CAPÍTULO 1: Errores

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Rev Hearst

—El caballo de Troya será un éxito.

—No tengo la menor duda —sonreí acariciando su mejilla.

—Nada va a separarnos, Joelene.

Asentí mirando al frente, el auto avanzaba a moderada velocidad, el chofer no desviaba los ojos del camino. Estábamos a dos horas de la ciudad. Luego todo fue muy rápido.

Un auto se estaciono detrás, bajaron más de tres hombres con armas, nos apuntaron y los disparos rompieron las ventanas, mataron a nuestro chofer. Él empezó a conducir, desesperado por sacarnos.

—¡Agáchate!

Otro auto vino por delante, y los disparos se detuvieron sin percatarnos que eran cuatro, estábamos rodeados. Sin salida, sin un hueco por el cual huir. Entonces aceleró, al igual que el del lado. Chocamos.

—¡JOELENE!

Se volvió borroso, perdí todo contacto, lo perdí a él, a ambos y no me di cuenta de donde estaba ni de que sucedía. Apenas lo escuchaba como ecos, la lluvia sonando en medio del pavimento, parecían golpes. La sangre corriendo por mis brazos, por mi estómago, mis piernas, mi cabeza. Él estaba peor.

Los días pasaron tan rápido que antes de que pudiéramos ser conscientes, estábamos sentados frente a un juez firmando. Todos asistieron. Nunca supimos quien puso una manzana en medio de la sala, ni porque alguien estaba viéndome como si me deseara.

Susurraba... "acércate".

Le toco la manzana, una dorada. Ellas tres, las tres más hermosas se pusieron delante para brindarle lo que quisiera, sin duda el tomo una decisión. Una decisión que era un juego de seducción, un poco de realidad. Sin saber que no era el caballo, sino Troya.

—No sabes que he hecho.

Parpadeo, atónita al oír la voz de Bella entonándose en la habitación entera. Ninguna se da cuenta de mi reacción.

—Siempre hace cosas tontas —Ash pone los ojos en blanco sin apartar su vista de su móvil —, pero esta vez creo que no tiene nada de tonto.

—Un poco si —le sonríe Mackayla.

—¡Oigan! —reclama Bella cruzándose de brazos —. Soy muy asombrosa como para que esta ideíta no sea tonta.

Les quedo mirando mientras termino de probarme el vestido en frente del espejo. Mis cuatro mejores amigas están sentadas alrededor de la plataforma, cada una haciendo lo que mejor sabe hacer.

—Bueno —suspira Unne terminando de aplicarse un poco de labial rojo—, sensata tampoco eres, eh. Mucho menos en esta metida de pata que no le dará nada de gracia a Rev.

Giro ahogando un gritito antes de darme cuenta de que el vestido que traigo puesto es el correcto. Miro a mis amigas que se quedan heladas, boquiabiertas con una expresión de sorpresa que se transforma en una de aceptación.

El gusto de la compañía.

—Oh joder —musita Mackayla haciéndonos reír.

—¡Hey! Estamos casadas —regaña Ash formando una sonrisa en sus labios —, sin embargo, podríamos divorciarnos para ver quién se queda con ella.

Unne y Bella se me quedan viendo y asienten al mismo tiempo sin decir una sola palabra. El hecho de que me vean embobadas, como solemos ver a las modelos de Victoria's Secret, me conmociona al borde de chillar. Lo retengo girándome hacia el espejo.

Odio ficticioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora