromas infantiles, pero hubo un momento en el que ambos chicos se cansaron y, justo cuando iban a parar aquello, ambas cabañas iniciaron una guerra de comida en el comedor. Esa vez fueron los soles quienes se hartaron y llamaron a la directora, solo que esta entró al sitio justo cuando el pudín de chocolate fue lanzado por los aires. Su rostro y ropa fueron el lienzo perfecto para aquel pudín volador. En su enojo solo pudo limpiarse el rostro antes de llamar a ambos chicos, desde antes ya había recibido quejas de ambos, por lo que el culparlos le fue fácil.
- ¿Qué tiene que decir en su defensa? -preguntó, tomando un trapo que uno de los soles le pasaba para terminar de limpiar su rostro.
- Nosotros no hicimos nada -dijeron al mismo tiempo, sonriéndose y viéndose de reojo al decir lo mismo. Era la primera vez que se veían desde la noche en el lago.
Ella arqueó una ceja. Desde hace días que sabían sobre ambos niños y las inocentes bromas que entre cabañas se hacían, pero eso ya estaba fuera de control, debía imponer un orden.
Es así como ellos dos terminaron castigados por culpa de Qi Yang y Xu Kai, quienes les susurraron disculpas al ver que se los llevaban a la oficina de la directora para recibir un castigo apropiado.
....
Cada dos días salían a excursiones, ese fue el momento perfecto para dejar a ambos chicos en la cabaña más alegaba del campamento, la cual era utilizada para darle lecciones a chicos problemáticos. Ellos ahora eran los residentes por dos semanas.
Ya tenían allí tres días, en ningún momento hablaban o algo, no sabían exactamente que preguntarse. Era algo extraño para ambos ya que prácticamente dormían a tan solo unos metros de distancia.
Al cuarto día, siendo casi hora del almuerzo, ambos estaban haciendo algo distinto. Wang Yi leía un libro sobre la mitología griega y Wang Yu dibujaba a lápiz en una libreta a rayas, había olvidado su material de arte en casa.
Tan solo fueron unos minutos, pero las grisáceas nubes que aparecieron por la mañana comenzaron a derramar gotas de agua al punto de convertirse en granizo, el cual impactaba con fuerza en la ventana cercana a la cama de A-Yu, ocasionando que se abriese, por lo cual se levantó deprisa para intentar cerrarla aun cuando tenía conciencia de que sería algo inútil por su poca fuerza, pasado unos segundos se sumó A-Yi a su lucha, logrando cerrarla entre los dos.
- Gracias -dijo con una tenue sonrisa.
- No fue nada -devolvió la sonrisa.
Al segundo siguiente ambos se encontraban en el piso rejuntando los papeles que se habían caído o volado del escritorio que A-Yu usaba mayormente para sus dibujos. Eran bonitos, tenían un poco de todo entre las carpetas. También rejuntaron algunas hojas que se colaron por la ventana, al final ambos se quedaron sentados en la madera del piso de la cabaña, viéndose fijamente.
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Juego de gemelos
Fiksi PenggemarLos gemelos eran, por designio, un misterio para todos, es decir, ¿No daba miedo ver a alguien más con tu mismo rostro? Eso mismo sintieron Wang Yi y Wang Yu, dos niños de diez años que no se conocían en lo más mínimo. ¿Acaso la Diosa de la Luna que...
