#5 Aurora

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Nada. Absolutamente nada. Eso fue lo que soñé, no sé si saben la sensación de no haber soñado nada, que solo ven una pantalla negra, oscura por completo. Bueno eso fue lo que me pasó

Me paré temprano algo agotada sin saber bien el porqué. Mientras hacia mi desayuno decidí prender el televisor, y fue cuando vi las noticias acerca del Virtual-chip; de que fue un fracaso total. Ya se me había olvidado que lo compré.

Era un desastre total, todos decían que lo que se suponía iba a ser el invento revolucionario de la década fue el desastre más vergonzoso del año. Los desarrolladores del invento se fugaron y no dieron respuesta. Por eso el alboroto, incluso en las calles había revueltas.

Por alguna razón las noticias acerca del tema llamaban mi atención, no sé porqué.

Unas amigas me escribieron para reunirnos en una cafetería que solíamos frecuentar, aprovechando el día libre, ya que libro sábado y domingo. Me aliste y prepare para salir.

Me puse los audífonos al entrar en el bus, escuchaba “Rather be de clean Bandit. Justo cuando estaba terminando la canción entre en el local(amo cuando pasa esto), no habían llegado todavía. Así que pedí un batido mientras todavía seguía inmersa en la música. Luego de unos 10 minutos llego Oriana, una de mis amigas. Es pequeña, mide 1,55 o algo así, de pelo negro y piel blanca, con algunos lunares que destacan mucho.

Se sentó y nos saludamos para ponernos al corriente de todo.

- Es horrible el escándalo allá fuera, ¿Verdad? - dijo ella.

- Si, espantoso, todo por el dichoso aparato ese, que locura... - terminó diciendo algo pensativa, este tema me pone así y no sé porque.

- Ummm, mírate ahora. Tan despreocupada - dijo algo extrañada.

No entendía bien porque, pero le seguí la corriente - Pues sí, me tiene sin cuidado la verdad -.

- Bueno. Lo digo porque ayer estabas súper emocionada con la inmersión. - hizo una pausa y termino con picardía - Me imagino que por este chico - culminó con una sonrisa pícara.

De verdad que no entendía bien todo lo que me decía. Recién me estaba acordando que fui a comprar el Virtual-chip con ella - pues sí. Supongo que tienes razón. Pero en fin, si no se pudo; no se pudo. Ya habrá otras oportunidades - decidí seguirle la corriente, porque de verdad no recuerdo eso.

- Bueno lo que tú digas - se rindió - Por cierto se me olvidó decirte que las chicas no vendrán. Tuvieron otro compromiso. Pero decidí no ir con ellas porque sabía que no querrías ir. Les dije que te avisaría - dijo esto último con una sonrisa amigable.

Oriana, o Ori como le digo, es mi amiga más cercana actualmente. De todas la chicas era la más... Cómo decirlo... Madura? Lo cierto es que con ella me entendía mejor que con las otras dos - Gracias Ori, sabes que lo aprecio. Para compensar yo invito hoy ¿Va? -.

- Sabes que lo hago con gusto. Pero no puedo evitar que seas tan hospitalaria, así que aquí voy - dijo mientras agarraba el menú.

- ¡Tampoco te pases! - dije casi en un grito al ver su actitud.

Luego de un rato hablando y bromeando, pues se nos fue el tiempo. Las chicas nunca aparecieron, y mejor así, quería este momento con Ori.

A pesar de no estar mal, sentía algo, como una sensación de desorientación algo extraña que no me dejaba tranquila.

Me despedí de Ori con un abrazo que duró demasiado (lo hacíamos todo el tiempo al despedirnos), así éramos nosotras. Demasiado dramáticas, pero no nos importaba.

Cuando llegué a mi casa mi padre me llamó, y tuvimos una conversación cotidiana, normal. Me preguntó cómo estaba, le pregunté por él... Y listo. Con mi madre no tenía comunicación, y era por algo tan fuerte que nunca se lo había contado a nadie. Solo mi padre sabía, y ni siquiera era porque se lo había dicho, si no que se enteró por su cuenta.

Después de eso puse música para despejar mi mente. Puse mi playlist de Morat a todo volumen, de vez en cuando me provoca escuchar solo su música, es mi banda favorita.

Lo hice hasta que me dio sueño, entonces Clori tocó a la puerta, sabía que era ella, nadie más viene a esta hora.

Ya era costumbre, Clori era una señora algo mayor, pero se veía que podía hacer sus cosas sin ayuda. Tocaba a la puerta uno que otro día en la noche para darme un poco de un dulce que no sabía de que era, lo hacía ella pero no podía adivinar que era.

- Ya sabes, adivinas te daré una taza completa - dijo con una sonrisa contagiosa.

- ¡Sabe que llevo meses intentándolo sin atinar! - dije en un tono casi de queja.

- Vamos, inténtalo ahora cariño -.

- Ummm... ¡De durazno! -.

- Eso fue ingenioso, pero no cariño. Esfuérzate a la próxima - ¡No puede ser!” - toma un poquito -.

Me quedé un rato saboreando y pensando al mismo tiempo, intentando adivinar. Hasta que me cansé. Ya no aguantaba el sueño, así que me acosté.

Aún me sentía algo desorientada y entonces me dormí.

Me desperté, pero no me sentía cómoda, me sentía extraña, muy extraña. Fui al baño a lavarme la cara, pero me sentía igual.

Cuando regrese a mi cuarto y vi mi cama casi me desmayo del susto.


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¿Algo confuso el capítulo? Tranquil@ todo tiene explicación.

Prometo no tardar mucho en explicarlo todo, si piden recomendar la historia se los agradecería 😉

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