Rev Hearst
¡Es un malnacido hijo de puta que debería refundirse en los estragos más recónditos, horribles y asquerosos del infierno!
Xander Maddox es un puto asqueroso diablo que no merece una pizca de mi interés y todavía cree que tiene el maldito derecho a decirme toda esa mierda ¿Qué se ha creído el malnacido? ¿recordarme mi vida? ¿hablar de mi como si me importara mierda? Él no tiene ni una pizca de derecho al hablar de nuestro hijo, él tiene la culpa.
¡Él tiene la culpa! ¡por su culpa tuvimos el maldito accidente! Todo por su estúpido proyecto. Por el maldito caballo y su puta Troya y sus putas historias sobre mitología griega y toda esa puta fantasía que nos llevó a un hueco más grande que su existencia.
¡Como lo odio!
Pero como le extraño.
Solo han pasado horas desde que desperté y empiezo a sentirme vacía porque sé que hoy no hablaremos, no nos veremos ni tampoco va a volver a besarme y la idea me está consumiendo, esto deseando tenerlo conmigo, pero el hijo de puta se fue con esa zorra.
¡Maldito imbécil!
Golpeo con fuerza la almohada contra la cama haciendo que el colchón entero tiemble. Mi hermana a mis espaldas, sentada en la salita de mi habitación, se ríe disimuladamente desviando la mirada a su móvil mientras se devora una piruleta roja.
Exhalo viendo el desorden que he hecho al intentar tender la cama y termino enrollando todo y lanzándolo fuera del colchón. Las amas de llaves se me quedan viendo e intenta sonreírme, pero solo hacen un gesto para que me retire.
Me paso una mano por la cara, de solo imaginar que Xander le ha hecho lo mismo a esa perra que a mí, que la ha besado con esa intensidad, que se sigue follando, que está en su cama, en su mueble, que lo puede abrazar y que podría salir con él y no tener ningún problema, me hierve la puta sangre.
Abro la puerta de mi habitación más fuerte de lo que espero, la puerta es lanzada contra la pared y parpadeo al darme cuenta que me estoy agarrando con las cosas solo porque estoy cabreada.
De reojo veo a mi hermana que sigue riéndose y me salgo de la habitación caminando a las escaleras para ir al primer piso. La mansión de mis padres es moderna, tiene ese toque minimalista que no contiene tanto llamativo, apenas hay un gran cuadro hecho por la madre de Xander colgando en la pared de la sala y otro en mi habitación.
Su madre era la mejor pintora que había visto en toda mi vida, aunque solo lo hiciera por pasatiempo, no por trabajo. Ella no era nada comparado a lo que su hijo es, nada. Abby era grandiosa, tenía unos ojos que te podías quedar mirando por horas, una sonrisa que te sacaba del pensamiento y decía unas cosas con las que siempre terminabas riendo por sus impertinencias.
Xander la amaba, tanto, demasiado, no hay un modo de ejemplificar como lo hacía. Él siempre fue de esas personas que entregan todo o nada y reciben todo o nada, para él no existe "la mitad".
Y puede que sea culpable de la mierda que le dije ayer, pero ¡eso no quita que sea un hijo de puta! ¿Por qué con esa chica? ¿Por qué tuvo que llevarla a LEDA? ¿Por qué no...?
Solo quiero que deje de perturbarme hasta en mi mente. A veces no consigo respirar correctamente cuando pienso en él, cuando me toco sedienta de que sea el, cuando me quedo sola imaginando, con él. Todo, la mayoría de cosas, por desgracia, giran en torno al hijo mayor de los Knox.
Ahora más que nunca, como si la llama que antes estuvo prendida no hubiese sido suficiente y ahora tiene que encenderse a tal punto de hacerme arder en medio de las mayores rocas calientes que tiene Hades en su infierno, bajo tierra.
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Odio ficticio
Romance"El odio es un sentimiento difícil de controlar. Inicia algo. Acaba algo. Pero como tal, antes de odiar e incluso después, existe: la ficción". Amar a alguien ficticiamente suena tentador, en especial si la historia ya ha comenzado. Durante un juici...
